Testigo y sobreviviente. / Relato sobre las masacres del río Atrato 1997

1996 a 2007: OMISIÓN CRIMINAL DEL ESTADO COLOMBIANO DURANTE LAS MASACRES EN EL RÍO ATRATO. URIBE VELEZ, ENTONCES GOBERNADOR DE ANTIOQUIA, OMITIÓ AYUDAR A LA POBLACIÓN CIVIL Y LA DEJÓ EN MANOS DE LOS ESCUADRONES DE LA MUERTE. HOY, COMO PRESIDENTE DE COLOMBIA, URIBE HUMILLA A LAS VÍCTIMAS Y CONDECORA A LOS ASESINOS.

domingo 23 de marzo de 2008

La Jornada de México: Israel en Colombia

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Fuente informativa:
http://www.jornada.unam.mx/2008/03/19/index.php?section=opinion&article=022a2pol

Enlace directo:
http://www.jornada.unam.mx/2008/03/19/index.php?section=opinion&article=022a2pol

La Jornada de Mexico Publicado el miércoles 19 de marzo
José Steinsleger/ II y última

Israel en Colombia

La empresa de "seguridad" Hod He' hanitin (Sperhead Ltd.), dirigida por el coronel israelí (R) Yair Klein, empezó a entrenar paramilitares en Puerto Boyacá, luego del acuerdo de cese de fuego, suscrito en mayo de 1984 por el presidente Belisario Betancur (conservador, 1982-86), y el secretariado de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC).
Época de avances de la derecha mundial, los agricultores y ganaderos agremiados del Magdalena Medio (ACDEGAM) no estaban interesados en paz alguna. Así fue que al cartel de "bienvenida" de la pequeña urbe fluvial se le estampó el añadido: "... tierra de paz, progreso y capital antisubversiva de Colombia".

ACDEGAM compraba las armas fabricadas por Industrias Militares (Indumil), y oficiales del Ejército, como el teniente coronel Luis Bohórquez (Brigada 14, Batallón Bárbula), las entregaban a los paras. Todo legal, todo en orden.

El modelo paramilitar de Klein resultó "exitoso". Fuera de las alucinantes masacres de humildes pobladores urbanos y rurales, cuatro candidatos a la presidencia fueron asesinados. Entusiasmado con los resultados ("contratista" privado al fin), Klein filmó el entrenamiento de sus perros con fines publicitarios. La difusión del filme por la cadena de televisión estadunidense ABC News desencadenó el escándalo mundial. A más de los profes israelíes, la película mostraba a conocidos mercenarios australianos y británicos del Special Air Service (SAS).

El Departamento Administrativo de Seguridad (DAS, policía política) fue obligado a revelar los nombres y número de pasaportes con las fechas de ingreso y salida del país de los mercenarios. Hasta John Mayor, canciller de Gran Bretaña, manifestó su contrariedad. Milagrosamente, el general Miguel Maza Márquez, jefe del DAS, salvó su vida de un atentado con dinamita. Pero había otro problema. Como los chicos de Klein también se entendían con los capos de la droga (Gonzalo Rodríguez Gacha, Fabio Ochoa, Pablo Escobar y otros), el modelo paramilitar resultaba algo caótico: indistintamente, los sicarios mataban y secuestraban a oficiales del ejército y de la policía, políticos de izquierda y derecha, guerrilleros y agentes antinarcóticos de Washington.

Desprolijidad operativa que chocaba con la creciente importancia de las relaciones económicas colombo-israelíes, tal como fue la compra de 14 aviones de combate Kfir, en abril de 1988. Entonces, el gobierno israelí decidió, a su modo, contener a sus "perros". En febrero de 1989, una "investigación especial" del periódico Yediot Ahronot de Tel Aviv daba cuenta de la "posible participación" de israelíes en el tráfico de drogas.

El grupo de Klein hizo las valijas. Sin embargo, los "contratistas" continuaron operando en el país sudamericano. Caso resonante en 2001 fue la venta triangulada de 3 mil fusiles AK-47 y 2.5 millones de municiones. Negocio acordado en Guatemala por Oris Zoller, director de la empresa GIRSA, filial del de la industria bélica israelí.

Se dijo que la policía de Nicaragua había comprado las armas. Inclusive, el ex presidente de Colombia, César Gaviria, secretario de la OEA , culpó a los nicaragüenses en un informe. Wes Carrington, vocero del Departamento de Estado, fue más imaginativo. Dijo que los fusiles automáticos iban con destino a "coleccionistas de armas en Estados Unidos" (sic).

Finalmente, el ágil traficante israelí Simon Yelinek, residente en Panamá, logró que el mortífero cargamento llegase a manos del cliente: las Autodefensas Unidas de Colombia. Ni Leonardo Di Caprio en Diamantes de sangre lo hubiese hecho mejor.
Ahora bien. La presencia oficial de Israel Ziv en Colombia, general (r) del Ejército de Defensa (sic) de Israel, representa un "salto de calidad" en los planes guerreristas subregionales de Uribe y su ministro de Defensa, Juan Manuel Santos.

Contratado por la módica suma de 10 millones de dólares, Ziv promete dejar atrás el modus operandi de personajes menores como Klein, y bien pudo haber colaborado en la planificación del ataque contra las FARC en territorio ecuatoriano. Su experiencia lo delata: en octubre de 2002, al mando de la Brigada Givati , Ziv invadió el campo de refugiados de Al Amal (Gaza). Las tropas de infantería, tanques y carros blindados causaron una masacre en la que murieron ancianos, mujeres, inválidos, niños y bebés.

El general Ziv figura en la nómina de Counterterrorism International y es miembro de la Task Force on Future Terrorism (FOTFF), creada en junio de 2006 por la Oficina de Seguridad de la Patria de... ¿Israel? No, de Estados Unidos.

El FOTFF funciona bajo las órdenes del secretario Michael Chertoff y Lee Hamilton, director del ultraconservador Woodrow Wilson Center, nido de académicos, sicólogos, empresarios y expertos en "inteligencia".

En Colombia, la base de operaciones de Ziv queda en Tolemaida, departamento de Cundinamarca. Su injerencia es al más alto nivel. El viceministro de Defensa, Sergio Jaramillo, calificó de "preciosa" la asistencia israelí. "Son como sicoanalistas para nosotros: nos plantean temas en los cuales no habíamos pensado". ¿Cuáles serán?


NUESTRO SILENCIO SOLO FAVORECE A LOS VICTIMARIOS.

Ricardo Ferrer Espinosa

jueves 8 de noviembre de 2007

Masacres en el río Atrato. Mapas

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Ubicación de la cuenca hidrográfica del río Atrato.

Colombia:

Departamentos (Estados) de Antioquia y Chocó

http://www.wikimapia.org/#lat=6.93188&lon=-76.920776&z=6&l=3&m=a&v=2 Al noroeste, la frontera con Panamá.

http://www.wikimapia.org/#lat=6.93188&lon=-76.920776&z=7&l=3&m=a&v=2 Occidente de Colombia.

http://www.wikimapia.org/#lat=6.93188&lon=-76.920776&z=8&l=3&m=a&v=2

http://www.wikimapia.org/#lat=6.93188&lon=-76.920776&z=10&l=3&m=a&v=2


NUESTRO SILENCIO SOLO FAVORECE A LOS VICTIMARIOS.

Ricardo Ferrer Espinosa

viernes 19 de octubre de 2007

Masacres en el río Atrato, Colombia. Testimonio

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Madrid, España, Enero de 2008

Actualización del texto que se ha publicado desde el 28 de febrero de 2007

DE: RICARDO FERRER ESPINOSA

PARA: ORGANIZACIONES DE VÍCTIMAS DEL ESTADO COLOMBIANO

ASUNTO: TESTIMONIO PÚBLICO SOBRE LA MASACRE OCURRIDA EN VIGÍA DEL
FUERTE, ANTIOQUIA, COLOMBIA. MAYO JUNIO DE 1997.

Datos de la masacre perpetrada por los escuadrones de la muerte del ejército colombiano en Vigía del Fuerte, Antioquia, Colombia entre el 22 de mayo y el 5 de junio de 1997.


Para descargar una copia de este documento en formato word, pinche aqui: "Que un día termine la Noche y la Niebla que hoy gobiernan en Colombia"



MASACRES DEL RIO ATRATO, COLOMBIA, MAYO Y JUNIO DE 1997

PALABRAS CLAVE:
AUC, Chocó, Derecho Internacional Humanitario, Desplazados, DIH, FARC, Mediación, Paramilitar, Vigía del Fuerte Vínculos a esta entrada


INDICE DE LA DENUNCIA
- JUSTICIA DENEGADA

- PLENO CONTROL PARAMILITAR EN VIGÍA DEL FUERTE

- LOS PARAMILITARES NO RESPETARON LOS HOSPITALES DE VIGÍA DEL FUERTE

- COMANDANTES PARAMILITARES EN LA REGIÓN DEL ATRATO

- ¡¡¡SIEMPRE LES AVISABAN DESDE LA GOBERNACIÓN DE ANTIOQUIA!!!

- ESA NOCHE YO IBA SER UN CADÁVER MÁS EN EL RÍO ATRATO

- LAS COOPERATIVAS DE VIGILANCIA PRIVADA “CONVIVIR” Y LAS LISTAS NEGRAS.

- PRUEBAS DE SUPERVIVENCIA DE LOS 10 INFANTES DE MARINA PARA EL COMITÉ
INTERNACIONAL DE LA CRUZ ROJA

- AMENAZAS EN MI CONTRA Y PRESENTACIÓN DE LA DENUNCIA POR LOS HECHOS DEL RÍO ATRATO

- EL DÍA QUE IBAN A ASESINAR A ALMUDENA MAZARRASA, LA ALTA COMISIONADA DE LA ONU PARA LOS DERECHOS HUMANOS EN COLOMBIA

- DESDE JULIO DE 1997 A FEBRERO DE 1998 RECIBÍ AMENAZAS A DIARIO

- PERIODISTA AL EXILIO.

- ÚLTIMOS HECHOS.

LAS VÍCTIMAS DEL ESTADO COLOMBIANO PEDIMOS JUSTICIA

HECHOS:

El 22 de mayo de 1997 el escuadrón de la muerte “AUTODEFENSAS DE CÓRDOBA Y URABÁ” irrumpió en el municipio de Vigía del Fuerte, Departamento de Antioquia en el noroeste colombiano.

Mas de 100 hombres armados con fusiles y ametralladoras ingresaron en seis “pangas” -lanchas rápidas- por el río Atrato. Reunieron a casi todos los habitantes para advertirles que en adelante el poblado quedaba bajo su control. El primer día mataron a 22 civiles. Ninguna autoridad intervino para proteger a la población civil. El 23 de mayo se repitió la misma acción contra el municipio de Murindó, unos kilómetros mas al norte, aguas abajo en el río Atrato.

Los paramilitares no respetaron ni los bienes del hospital, pues se llevaron la lancha - ambulancia y equipo médico quirúrgico. En adelante, desde mayo a octubre de 1997- numerosos cadáveres, cuya cifra aun no se ha calculado oficialmente, flotaron en las aguas del río Atrato. El escuadrón de la muerte “Autodefensas de Córdoba y Urabá” prohibió recoger los cuerpos que fueron devorados por las aves y los peces. Los pobladores de la región fueron desplazados masivamente hacia otros sitios del país. En su mayoría no cuentan con protección del Estado. La orden dada por los escuadrones de la muerte de no recoger los cadáveres fue acatada por las autoridades locales.

El viernes 30 de mayo de 1997 fui llamado a mediar por la vida de los 10 Infantes de Marina que las FARC tenían como prisioneros desde enero de 1997 en el departamento de El Chocó.

Acepté hacer la mediación.

Durante mi viaje a Vigía del Fuerte escuché testimonios contra el ejército de Colombia que venía cometiendo masacres contra la población civil residente en las riveras del río Atrato. Denuncié ante la justicia las acciones del ejército y sus escuadrones de la muerte. Posteriormente, con más información, amplié la denuncia y colaboré frecuentemente con el equipo judicial hasta mi exilio, el 15 de febrero de 1998.

JUSTICIA DENEGADA

En la mañana del viernes 30 de mayo de 1997 entró un mensajero de las FARC a mi oficina. La comandancia de las FARC necesitaba un mediador entre la guerrilla y el Comité Internacional de la Cruz Roja. Yo podía ser ese mediador. El guerrillero ya me conocía. Explicó que su organización tenía un problema muy grave en el Atrato. Según el mensajero, los militares habían ubicado el sitio exacto donde la guerrilla retenía a los diez Infantes de Marina, cerca a Murindó en las selvas de El Chocó.

Guerrilleros y cautivos estaban bajo cerco unificado de paramilitares y tropas del ejército. El combate estaba a punto de iniciarse y se podía producir una matanza. Dados los hechos, las FARC tenían verdadera urgencia de entregar los cautivos al Comité Internacional de la Cruz Roja y cumplir el acuerdo humanitario que se había logrado desde 1996 con el gobierno.

En nombre de su agrupación, el guerrillero me solicitó participar en las gestiones necesarias para liberar a los 10 Infantes de Marina. Como precedente, la guerrilla sabía de mi mediación en otros conflictos en barrios de Medellín. Estas mediaciones eran normales en mi trabajo como jefe de Comunicaciones de Metrosalud la red de salud de Medellín.

Dado que en el Derecho Internacional Humanitario se reconoce la neutralidad de los servicios de salud, la guerrilla decidió solicitar mi mediación o buenos oficios. En el Derecho Internacional Humanitario las entidades como Metrosalud son consideradas neutrales. Son reconocidas y respetadas por los actores del conflicto.

Mi mediación facilitaba dar cumplimiento a lo establecido en el Articulo Tercero Común a los cuatro convenios de Ginebra de 1949, sobre Derecho Internacional Humanitario. Especialmente se consideraba la necesidad de proteger a “personas puestas fuera de combate por detención”.

Dicho de otro modo, Prisioneros de guerra: Combatientes que deponen sus armas en medio del combate. Los diez Infantes de Marina, capturados por la guerrilla en El Chocó, se encontraban “fuera de combate por detención”, definición exacta que daba plena aplicación al Artículo tercero Común de los cuatro convenios de Ginebra. A su vez la guerrilla tenía una seria responsabilidad, porque debía responder por la vida e integridad de los cautivos.

Según el pacto públicamente conocido, entre gobierno y la guerrilla, el Estado despejaría militarmente una región de Colombia (la zona del Caguán) y la guerrilla se comprometía a devolver allí a los cautivos el 15 de junio de 1997, fecha que estaba muy próxima.

La guerrilla se había comprometido a entregar pruebas indudables de supervivencia de los cautivos, señas que debían ser canalizadas hacia el Comité Internacional de la Cruz Roja, CICR. Los documentos debían llegar a tiempo o quedaba en entredicho toda la negociación entre el gobierno y la guerrilla. El procedimiento normal es que el CICR analiza la autenticidad de los documentos, fotos y cartas de los cautivos que el grupo armado envía. Solo entonces, con plena certidumbre sobre las pruebas, el Comité Internacional de laCruz Roja inicia el operativo de recepción.

Tal verificación es necesaria para no exponer recursos humanos y técnicos ante impostores. A su vez el gobierno facilitaría oportunamente la actividad del CICR, expidiendo una directiva presidencial por medio de la cual las Fuerzas Armadas se abstendrían de atacar aeronaves en un espacio geográfico definido del territorio nacional, durante unas fechas concretas. Hecho el despeje militar, la guerrilla llevaría hasta la zona a los 70 militares cautivos.

En la zona despejada el CICR procedería a la recepción de los prisioneros. El CICR haría la verificación del estado físico y mental de cada combatiente (soldados e infantes de Marina). Finalmente el CICR haría la entrega formal de los militares liberados a sus mandos. La secuencia obedece a procedimientos normalizados por el Comité Internacional de la Cruz Roja, CICR, para activar la liberación de combatientes y militares, durante sus intensos años de labor. La guerrilla necesitaba con carácter urgente la mediación o buenos oficios.

Mi papel consistía en ir a la región del Atrato y recibir el sobre con las pruebas de supervivencia de los 10 militares (Infantes de Marina). Luego yo remitirían éstos documentos al CICR que culminaría el operativo de liberación.

Luego de hacer este trámite, yo seguiría haciendo mi vida normal. Frente al Derecho Internacional Humanitario, yo no tenía impedimentos para ser mediador. Colombia suscribió diferentes tratados, protocolos y normas generales sobre respeto al Derecho Internacional Humanitario y gran parte de ellos han sido ratificados por el Congreso de la Republica.Frente al Derecho Internacional Humanitario era y es legítima mi mediación. En Colombia las mediaciones por motivos humanitarios tienen amparo legal en varios artículos de la Constitución Nacional de 1991:

-Articulo 22: “La paz es un derecho y un deber de obligatorio cumplimiento”.

- Artículo 67: “… la educación formará a los colombianos en el respeto a los derechos humanos, a la paz y a la democracia”.

- Artículo 95 de la Constitución de 1991: “... son deberes de la persona y el ciudadano “propender al logro y al mantenimiento de la paz”. Otro apoyo a la mediación que la guerrilla me solicitaba nacía de la coyuntura política, en la cual se buscaban oportunidades para la paz y la distensión militar. Finalmente, siempre que he hecho una mediación apelo a mi conciencia, motivado por una frase del Deuteronomio: “Elegirás la vida”.

Se trataba de gestionar la liberación de 10 militares puestos fuera de combate, 10 personas cuyas vidas estaban en peligro inminente. Para realizar la mediación, yo debía cumplir un itinerario: Al día siguiente, sábado 31 de mayo iría a los hangares del Aeropuerto Olaya Herrera para tomar un cupo en el vuelo "charter" que salía semanalmente desde Medellín hasta el municipio de Vigía del Fuerte.

Del aeropuerto de Vigía del Fuerte debía ir directo al río y alquilar una lancha que me llevara al municipio de Murindó, cuatro horas río abajo en el Atrato. En Murindó debía salir del bote directo a alojarme en una residencia. En cualquier sitio de Murindó podía ocurrir que cualquier persona civil o algún guerrillero me abordara directamente para entregarme un sobre con las pruebas de supervivencia.

Si no ocurría el encuentro durante el sábado 31 de mayo, debía salir a visitar algunas entidades públicas, como la alcaldía, el hospital, la escuela, el despacho parroquial. Debía estar siempre visible y así, en algún sitio del recorrido, alguien me abordaría para entregarme el sobre. Me podía abordar un grupo de la guerrilla con sus armas abiertamente en porte, o simplemente una persona civil, desde un pescador, lanchero, sacerdote o cualquier funcionario. Una vez recibido el paquete yo debía guardarlo de cualquier control militar, policial o de las autodefensas.

Si todo se cumplía al pie de la letra yo debía volver a Medellín inmediatamente el 2 o el 3 de junio y entregar su contenido a diferentes entidades según una serie de instrucciones.

PLENO CONTROL PARAMILITAR EN VIGÍA DEL FUERTE

Ese mismo viernes 30 de mayo, hice la llamada al hangar del aeropuerto Olaya Herrera y reservé cupo en el vuelo semanal entre Medellín y Vigía del Fuerte. Anotaron mi nombre y el teléfono de mi casa.Me explicaron que por costumbre, si la empresa operadora de los vuelos completa el cupo del avión antes de tiempo, el empleado llama a los pasajeros por teléfono y se puede volar más temprano. En vez de salir a las 11:00 de la mañana, podíamos despegar a las 5:40 de la madrugada.

Pensé que esas horas de ventaja me permitirían llegar de día a Murindó. En la mañana del sábado 31 de mayo 97 tome un taxi y fui directo al Aeropuerto Olaya Herrera de Medellín. Llegamos al puesto de control militar en el acceso a la sección de aviones privados. El soldado que tenía el control de la entrada hizo parar el taxi, me preguntó a cual hangar me dirigía y a cual pueblo pensaba volar.

El Ejército controla así a cada persona que entra a las llamadas zonas rojas o de orden publico. Mostré mi carné de funcionario y pude seguir. En el hangar 31, según me habían indicado, el piloto Diego Zapata maneja un grupo de aviadores dedicados a los vuelos "charter". Desde este hangar en Medellín, salen vuelos hacia regiones remotas de Antioquia, El Chocó, el Magdalena Medio u el sur del Departamento de Córdoba. Pregunté por el piloto Zapata y me respondieron que estaba volando, posiblemente a Ituango.El empleado que me atendió tenia anotados los nombres y los teléfonos de cada uno los pasajeros en un simple cuaderno. Me recibió el dinero del viaje pero no me dio recibo ni pasabordo.

Un hombre negro, fornido, entró a la oficina, apoyo sus manos fuertemente sobre mi hombro y me avisó que necesitaba dialogar conmigo. No lo conocía. Se me ocurrió pensar que era algún agente de la seguridad aeroportuaria, un agente de la inteligencia militar (B-2) o un agente rural del Departamento Administrativo de Seguridad DAS. Se presentó como [ ] Sin conocerme, me preguntó sin rodeos el motivo de mi visita a Vigía del Fuerte. Me hizo un interrogatorio riguroso. ¿Adónde viajaba? ¿A quién iba a ver? ¿Cuánto me iba a demorar? ¿Cómo iba a volver a Medellín? No estaba en mis previsiones ese interrogatorio. Esperaba enfrentar algo así llegando a Murindó, pero no en Medellín.

Le respondí que los Hospitales Públicos (Empresas Sociales del Estado) estábamos organizando un seminario nacional y queríamos contar con los alcaldes de la zona del Atrato, lo cual era cierto. Al parecer, [ ] se dio por satisfecho con mis explicaciones, pero me advirtió, sin conocerme, que el viaje a Vigía del Fuerte podía ser muy peligroso. A esa hora, ninguno de mis amigos, familiares o compañeros de trabajo sabía que iba a viajar a cientos de kilómetros de Medellín. Si me pasaba cualquier cosa no tendría ayuda.

Vigía del Fuerte es un poblado pequeño. En la mitad del pueblo está la pista aérea. Una vez a la semana llegaba el vuelo “charter” desde Medellín. Cuando el avión aterrizó y se detuvo, vi que llegaron docenas de personas. Pensé que en un pueblo habituado a la rutina de los vuelos semanales, tantos curiosos en la pista señalaban que allí estaba ocurriendo algo fuera de lo normal.

Por costumbre de la gente del lugar, las aeronaves no son identificadas por sus nombres comerciales, sino que se habla de aviones de cuatro, 8, 16 o 24 puestos.Recordé que habíamos llegado en un avión mediano, con 16 puestos. Vi que hubo tumulto de los siguientes pasajeros por conseguir silla en el avión que despegó inmediatamente. Según el itinerario fijado desde Medellín, mi siguiente paso era ir al embarcadero para conseguir una lancha que me llevara a Murindó, cuatro horas río abajo en el Atrato.

En el embarcadero, a orillas del río Atrato, vi a un lanchero y le dije que quería ir a Murindó. Era un hombre muy anciano. Con voz casi inaudible me indicó que ese día ellos no estaban bajando a Murindó. Supuse que siempre había lancheros en el embarcadero dispuestos a hacer el viaje. Recorrí la orilla mirando botes y lanchas, pero nadie me quiso explicar los motivos por los cuales ese día nadie quería viajar a Murindó.

Pensé que los lancheros querían ganar más dinero por el viaje y yo estaba listo para regatear.Entiéndanos, "Doctor". Es que no están bajando lanchas hacia Murindó, me dijeron en grupo. Me repitieron la respuesta aún cuando les propuse hacer el viaje por más dinero. Otra señal de que algo estaba fuera de la rutina.Decidí entonces ir a la alcaldía. Vi a Indígenas con sus vestidos tradicionales, negros en bermudas y sin camisa; ancianos, mujeres y niños harapientos que deambulaban por todos los rincones de la Alcaldía.

Me presenté ante el alcalde, Wilson Chaverra. Alrededor de su mesa estaban cuatro personas. Le informé que en Medellín estábamos preparando el Segundo Seminario Nacional de las Empresas Sociales del Estado. Le hice saber que de ese evento dependía el futuro de los hospitales locales y la recuperación presupuestal de la salud pública en todo el país. Todo era cierto: el evento, las fechas y los participantes. (Pero además, debía ir a Murindó y recibir las pruebas de supervivencia de 10 Infantes de Marina). Le entregué al alcalde los textos educativos de Promoción de la Salud y Prevención de la enfermedad que habíamos elaborado los empleados de Metrosalud y un libro sobre prevención y atención de desastres. Se notaba mucha tensión entre el alcalde y quienes le acompañaban.

Los funcionarios de la alcaldía me recibieron las cartillas, los plegables, los libros y procedieron a mecanografiar una nota de recibo oficial con membrete de la alcaldía. Igualmente tramitaron una constancia de mi visita, que se acostumbra dar a los funcionarios públicos cuando viajan en comisión a otra región. Pregunté cuando salía la siguiente lancha hacia Murindó. No obtuve respuesta.

Mientras mecanografiaban el recibo del material educativo y elaboraban el certificado de visita -el cumplido, en la jerga administrativa- me dirigí al orinal de la alcaldía. [ ] me siguió. Tan pronto quedamos solos en el orinal me dijo en voz baja y sin mirarme: Usted está en serio peligro de muerte. Aquí están pasando muchas cosas. Tiene que buscar el modo de irse lo más pronto posible. Yo sé porque le digo. Es mejor que usted no baje a Murindó, porque al contrario, toda la gente se está viniendo de allá.No dijo más.

[ ] salió a mezclarse entre el personal de la alcaldía y no volvió a dirigirme la palabra. Cuando volví del orinal al despacho del alcalde me dediqué entonces a mirar las caras, a observar el ambiente que había vivía en las oficinas. Hasta donde me había contado el mensajero de las FARC en Medellín, la región estaba en disputa entre guerrilla y paramilitares. Por lo que me dijo el secretario del alcalde, comprendí que los guerrilleros ya se habían marchado de la zona. Los paramilitares ya tenían todo el control del casco urbano en Vigía del Fuerte y posiblemente de Murindó. Estoy seguro que los paramilitares ya estaban en la alcaldía. Estoy casi seguro de que eran paramilitares los hombres que estaban dialogando con el alcalde Wilson Chaverra cuando yo entré a la oficina sin previo aviso.


Algo estaba fuera de orden: el ejército regularmente hace presencia rutinaria a lo largo del río Atrato. Pero ese día no había tropa a la vista. Al salir de la Alcaldía oí que varias personas me decían cosas, muy rápidamente, en voz baja, pero no les entendí lo que me decían en ese momento. Sentí miedo. A esa hora yo quería salir de Vigía del Fuerte, pero no había más vuelos a Medellín y ninguna lancha podía salir a Quibdó. LOS PARAMILITARES NO RESPETARON LOS HOSPITALES DE VIGÍA DEL FUERTE Y MURINDÓ Fui al hospital municipal.

Noté que en el embarcadero y en toda la orilla del río había silencio y muy poca gente en la calle. Lo normal en ese tipo de pueblos de tierra caliente es que las zonas vecinas al embarcadero están llenas de gente, de ventas callejeras, humo de fritangas y sobre todo, música. Tampoco pude ver a los pescadores o niños chapoteando en el agua. En un día de calor pegajoso con más de 35 grados de temperatura media, el río estaba solo.

En el hospital, pregunté por el director médico o el administrador. El director médico no estaba y unas adolescentes me mostraron la oficina del administrador. Las adolescentes estaban allí, de paso, acompañando a los funcionarios y a los voluntarios de la salud, que venían en misión oficial desde Murindó.

Yo quería preguntarles la razón por la cual se estaba viniendo la gente de Murindó, pero me quedé callado. En cambio les pregunté si podía unirme a ellos de retorno, si tenían cupo en las lanchas. Me respondieron que había espacio suficiente en la lancha pero estaban solucionando primero un problema.

Otro miembro del voluntariado del hospital me respondió que ellos aún se demoraban un poco en Vigía del Fuerte. Les ofrecí dinero para que me incluyeran en el viaje de retorno. Les ofrecí pagar el consumo de gasolina y ellos no aceptaron. Una joven me dijo francamente que si yo quería bajar a Murindó, debía presentarme ante el comandante de las autodefensas y pedirle permiso para hacer el recorrido.

Según ella, si el comandante aprobaba, entonces la comisión hospitalaria de Murindó podía incluirme en el viaje. Al ver mi perplejidad, otra joven negra, fue más directa: Si yo me unía a la comisión sin permiso del jefe de las autodefensas, los podían matar a todos. Ella me explicó que cuando los salubristas se disponían a salir de Murindó, el jefe de las autodefensas en ese municipio les controló la partida.

Anotaron el nombre de todos y cada uno. Anotaron cada cosa que los funcionarios de la salud empacaron en la lancha, especialmente comida, medicinas y ropa. Los paramilitares les preguntaron cuanto tiempo se demorarían en hacer sus diligencias en Vigía del Fuerte y con cuales funcionarios se tenían que entrevistar.

Igualmente, los obligaron a dar la lista de compras e insumos hospitalarios que traerían de vuelta a Murindó.Otra joven relató que antes de salir su grupo, de Murindó a Vigía del Fuerte, los paramilitares les hicieron una advertencia: Debían ir y volver los mismos que estaban anotados. Debían presentarse ante el comandante de las autodefensas en Vigía para que este le avisara por radio al jefe de las autodefensas en Murindó si había cambios.

Si a Murindó llegaba la lancha del hospital con algún desconocido, lo matarían inmediatamente y lo lanzarían al río. Me dijeron que algo así ya le había sucedido a personas que llegaban con más alimentos de los autorizados por los paramilitares. Estaban controlando sobre todo la sal y la gasolina. El grupo de las autodefensas en Murindó les controlaba también la cantidad de gasolina que debían tanquear (repostar) en la lancha.

Los funcionarios de Murindó contaron que llegaron a Vigía del Fuerte con la cantidad justa, antes de que el motor se les apagara. Para volver a Murindó debían tanquear de nuevo la lancha del hospital en presencia de los paramilitares. Cada gota de gasolina en la región estaba controlada por los paramilitares. El panorama había cambiado por completo.

El guerrillero que me visitó en Medellín, me previno que yo me iba a encontrar un reten de las Autodefensas en medio del río llegando a Murindó. Un solo retén. Por lo que contaron, en el hospital, la situación estaba más complicada: cada poblado tenía por lo menos dos retenes dedicados a controlar todo lo que se moviera aguas abajo y aguas arriba. Además había patrullaje permanente de lanchas a lo largo y ancho de todo el río.

También había miembros de las autodefensas en el casco urbano de los poblados y los funcionarios municipales se sometían a su mandato.

Control total.

Pude dialogar con el administrador del hospital. Primero me contó que El hospital estaba en quiebra: Los médicos, enfermeras y personal asistencial llevaban cuatro meses sin sueldo. Luego me dijo que debía tener mucho cuidado al salir y andar siempre acompañado. Al administrador le hablé del II Seminario Nacional sobre Empresas Sociales del Estado que planeábamos realizar en Medellín.

El funcionario me contó que los hospitales de la cuenca del Atrato, incluido el de Quibdó estaban en igual situación de quiebra, el personal estaba mal pagado, no había suministros suficientes y la atención a los usuarios había decaído a extremos de nivel primario. En medio de esa crisis en los servicios de salud, el hospital de Vigía del Fuerte no tenía los medios necesarios y suficientes para que atender a la población propia y las personas que estaban huyendo de Murindó.Apenas se podían brindar los primeros y únicos auxilios.

En caso de gravedad, los pacientes debían ser remitidos en avión hacia Medellín o en lancha hacia Quibdó, la capital de El Chocó, es decir, 5 o 6 horas en bote, contra la corriente del río. Estuve unos minutos a solas. Una adolescente se presentó y me dijo que era voluntaria del hospital de Murindó. Que hacía parte del grupo de “Vigías de la Salud”. Pero yo no recordaba haberla visto antes, con las otras jóvenes. Me sugirió salir del hospital para ir directamente hacia el sitio en el cual estaba el comandante de las autodefensas. Me dijo: “el comandante es un hombre muy querido, todo un amor. El le ayuda a la gente”.

Se ofreció a acompañarme. Ella me dijo que si yo le hablaba en buenos términos “el comandante” posiblemente me daría el permiso para ir a Murindó. Le hablé a la jovencita de otros temas pero no le di respuesta. Yo no quería ver al sicario. Le pregunté a la jovencita por un hotel o una residencia en el pueblo, los horarios de las lanchas que salen de Vigía del fuerte hacia Quibdó, los hoteles de Quibdó, el día en que debía aterrizar el próximo vuelo en Vigía del Fuerte y los horarios de los vuelos entre Quibdó y Medellín. Ella me respondió todo lo que le pregunté y me sugirió el nombre de un hotel en Quibdó. (Ahora no recuerdo el nombre del hotel). Era el hotel más cercano al embarcadero.

Por fin llegó el médico, que venía acompañado por una enfermera. Me presenté y dije que quería ir a Murindó o a Quibdó. El médico me explicó que si yo iba a Murindó simplemente no tendría con quien hablar. El pueblo se estaba quedando solo.No había alcalde ni funcionarios, y el director del hospital, un médico de apellido Flores, se había ido en el mismo avión en el cual yo había llegado. Lo habían amenazado. (Este médico fue asesinado luego cerca de Medellín, por las autodefensas).

Sobre el viaje a Quibdó, el director médico me dijo que se podía contratar un viaje en lancha. El hospital tenía pendiente una salida a Quibdó con un grupo de parturientas. Los trabajadores del hospital podían salir a comprarme un boleto de viaje y si yo tenía suerte podía ir en el mismo viaje. Le pregunté al médico por un buen sitio para ir a almorzar y la enfermera me recomendó el restaurante en el cual comía siempre la gente del hospital.

Antes de ir al restaurante me alojé en el hotelito vecino al hospital. Lo atendía un anciano que hacía todas las tareas. Me contó que esa tarde yo era el único huésped pero que pocos días antes el sitio tuvo cupo completo.Ahora todos se habían ido. En la residencia se alojaban enfermeras, profesores, funcionarios públicos nacionales, departamentales y de otros institutos descentralizados, además de contratistas temporales. Todos se habían ido.

Pagué una noche al hospedero y salí a almorzar. Yo quería estar entre la gente porque tenía miedo. Era un extraño en el sitio y por lo tanto, vulnerable. Pensé que mientras más gente me viera, sobre todo si eran funcionarios públicos, menos riesgo tenía de que pasara algo. Como desaparecer sin dejar rastro. COMANDANTES PARAMILITARES DE LA REGIÓN DEL ATRATO Llegué al restaurante que me recomendaron los funcionarios del hospital. Los clientes habituales eran funcionarios públicos y contratistas que visitaban el pueblo por temporadas.

El sábado 31 de mayo (1997) el comedor se encontraba medio vacío porque los comensales de siempre habían escapado en los últimos vuelos. Tras de mí llegaron una adolescente con un niño, una anciana y otra mujer más joven. Una adolescente le ayudaba a su madre sirviendo los alimentos. Yo quería estar silencioso, sin llamar la atención.

Una anciana que estaba almorzando sola, en la mesa ubicada a mi espalda dijo discreta y nítidamente: Señor, Usted tiene que hacer algo para que se sepa lo que esta ocurriendo aquí. Empezó a contar que hacía diez días se había iniciado allí una matanza. La gente empezó a hablarme en voz baja, pero sin mirarme a la cara.

Me contaron lo que estaba pasando en el pueblo, con muchos detalles. Hablaban con suficiente voz para que yo les entendiera. Todos me hablaban, con disimulo, con miedo de ser escuchados desde afuera. Según me contaron, ellos ya sabían que yo no había querido presentarme ante el comandante de las autodefensas.

Les conté de la conversación con la mujer que me pidió ir a donde “el comandante”. Los comensales me preguntaron con quién más había hablado. Me decían que yo debía hacer algo por ellos. Que yo debía salir y denunciar lo que estaba pasando en la región. Tenían rabia porque les habían matado a varios amigos del pueblo y en la radio no salía ninguna noticia.

Comentaron que el avión en el cual llegué volvió a salir al instante con su cupo completo. Ellos ya sabían que yo quería ir a Murindó y me repitieron que el médico Flores se había cruzado conmigo en el aeródromo. El Doctor Flores se fue en el avión porque los paramilitares lo habían amenazado. Por eso la gente del restaurante me decía que no era buena idea bajar a Murindó, porque no encontraría un solo funcionario público.

Los comensales me contaron lo que pasaba alrededor de los vuelos. Cuando se iniciaron las matanzas, el aeródromo pasó de recibir un vuelo semanal, a programar numerosos vuelos diarios. Los pasajeros eran gente que escapaba de Vigía del Fuerte, Bellavista y Murindó. Me decían que el pueblo era como una cárcel. Ellos me contaron que hasta mayo de 1997 nunca habían salido tantos vuelos desde Vigía del Fuerte al aeropuerto Olaya Herrera en Medellín, y todos con el pasaje completo.

Pero el sábado 31 de mayo ya no salían más vuelos y por eso ellos me preguntaron cómo pensaba volver a Medellín. A mi me daba miedo que los descubrieran contándome los detalles de una matanza, justo cuando los asesinos estaban controlando todo el poblado. La anciana siguió contando que le habían matado a un familiar. Precisamente el que le ayudaba para el sustento. Alguien tiene que hacer algo, me dijo.

Luego una adolescente habló. Estaba furiosa porque los paramilitares habían matado a su amigo. Alzó la voz y dijo: “Está bien que ellos maten a los degenerados, a los viciosos, a los guerrilleros y a los vagos, pero él (su compañero) no tenía problemas con nadie. Ellos no tenían ningún motivo para matarlo. Son unos hijueputas”.

Durante el almuerzo la gente me pidió que saliera a denunciar las barbaridades que ellos presenciaron durante los últimos diez días: Los testimonios coincidían en una versión central: El 22 de mayo (1997) llegaron los paramilitares. Que tenían armas “automáticas”. Llegaron en “pangas” (botes rápidos) a las pequeñas comunidades y empezaron a matar a varias personas (civiles) acusándolas de colaborar con las guerrillas.

Los días siguientes hicieron la llamada “limpieza social” con el asesinato de algunos ladrones, indigentes y consumidores de drogas.La mayor parte de los cadáveres fueron arrojados al río. Los vecinos mencionaban nombres de las victimas. Nombres sueltos. Nadie tenía una lista completa que permitiera saber realmente a cuanta gente mataron durante la primera semana.

“Ayer vino una patrulla del Ejercito aquí y los soldados no les pusieron problemas a los paracos”. Los comensales decían que los militares no vieron, no quisieron ver los cadáveres en el río. “Nos están matando y por la radio no sale ni una noticia”. Vino más gente. Entró al restaurante un empleado que ya había visto en el hospital, [ ]. Me saludó.

Los del restaurante hablaron con más confianza. Dejaron de hablar en susurros y siguieron hablando con más confianza. El empleado del hospital me dio más detalles de los relatos. El funcionario del hospital fue el único que se sentó a mi mesa. Abiertamente confirmó que los uniformados del ejército habían estado en Vigía del Fuerte a los dos días de la ofensiva paramilitar, pero se habían abstenido de intervenir en favor de la población civil, protegerla o confrontar a los escuadrones de la muerte.

“Ellos se vieron, se trataron como viejos conocidos y los soldados los dejaron instalados aquí en el pueblo”, dijo otro comensal, un hombre viejo. La voz se le quebró. Fue lo único que le oí decir. Lo vi que miraba al suelo y estaba llorando. Lo primero que hicieron fue llevar a la gente del pueblo a la escuela, dijo un joven. Nos obligaron a ir aunque no queríamos. Luego empezaron una arenga: “que ellos estaban en lucha contra la guerrilla, que iban a matar a todos los colaboradores de la guerrilla”.

Todos los alumnos y todos los profesores de las unidades escolares vieron a los paramilitares. Son testigos. Los únicos que no se dieron cuenta de nada fueron el alcalde y el comandante de la policía, que se quedaron quietos.Todos acusaban a la policía de Vigía del Fuerte por omisión. Escuché lo que me contaban pero a nadie le pregunté el nombre o apellido. Ellos tenían confianza en mí y yo pensé que no podía ponerlos en peligro. Cuando les pregunté si habían hecho alguna denuncia, ellos me contestaron que no había a quien ponerle la denuncia, que ya no creían en la justicia. Por eso insistían tanto en que había que hacer una denuncia pública.

Por el aislamiento del río Atrato (fluye en medio de la selva), las masacres no fueron noticia en el resto del país.La gente me explicaba que los pueblos “en estas lejanías” (en medio de la selva en el Atrato) son verdaderas trampas. No existen vías o algo parecido a carreteras.En toda la población hay una sola estación de teléfonos y por esos días estaba fuera de servicio. Las pocas veces que funcionaba, la controlaban los paramilitares.

La pista aérea en Vigía del Fuerte y el río son las únicas alternativas para los viajeros o habitantes de la selva.(Los paramilitares) “se dedicaron a controlar todo. No se mueve nadie sin permiso de ellos. Deciden si hay permiso o no para ir a Quibdo o a Murindó. Si uno sale con mercado, ellos anotan lo que se lleva cada familia. Avisan por radio al otrolado. Si el mercado no corresponde a lo que ellos anotan, entonces matan a la gente ahí mismo en el río”. Esta versión la oí varias veces de personas diferentes.“La gasolina esta controlada. Todas las pangas (botes) deben tanquear en la bomba. Hay una sola bomba (estación) de gasolina y está controlada por los paramilitares. Apenas dan la gasolina para llegar al otro pueblo”.

Luego ellos mencionaron los nombres de los comandantes paramilitares en la región. Se hacían llamar mi sangre, el Alacrán, el Médico, el Ovejo. De “el médico” supe mas tarde en Medellín que el apodo lo recibió por su costumbre de despedazar vivas a sus víctimas). “El Ovejo” era el comandante paramilitar de Murindó.

Volví a la residencia. Me puse a leer un libro (Bel Amí) que me había regalado mi hermano mayor el día de mi graduación como periodista. !!!

SIEMPRE LES AVISABAN DE LA GOBERNACIÓN DE ANTIOQUIA !!!

Tocaron a mi puerta, violentamente. Abrí y vi una pareja. Él empuñaba una pistola y la apuntaba hacia mí. Yo retrocedí hasta el fondo de la habitación y le mostré mis manos vacías. Pensé que ya me iban a matar. Me revisó la camisa, el pantalón y las medias (los calcetines). Él era un joven negro con muy buena presencia, muy fornido. Venía acompañado con una mujer muy joven.

Le pregunté si era agente del DAS (Departamento Administrativo de Seguridad) o del B-2 (inteligencia militar). Me respondió con voz alta, como si estuviera delante de mucha gente: “Nosotros somos las Autodefensas de Córdoba y Urabá y estamos en guerra a muerte con la guerrilla. Y vamos a matar a cada uno de los simpatizantes de la guerrilla, a todos los colaboradores. A la basura”.

Era el comandante paramilitar al cual yo no había querido ver durante la mañana. No era tan amable como lo había descrito la adolescente del hospital. Revisó debajo de mi cama, alzó el colchón y revisó la almohada. Hizo muchas preguntas y anotó mis datos personales y mis números de teléfono. Se fijó en el libro que yo estaba leyendo. Se fijó en la dedicatoria que había escrito mi hermano en las primeras hojas. Entonces se puso a gritarme.

Cada vez estaba más enojado y me preguntaba de qué tema hablaba el libro. Tuve que explicarle que Guy de Maupassant, el autor, era un novelista francés del siglo XIX, que nada tenía que ver con las cosas de Colombia. No parecía entender lo que le dije de los novelistas de Francia y el siglo XIX. Para mi quedó claro que “el comandante” apenas sabía leer.

Revisó mi escarapela de funcionario. La mujer que lo acompañaba revisó mi ropa, minuciosamente hasta el último calcetín. Afortunadamente no vieron mi tarjeta de periodista, que llevaba en un bolsillo lateral de mi maletín. Luego miraron los folios y unas fotocopias. Les mostré las cartillas de promoción de la salud y prevención de la enfermedad y les hable del problema de financiación de los servicios de salud. No entendió ni la mitad de lo que le dije.

Me dijo entonces que no coincidían varias cosas que le habían dicho sobre mí. Después me preguntó detalles sobre temas que yo había abordado únicamente con [ ] y el alcalde Wilson Chaverra. Precisamente sobre las relaciones entre las direcciones de la Salud Departamental de Antioquia y la Salud Municipal de Medellín. El paramilitar dijo que nadie les avisó que yo venía. Explicó que lo normal era que de la Dirección Seccional de Salud de Antioquia y de la Gobernación de Antioquia les avisaban por teléfono antes de enviar a la región un funcionario departamental (provincial).

Durante mi viaje yo solo había hablado del reordenamiento de la seguridad social con [ ]con el alcalde activo, Wilson Chaverra en su despacho de Vigía y con la gente del hospital. Con ellos había dialogado sobre el nuevo régimen de las Empresas Sociales del Estado como Metrosalud, que disfrutaban de autonomía en su gestión y que no dependían siempre del gobierno departamental. [ ] o el alcalde Wilson Chaverra le había informado al jefe paramilitar detalles de la conversación que habíamos sostenido.

Por lo que me dijo el paramilitar, estoy absolutamente seguro de que había una relación muy directa entre los altos funcionarios de la Gobernación de Antioquia, con los escuadrones de la muerte que mandaban en la región. El Gobernador de Antioquia era Álvaro Uribe Vélez. Yo seguía con miedo. “El comandante” mantenía su pistola a la vista y seguía furioso conmigo.

La mujer que acompañaba a “el Comandante” iba sin armas, pero me miraba con mucha ira. No dijo una palabra, pero revisaba todas mis cosas, despacio. Sentí más temor por la mujer que revisaba mi ropa. Era de piel canela y bajita de estatura, muy segura en sus movimientos pero con la mirada muy agresiva, casi demencial.

Le expliqué al jefe de las Autodefensas (escuadrón de la muerte) el recorrido que pensaba hacer desde Vigía del Fuerte hasta Murindó, para promover el encuentro sobre la Seguridad Social, pero él me prohibió cumplir el itinerario. Me advirtió que si yo tenía cualquier relación con la guerrilla pagaría con mi vida. Me preguntó entonces que pensaba hacer. Le respondí no había vuelos directos a Medellín.

Que a la mañana siguiente quería pagar un cupo o alquilar una panga hasta Quibdó (Capital del Departamento –provincia- de El Chocó. Es decir, cuatro o cinco horas en lancha río arriba). Antes de irse, el hombre insistió en que “algo no cuadraba con la información que le habían dado de mí. [ ] me había advertido que era peligroso viajar a Vigía del Fuerte. Por descarte, el jefe paramilitar tenía que haber hablado con el alcalde Wilson Chaverra.

No sabía si era prudente salir de la habitación. Me daba miedo de que me detuvieran los paramilitares si me veían andar por el pueblo. ESA NOCHE YO IBA A SER UN CADAVER MÁS EN EL RÍO ATRATO Yo temía que los paramilitares vinieran a matarme cuando estuviera más avanzada la noche. El hotel está a pocos metros del río y según lo que había oído durante el día, me podían hacer pedazos y arrojarme al agua. Como tenía hambre me fui a cenar al mismo sitio en el cual había almorzado. La gente me siguió contando sobre los cuerpos que flotaban en el río, que además estaba prohibido recoger los cadáveres. Me decían que de vez en cuando los pescadores encontraban en las orillas del Atrato restos de personas que habían sido despedazadas.

Esa noche no había luz en el pueblo. Se hablaba en voz baja y a la luz de las velas. Los funcionarios del hospital me preguntaron detalles sobre el interrogatorio que me hizo el paramilitar. La anciana que había hablado conmigo durante la mañana se acercó de nuevo, con más confianza, y me relató que los paramilitares cogían a la gente, la torturaban y los cuerpos los lanzaban al río. Cuando volví a la residencia se había alojado allí una mujer. Según me dijo, era la funcionaria que promovía los programas de vivienda en la región. Ella también supo que los paramilitares me habían visitado en la habitación.

... // Fue entonces cuando inició la tormenta, el aguacero más copioso que he visto en mi vida.
El domingo 1 de junio a las 8:00 de la mañana fui hacia el embarcadero. No vi lanchas. Un funcionario del hospital se cruzó conmigo y él también quería preguntar que pasaba. Él tenía unos cupos reservados desde la noche en la primera lancha de la mañana, porque salía la comisión hacia Quibdó. Durante años la rutina del embarcadero fue invariable: a las 8:00 de la mañana partían las lanchas hacia Murindó, Río Sucio, Bellavista, Bojayá, Quibdó y otros destinos.

Ese domingo, algo andaba mal. Vi venir hacia mí a un anciano. Era el comensal que escuché hablar en el comedor la noche anterior. Venía con un niño, pero lo dejó rezagado, a unos 50 metros, frente al río. El viejo se acercó a dialogar conmigo, abiertamente. Era muy corto de estatura, de piel curtida por el sol y muy arrugada. Me miraba a mi y luego al niño que vigilaba al río. Una y otra vez relataba que patrullas del Ejército se encontraban frente a frente con los escuadrones paramilitares, con armas a la vista y los soldados de Colombia no los detenían, no les quitaban las armas y nunca tenían combates con las autodefensas.

Insistía en la complicidad que había entre ejército y paramilitares. Según me contó el viejo, la gente de Vigía del fuerte y Murindó observó el patrullaje conjunto de militares y autodefensas en vehículos y embarcaciones a la vista de todo aquel que los quiso ver de frente. El anciano me contó algo nuevo, que no se había dicho en el comedor: Que la gente seguía una ruta de escape desde Murindó. Luego de cruzar el río Murindó, la gente buscaba por una trocha que sale a la Vía Panamericana.

Por esa trocha intentaron escapar centenares de personas de la región, pero el ejército y los paramilitares ya estaban esperándolos. El ejército y las autodefensas tenían un sistema de retenes intercalados. Al inicio de la trocha había controles del ejército que impedían a la gente que se devolviera. El ejército les imponía a los desplazados la ruta de salida. Ni siquiera en su huida, las víctimas tenían libertad para elegir su rumbo. Luego había otro retén paramilitar que recibía a los desplazados y decidía quién moría y quién podía seguir su camino. Había comunicación entre los retenes militares y paramilitares. La diferencia es que en los militares no mataban a nadie y en los retenes paramilitares mochaban cabezas. El anciano me contó que junto a los retenes paramilitares, entre el monte, quedaron muchos muertos. “Los dejan ahí tirados, como si fueran perros”, me dijo.

Un vecino saludó al anciano. Éste lo introdujo en el diálogo y el recién llegado confirmó haber presenciado más de una vez el diálogo directo entre hombres con brazaletes de los grupos paramilitares y uniformados del ejército. Me indicó los retenes conjuntos de ejército y paramilitares donde detenían y mataban a los sospechosos de colaborar con la guerrilla. El amigo y el anciano me explicaron que cerca Vigía del Fuerte y muy cerca de Murindó había picaderos: los sitios junto al río donde los escuadrones de la muerte sometían a suplicio o picaban en pedazos a la gente que cogían. Los presos podían ser despedazados a hachazos. Los restos eran arrojados al agua. Eso explica porqué los pescadores veían con frecuencia una cabeza, un brazo o una pierna que la corriente arrojaba en las orillas. Nadie recogía esos restos humanos que terminaban como alimento de los animales del monte o las aves de rapiña.

El niño hizo una señal al viejo y éste se despidió, apresuradamente: Los paramilitares pasaban, en varias lanchas, patrullando el río y frente al pueblo.Yo temí verme de nuevo encarando al “comandante” paramilitar. Lo vi pasar en una de las primeras lanchas, me miró, pero siguió su camino río arriba, hacia el embarcadero del pueblo. Alguien que venía del hospital se acercó a mí para contarme que las bandas estaban asesinando a docenas de campesinos en los poblados a orillas del río Atrato, en el lado chocoano y en el antioqueño.

Todo lo que me contaban coincidía en sus partes fundamentales. Una y otra vez oí versiones que me fueron dadas por diferentes personas, no relacionadas entre sí. Una parte del río Atrato está en jurisdicción de la Brigada XVII del ejército. Es imposible que el comandante de la región militar, general Rito Alejo del Río Rojas no tuviera noticias de los cadáveres que a diario flotaban en el agua, más aun cuando el patrullaje se cumplía casi a diario. Otra parte del río Atrato corresponde a la VI Brigada. La Infantería de Marina también interviene en la zona, pero no identifico los límites de la jurisdicción. A las 12:00 del día ni una sola lancha de pasajeros había salido de Vigía del Fuerte. Y eso no era normal.

Vi muy poca gente en el embarcadero. No había grupos, nadie se juntaba con nadie. Uno aquí, otro allá. Como si estuvieran prohibidas las reuniones. No vi corrillos o personas en actitud de dialogar. Solo personas morenas, negras e indígenas, cada uno en solitario, mirando al río. Era domingo, pero no había música y eso es muy raro en un pueblo de tierra caliente. Apareció (--2--) que el día anterior, en la alcaldía, me había advertido del peligro que corría. Me explicó que los paramilitares habían ordenado impedir toda salida de Vigía del Fuerte.

Nadie salía o entraba al pueblo. Desde la madrugada los campesinos esperaban en el embarcadero de Bellavista y tampoco habían salido lanchas. “El asunto es con usted. Ellos quieren dejarlo retenido aquí hasta el Martes. Si usted no es quien dice ser, entonces lo van a matar”. “Tal como va la cosa, no van a dejar salir ni una sola lancha hoy”. Recordé que los paramilitares tenían mis números de teléfono. Salió el médico del hospital. Venia con cuatro o cinco maternas cuyos embarazos realmente estaban muy avanzados: El médico me dijo que él no podía viajar con las maternas y me solicitó que las acompañara hasta Quibdó. Los paramilitares aparecieron en diferentes lanchas, contra la corriente, vestidos de civil, algunos con brazalete verde de las AUC en el brazo y con sus armas a la vista.

l personal del hospital por fin había conseguido lanchas en el pueblo. Las maternas ya tenían listo su cupo para el viaje a Quibdó. Apareció “el comandante” en una lancha. Pasó cerca de la orilla y siguió en lancha río arriba. Otros paramilitares se quedaron con nosotros, en sus pangas. En ese momento el médico repitió que había un cupo para mí. El médico se devolvió hacia el hospital a buscar una bolsa de suero y yo lo acompañé. Logramos dialogar un minuto.

En ese momento le entregué la tarjeta de Dominique Carón, la funcionaria del Comité Internacional de la Cruz Roja, a la cual yo le debía a entregar las pruebas de supervivencia. Le dije al doctor que si algo me ocurría él debía comunicarlo inmediatamente a la ciudadana Suiza. No le expliqué al medico el motivo real de mi visita a Vigía del Fuerte, pero él me escuchó con mucha tranquilidad. El médico encontró el suero y se devolvió conmigo al embarcadero cercano al hospital. Se despidió de las señoras que se acomodaron en dos lanchas.

A una enfermera le dio las últimas indicaciones para el viaje. Las lanchas de los paramilitares estaban siempre al lado de nosotros, en el embarcadero del hospital. El médico me habló como si fuéramos muy viejos conocidos. (--2--) se unió al grupo. Se subieron luego cinco o seis hombres a las lanchas del hospital. Ellos portaban fusiles a la vista y se mezclaron con las maternas. Cuando el motor de la lancha rugió, el médico me despidió gritando a todo pulmón: Adiooos doctor. !Y vuelva!

En mi bote, ví que los paramilitares bajaron los fusiles y los escondieron en el piso debajo del timón. Eran fusiles AK muy viejos. Los cubrieron con costales de fique. Las lanchas con paramilitares nos acompañaron río arriba, hasta el embarcadero del pueblo. Hubo otro acomodo y cambio de lanchas. (--2--) me indicó que me acomodara en otro bote. Unos salieron, otros subieron. (--2--) salió del bote y se quedó en el embarcadero del pueblo. Nosotros salimos aguas arriba, hacia Quibdó. En una lancha, íbamos con maternas y personal del hospital mezclados con paramilitares. En la otra lancha, solo paramilitares.

Cuando nos alejamos del pueblo el hombre que estaba sentado frente a mí volvió a sacar el fusil que había escondido debajo del asiento. Acomodó la culata en el piso, pero la boquilla se inclinaba cerca a mi rostro. Si al paramilitar se le escapaba un disparo se iba mi cabeza. Cuando el bote se balanceaba, yo aprovechaba para inclinar mi cara. Casi todo el tiempo del viaje entre Vigía del Fuerte y Quibdó tuve ese fusil ante mi cara. Cada minuto yo pensé que me iban a matar.Pensé que en caso de problemas me podía lanzar al agua, pero no soy buen nadador. Son cientos de kilómetros de río, rodeados de selva.

El lanchero debía esquivar troncos que venían flotando medio sumergidos. Pero una vez, estoy seguro que hubo algo diferente. Estoy seguro de que vieron un cuerpo flotando en el agua porque los rostros se crisparon. Una mujer se llevó las manos a la cara. Ni una sola palabra. Primero todos miraron a un mismo lugar, a mi derecha, luego las miradas se perdieron en el vacío. Vi labios apretados y ojos desorbitados. Quise mirar con disimulo pero tenía siempre ante mi cara la boca de ese fusil que se balanceaba frente a mí.

El bote paró en otro embarcadero de un pueblito pequeño y vacío, en la orilla chocoana del río Atrato. Nos bajamos todos, la enfermera abrió un pequeño cuarto dispensario y sacó unas medicinas. Bombearon gasolina y cambiamos de lancha. El lanchero decía que con la cantidad de combustible que nos dieron los paramilitares no era suficiente para llegar a Quibdo. Volvimos al río. Nos cruzamos con otra lancha, que salió de un río afluente del Atrato, en la orilla de Antioquia. Venían varios paramilitares con armas y brazaletes y una auxiliar de enfermería.

Traían un paciente de malaria y lo transbordamos. Era un indígena con piel muy bronceada por el sol. Un atado de maderos y sabanas le servia de hamaca. Estaba inconsciente, pero muy rígido. Tenía la quijada muy apretada y para separarle los dientes le colocaron un pedazo de madera envuelta en un pañuelo. La lengua estaba muy mordida y sangraba. Los paramilitares pusieron la cabeza del paciente en contra de la dirección de la lancha, es decir, hacia la popa. Por lo que se de primeros auxilios, recordé que si había vomito, el hombre se podía ahogar.

Le sugerí entonces a la auxiliar de enfermería que le diéramos vuelta al paciente, de modo que la cabeza quedara alta, es decir, del lado de la proa. La auxiliar se sonrió con malicia y dijo: “¡Sí, “Doctor”!. En adelante cuidé la cabeza de aquel indígena para evitarle los golpes cuando oscilaba el bote. Lo siguiente era separar aquellos dientes violentos para reducir el daño que sufría la lengua. Lo mejor era que ya no tenía el fusil frente a mi cara.

La enfermera me explicó que aquel hombre tenía la sangre y el cerebro llenos de malaria. La lancha que venía con paramilitares se separó de nosotros antes de llegar a Quibdó. Por fin quedamos solos sin los paramilitares en una sola lancha. Estábamos muy estrechos con las maternas y el paciente de malaria. El bote estaba pesado. El motor se apagó dos o tres veces y el lanchero debía mecer el tanque para aprovechar hasta la última gota de gasolina. Cuando llegamos a Quibdó estaba anocheciendo.

El lanchero arrimó el bote hasta el embarcadero del hospital de Quibdó, entregó las maternas y el paciente de malaria a las enfermeras de turno.Nos fuimos luego a cenar. Por primera vez en todo el día, el lanchero y yo pudimos hablar. Se opuso a la idea de alojarnos en el hotel que me había recomendado la mujer que conversó conmigo en el hospital de Vigía.“El hotel está frente al río. Todas las lenguas de Vigía saben a que hotel viene el Doctor. Y pa’ que sepa, usted aun no esta a salvo”.

Nos internamos en Quibdó, lejos de la orilla del río Atrato. Llegamos a otro hotel. Quise llamar por teléfono a Medellín, pero el sistema Telecom estaba fuera de servicio. Quibdó, toda una capital de Departamento, estaba aislada, como en Vigía del Fuerte, o Murindó. Sin teléfonos, en todo el Atrato, ninguna noticia llegaba a Medellín. Nada salía en la prensa nacional.

Lunes 2 de junio (1997), día festivo en el calendario nacional de Colombia.

Despertamos muy temprano. El lanchero averiguó en la administración del hotel la hora de los vuelos a Medellín.Ese día estaban programados dos vuelos a Medellín, pero al lanchero algo no le gustó de la primera reserva. La canceló y aplazó la hora de salida. De nuevo salió a la calle, tomó un taxi, me recogió en el hotel y me llevo directo al aeropuerto.

Se quedó conmigo en la terminal hasta que llamaron a abordar. A voz en cuello me grito muy familiarmente: ¡Hasta lueeego, Doctor! ¡ Y Vuelva por aquí! Vi que se estaba riendo. Nunca supe el nombre del lanchero y él solo preguntó el mío para la reserva del hotel y para comprar el tiquete del avión.

Tomé el vuelo de SAM. Un joven trigueño, con cabello cortado casi al ras pasó todos los controles sin ser detenido y se subió al avión. Iba sin equipaje. Se sentó a mi izquierda. Me daba curiosidad saber quien era ese trigueño que pasaba sin problemas los controles aeroportuarios. En Medellín, el civil trigueño se bajó del avión, pasó sin someterse a ninguno de los controles y saludo muy amistosamente, sin protocolo, a los tres agentes de policía que estaban en el muelle de pasajeros. Salí al pasillo y me encontré de casualidad con uno de los fotógrafos del diario El Colombiano.

El pasajero del avión estaba otra vez detrás de mí y miró sin disimulo la escarapela del fotógrafo.

En resumen, yo había ido al Atrato, no había podido obtener las pruebas de supervivencia de los Infantes de Marina pero en cambio me había encontrado con una masacre sobre la cual me había pedido la gente que tenía que denunciar.

El 15 de junio (de 1997), en menos de dos semanas, en las selvas del Caguán se debía hacer la entrega de los 70 militares prisioneros. Si la guerrilla entregaba 10 militares menos se venía abajo el proceso de paz que supuestamente se iba a iniciar luego de la liberación de los soldados.

Resolví que tenía que denunciar lo que había visto ante la justicia, ante la prensa, ante organismos públicos y privados, para conseguir que se pararan las masacres. Martes 3 de junio: Volví a mi oficina. Nada dije a mis compañeros de trabajo. A mi jefe le comenté sobre mi viaje al Atrato haciendo promoción al II Seminario Nacional de Empresas Sociales del Estado. Le impresionó saber sobre la quiebra de los hospitales y la caída en la calidad de la prestación de los servicios.

A mediodía el mensajero de la guerrilla volvió a mi oficina. Mientras almorzábamos le conté los detalles de la gestión y mis errores. De momento la relación con las FARC quedaba congelada. Seguiría en los términos verticales de siempre: ellos podían acceder a mí, pero yo no tendría canales abiertos hacia ellos. Esa es la costumbre, cuando se participa en mediaciones.

Entre los descansos en mi trabajo y a cada salida al Centro Administrativo la Alpujarra, sostuve una serie de entrevistas con algunos de los funcionarios públicos que salieron de la región a causa de la escalada paramilitar. Me aportaron su versión del tema. Completé datos, nombres de los líderes promotores del paramilitarismo en la región.

En la búsqueda de datos y respuestas, casi todas las personas que entrevisté señalaron hacia la red paramilitar que Álvaro Uribe Vélez y su secretario Pedro Juan Moreno Villa habían construido dentro de la Gobernación de Antioquia.

La administración pública regional se había convertido en el apoyo principal de los escuadrones de la muerte. Funcionarios de carrera vinculados a la Gobernación de Antioquia me explicaron quienes eran los promotores del paramilitarismo en la administración regional: Las Secretarías de Gobierno y Desarrollo Comunitario de la Gobernación de Antioquia. Sirvieron de tapadera a las actividades paramilitares, especialmente en Urabá, el Atrato, Magdalena Medio y el norte de Antioquia.

LAS COOPERATIVAS DE VIGILANCIA PRIVADA "CONVIVIR"Y LAS LISTAS NEGRAS

Mientras el Secretario de Gobierno, Pedro Juan Moreno Villa promovía las compañías de vigilancia privada –bautizadas como “Convivir”-, la Secretaria de Desarrollo comunitario identificaba las comunidades reacias o favorables al proyecto paramilitar.

La Secretaría de Desarrollo Comunitario de la Gobernación de Antioquia elaboraba listas de todos los líderes de la comunidad y los ponía en la lista de amigos o enemigos. Listas negras, de personas que tenían que matar y listas de personas que les podían ayudar en el paramilitarismo y tenían en el grupo las cooperativas de vigilancia privada, Convivir.

Esa semana conseguí otra entrevista en Medellín con ayuda de funcionarios honestos de la Gobernación de Antioquia. Me presentaron a un alumno que presenció la llegada de los paramilitares a su escuela. Confirmó que centenares de habitantes de Vigía del Fuerte fueron obligados reunirse en el patio de la concentración escolar para escuchar la arenga de los paramilitares.

Actualmente mantengo relación con esos funcionarios – testigos, que pueden completar la información, a cambio de unas mínimas condiciones de seguridad y confidencialidad.

La entrevista fue en un bar cercano a La Alpujarra, cerca de la Gobernación de Antioquia. Confirmé varias cosas: Que la fuerza pública, en este caso la policía, no actuó para defender a la población civil. En la arenga paramilitar se lanzaron amenazas contra la guerrilla y contra los sospechosos de colaborar con ella. Por tal sospecha fueron asesinadas varias personas en el pueblo, entre ellos simpatizantes de la Unión Patriótica.

La incursión de los paramilitares tuvo un testigo colectivo. Insisto en este punto. Cada habitante de Vigía del Fuerte sufrió directa o indirectamente los hechos de ese día. Los únicos que no oyeron ni vieron nada fueron el alcalde y el comandante de la policía en Vigía del Fuerte. Otra funcionaria de la Secretaría de Desarrollo Comunitario me confirmó que desde la llegada de los sicarios hubo días en los cuales los pescadores del Atrato llegaron a contar hasta 24 cuerpos flotando en el agua.

Semanas después, funcionarios de la justicia me informaron que la juez de Murindó (Beatriz Idárraga) había renunciado a su cargo. Médicos, enfermeras, profesores, concejales, personeros municipales siguieron igual camino, huyendo del Atrato y Urabá. Unos huyeron amenazados por los paramilitares y otros por la guerrilla.

PRUEBAS DE SUPERVIVENCIA DE LOS 10 INFANTES DE MARINA

Durante la primera semana de junio de 1997, la guerrilla logró sacar el sobre con las pruebas de supervivencia desde el río Atrato hasta Dabeiva, un pueblito al noroeste del departamento de Antioquia. Dabeiba era un poblado recién paramilitarizado, pero en teoría aun era transitable. El viernes 5 de junio (1997) el mensajero de la guerrilla entró de nuevo en mi oficina. Me pidió ir hasta Dabeiba por las pruebas de supervivencia. Yo no tenía que volver al Atrato, pero había otros riesgos. Fui a Dabeiba el domingo 7 de junio de 1997.

El sacerdote del pueblo, un anciano, nos ayudó y el trámite fue rápido. (---). Llegamos a un corregimiento con ayuda de vecinos que nos ayudaron a ir hasta el sitio de encuentro, un pequeño caserío en el cual no se veía un alma. Esta vez aparecieron docenas de guerrilleros armados con fusiles y ametralladoras. Eran guerrilleros muy jóvenes, algunos casi niños. Sin duda, había menores de edad entre ellos.

Con el sobre que contenía las pruebas de supervivencia, volvimos a Dabeiva. Pensábamos cenar allí, pero el sacerdote y su ayudante nos advirtieron que los paramilitares estaban patrullando el pueblo esa noche. A las 6:00 de la tarde, sin cenar, salimos hacia Medellín. Llegamos a Medellín casi a las 12 de la noche.

Lunes 8 de junio: hice una jornada de trabajo normal.

De nuevo apareció en mi oficina el mensajero de la guerrilla. Se alegró del éxito final en la diligencia y sin dilación explicó paso a paso cómo hacer la entrega de las pruebas de supervivencia a cada destinatario.
El sobre con las pruebas de supervivencia contenía:
- Una carta al presidente de la Republica, Ernesto Samper Pizano, remitida por el Bloque José Maria Córdoba, de la guerrilla FARC.
- Carta al Ministerio del Interior.
- Cartas de los soldados a sus familias en formato Cruz Roja.
- Cartas de los soldados a sus familias en formato comercial.
- Fotografías "Polaroid" de cada uno de los soldados.
- Comunicados de la guerrilla a la prensa y a la opinión publica.
- … otras comunicaciones.-

El siguiente paso fue enviar cada uno de los documentos a sus destinatarios.

- El Comité Internacional de la Cruz Roja: Comprobó la supervivencia de los diez Infantes de Marina e inició el operativo para recibir formalmente a los cautivos en el norte de El Chocó.

- En el Gobierno: Los documentos fueron recibidos y analizados por los Asesores Presidenciales en temas de paz José Noe Ríos y Daniel García Peña.

- La prensa: El diario El Colombiano, la red Colprensa, la Emisora Radionet, y el telenoticiero CM&, hicieron difusion publica sobre la existencia de pruebas de supervivencia y la proximidad de la entrega de los retenidos. Sobre todo, la entrega oportuna, cuyo cumplimiento ya estaba en duda. La noticia sobre las pruebas de supervivencia de los 10 Infantes de Marina circuló profusamente entre el 10 y el 11 de junio de 1997 y fue retomada por los demás medios de difusion en Colombia, y en todo el mundo, dada su trascendencia.

El 11 de junio (1997) entró una llamada telefónica a mi oficina. La secretaria de recepción me dijo: Ricardo, tiene una llamada de la Base Naval de Turbo. Cuando respondí, alguien que se identificó rápidamente como Capitán Ríos. Me solicitó orientación para conseguir medicamentos. Le dicté al militar los tres números de teléfono en los cuales las entidades públicas podían proveer los medicamentos para los soldados.

Le di los teléfonos de la Dirección Seccional de Salud de Antioquia, la Cruz Roja y el Seguro Social de Medellín como posible enlace con el Seguro Social de Urabá. Había varias puntos irregulares en esa llamada. Lo primero es que los militares tienen sus propias líneas de suministros y diferentes opciones para conseguir medicinas.

Estando en Urabá, a centenares de kilómetros de Medellín, un mando militar buscaría apoyo en la Dirección Seccional de Salud de Antioquia, el Seguro Social, la Cruz Roja o comercializadores farmacéuticos presentes en la región, o directamente con el Ministerio de Salud. Los trámites que implican relaciones de instituciones tan diferentes se gestionan habitualmente de jefe a jefe.

Además, en METROSALUD la red de suministros farmacéuticos es muy local, para Medellín. Entonces, ¿Porqué acudían a mí? Luego recordé otro detalle: el militar utilizó la palabra remedios por medicamentos. Utilizar la palabra “remedios” es inusual entre quienes trabajan a diario con suministros farmacéuticos. Los términos son muy estrictos al nombrar los insumos en un trabajo que implica una gran responsabilidad con los pacientes.

Normalmente las llamadas a mi oficina provenían de Medellín y del Valle de Aburrá. Era demasiada coincidencia que en casi cuatro años de trabajo con Metrosalud la única llamada que recibí de Urabá vino de Turbo, justo donde están la Brigada XVII del ejército y el mando militar que tiene jurisdicción sobre el río Atrato.

La ciudad de Turbo es sede de grandes guarniciones militares pero al mismo tiempo es el territorio donde los paramilitares patrullan y asesinan más impunemente. Luego de colgar el teléfono hablé con la secretaria que recibió la llamada y la había transferido a mi oficina. Me confirmó que el oficial del Ejército preguntó directamente por mi nombre.

Me preguntaba quién le había dado mi nombre a ese oficial en Urabá, si mi única relación con la zona había sido la visita a Vigía del Fuerte. La única explicación posible eran los vínculos entre paramilitares y la Brigada XVII del ejército.

La llamada que recibí parecía una verificación sobre mi nombre, mi cargo, mi identidad y mis funciones. Pero los únicos que tenían anotados mis datos personales en la región, pero tan lejos como Vigía del Fuerte, eran el alcalde Wilson chaverra y el jefe paramilitar.

En Medellín, mis datos estaban anotados en la agenda del hangar del piloto Diego Zapata, el que organiza los vuelos a Vigía del Fuerte.

Al ser difundidas las pruebas de supervivencia en la prensa, el presidente Ernesto Samper expidió la Directiva Presidencial en la cual facilitaba el vuelo de aeronaves: Un helicóptero de la Cruz Roja y otros dos con guerrilleros y los soldados cautivos.

Esa misma semana, una periodista me contó una extraña conversación que tuvo con mandos militares en Bogotá. Luego de cubrir una rueda de prensa en la cual el Ejército presentó partes de la guerra, periodistas y militares se dedicaron a dialogar informalmente, sin cámaras ni grabadoras.

La periodista relató alarmada que el generalato colombiano se refería a los 10 Infantes de Marina, cautivos de la guerrilla, como “los diez negritos”. Diferentes fuentes me confirmaron esa semana que la Brigada XVII del Ejército Colombiano, comandada entonces por el general Rito Alejo del Río Rojas estaba en contra del procedimiento de entrega pacífica de los Infantes de Marina al Comité Internacional de la Cruz Roja.

La prueba de esta conducta fue la puesta en marcha de la operación de rescate violento en las selvas de Murindó donde se presumía estaban los retenidos. En los parámetros del operativo diseñado por la Brigada XVII del Ejército no se valoró el riesgo de bajas entre los 10 infantes de Marina. El apelativo dado a los Infantes como “los diez negritos” ya los diferenciaba de sus compañeros de armas y preparaba el terreno del lenguaje para justificar el sacrificio de los propios hombres.

En el lenguaje coloquial, en los casinos militares, los mandos calificaban de cobardes a los cautivos por haberse rendido. Según ellos, “los diez negritos” tenían que haber resistido el ataque de la guerrilla hasta morir. Los periodistas que escucharon tales expresiones verificaron en directo el desprecio de los mandos militares frente al Derecho Internacional Humanitario. Vale decir que gran parte de los periodistas colombianos hemos recibido cursos y conferencias del Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR) sobre el derecho de la guerra y sobre todo, de sus límites.

Personalmente participé y fui parte del equipo coordinador del Seminario Taller de la Comunicación como Estrategia de Paz 1995- 1998. Según mis colegas periodistas, otros mandos militares expresaron su deseo de someter a los soldados a Consejos de Guerra por “cobardía”. Según me explicaron, a las Fuerzas Armadas sólo les interesaba que en el operativo de rescate murieran todos los guerrilleros sin importar la suerte de los cautivos. Lo central era “dañar el espectáculo que quería montar la guerrilla”, desprestigiarla porque incumpliría su promesa de entregar con vida a los 70 retenidos.

Otra información verificable de los hechos de Urabá y el Atrato la conseguí con los redactores de las páginas económicas: El precio del ganado vacuno registraba un fuerte bajón en el mercado público de Urabá. La razón es que a la plaza estaban llegando miles de reses y quienes las ofrecían las querían vender inmediatamente sin regatear el precio. El redactor de economía me explicó el origen de las vacas que llegaban a Urabá: eran fruto del despojo a los campesinos.

Otro periodista especializado en orden publico (la guerra) me explicó que con frecuencia, luego de las masacres del Atrato, los sobrevivientes veían a los paramilitares arriando ganado hacia los lanchones, para luego seguir río abajo, hasta Turbo.

AMENAZAS EN MI CONTRA Y PRESENTACIÓN DE LA DENUNCIA POR LOS HECHOS DEL RIO ATRATO

El Jueves 12 de junio de 1997 entró una llamada telefónica a mi oficina.

Alguien que se identificó como “Orlando Palomeque” me dijo que necesitaba hablar conmigo de manera urgente. No quería hablar conmigo en mi oficina y me invitó a otro sitio de Medellín en el cual debíamos a hablar muy confidencialmente. Le advertí que no estaba dispuesto a hablar fuera de mi oficina con un desconocido. Me contestó entonces que tenía una información muy importante, que él sabía que yo estaba buscando información sobre el río Atrato. Le insistí en que si quería hablar conmigo, debía venir a mi oficina.

El tono de quien hablaba conmigo era demasiado perentorio, como de alguien acostumbrado a dar órdenes y en ese tono me instaba a cumplir la cita. Me citó para ir inmediatamente al frente del SENA, Servicio Nacional de Aprendizaje. En ese sitio habían cumplido su última cita dirigentes sindicales y estudiantes que habían desaparecido. En una ciudad como Medellín, llamadas como esa son verdadero motivo de alarma.

En los relatos que escuché tantas veces a los familiares de personas desaparecidas se cumplía con frecuencia la rutina de atender una llamada, cumplir una cita y luego, la noche y la niebla. No se volvía a saber de la persona. Asumí la llamada como una amenaza, que tomé en serio. “Orlando Palomeque” Hablaba con el acento de los habitantes de la zona costeña del norte de Colombia. La misma región en donde nacieron los escuadrones de la muerte o Autodefensas de Córdoba y Urabá.

El habla típica de estas regiones es un Español parecido al de Andalucía en España, de tono agudo, muy rápido, con gran deformación de las palabras (principalmente el no pronunciar la s final) y el uso estrictamente local de palabras retomadas de idiomas indígenas o ancestros africanos. El acento de la persona que me llamo era motivo suficiente de alarma, porque en mi entorno familiar, profesional y social no yo tengo lasos directos con gente de Córdoba o Urabá.

Nada dije a mis compañeros de trabajo ni a mi jefe. Hice un día aparentemente normal, pero sentía miedo. Llamé a un periodista de prensa que cubría información sobre orden público (conflicto): también había recibido llamadas de “Orlando Palomeque”. La misma invitación para hablar urgentemente, fuera de las instalaciones del periódico.

Palomeque le dijo que era corresponsal de RCN (Radio Cadena Nacional) en El Chocó y también ofreció información sobre lo que ocurría en el Atrato. El periodista llamó a sus colegas de RCN Medellín que a su vez verificaron con su gente en El Chocó. En Quibdó nadie lo conocía. Cuando terminó la jornada de trabajo, a las 5:00 de la tarde, tuve temor de salir directamente de la oficina a mi casa. Metrosalud en esos días tenía su sede en La Alpujarra, edificio en el cual funcionan la Alcaldía de Medellín y sus dependencias.

Contra mi costumbre, evité salir por la puerta principal, es decir, la plazoleta central que domina la escultura de Rodrigo Arenas Betancur. Llamé por teléfono a otro colega periodista del diario El Colombiano. Le expliqué sobre la llamada amenazante y el motivo de la misma. Esperé a que anocheciera, tome un ascensor y me dirigí al sótano en el cual están los parqueaderos de los vehículos oficiales. Subí por la rampa norte que sale hacia la garita de seguridad frente a la avenida San Juan. Me sentía más tranquilo allí porque siempre hay personal de guardia con todos los procedimientos necesarios para impedir o disuadir el terrorismo de cualquier fuente.

Por causa de la violencia crónica que vivimos en la región, todo el edificio de la alcaldía de Medellín esta diseñado como un bunker.

El periodista me recogió a las 8:00 de la noche. Salimos directamente hacia la carrera El Palo, donde funcionan algunas dependencias de la Fiscalía.

Desde las 9:00 de la noche de ese Jueves hasta las 3:30 de la madrugada del Viernes 13 de junio, sustenté mi denuncia contra el Ejército Colombiano y las Autodefensas de Córdoba y Urabá. Recuerdo la primera pregunta que me hizo la Fiscal: “Está seguro de lo que va a hacer? Su denuncia es muy grave y en adelante su vida no volverá a ser igual”.Le dije que ya había pasado el punto de no retorno. Expuse toda mi mediación, lo que vi en Vigía del Fuerte, lo que me contaron los habitantes de Murindó, las amenazas en mi contra y los datos que me dieron los funcionarios de la Gobernación de Antioquia. (Administración provincial). De esa diligencia me queda una constancia que dice:

“EL SUSCRITO FISCAL 185 DE LA UNIDAD PRIMERA DE REACCION INMEDIATA DE MEDELLIN, ANTIOQUIA, HACE CONSTAR: QUE EL SEÑOR RICARDO FERRER ESPINOSA, QUIEN SE IDENTIFICA CON LA CEDULA 71.592.014 DE MEDELLÍN, FORMULÓ ANTE ESTE DESPACHO DENUNCIA POR AMENAZAS, VIOLACION DE LOS DERECHOS HUMANOS, EN CONTRA DE LAS AUTODEFENSAS DE CÓRDOBA Y URABÁ Y EL EJÉRCITO COLOMBIANO. ESTÁ RADICADO BAJO EL NÚMERO 18.690. PARA CONSTANCIA SE FIRMA EN MEDELLÍN, A LOS TRECE (13) DÍAS DEL MES DE JUNIO DE MIL NOVECIENTOS NOVENTA Y SIETE (1.997) LA FISCAL 185 CRISTINA BUSTOS GÓMEZ.”

Si mi denuncia tenía curso adecuado, tenían que responder por acción y omisión los comandantes de las Brigadas del ejército con jurisdicción sobre el río Atrato, los gobernadores de Antioquia y Chocó, los Comandantes de Policía de Antioquia y El Chocó, los alcaldes de Vigía del Fuerte y Murindó, los personeros y a las autoridades con responsabilidad de velar por los derechos de la población civil. Mi punto de partida es que la matanza ocurrida en el río Atrato tuvo un testigo colectivo.

Cada habitante de la región tenía un fragmento para contar. Seguí buscando en Medellín a personas recién venidas del Atrato. Al mismo tiempo que recogía información debía pensar en mi seguridad personal y la de mi esposa. En adelante ya no viviría tranquilo en Medellín o en Colombia. En una de las reuniones que tuve con los investigadores de la Unidad de Derechos Humanos de la Fiscalía me explicaron francamente que no me podían garantizar seguridad ni siquiera dentro del programa de protección a testigos.

Según me explicaron los mismos funcionarios judiciales, el programa de protección a víctimas y a testigos, victimas de la violencia política en Colombia, es una ficción.

Entre los pocos testigos que sobreviven no todos quieren hablar. Y Entre los que quieren hablar, pocos confían en la justicia. Según se verificó más tarde, los hechos que relato ocurrieron no solo en Vigía del Fuerte y Murindó sino en todo el norte de El Chocó, Urabá, Urabá chocoano. En cientos de kilómetros cuadrados se movilizaron miles de sicarios y produjeron centenares o tal vez miles de muertos, heridos, amenazados y desplazados.

Pero el registro de éstas matanzas en los medios de difusion fue minúsculo en proporción a la magnitud del desastre. Es inocultable que la Brigada XVII del Ejercito Colombiano -en ese tiempo bajo el mando del General Rito Alejo del Río Rojas- y otras autoridades militares con jurisdicción en Antioquia y El Chocó toleraron los crímenes de las Autodefensas de Córdoba y Urabá.

Durante 1997 otras cinco Brigadas del ejército colombiano fueron acusadas por relaciones ilegales. Algunos de los batallones que actuaban en común con los escuadrones de la muerte fueron dispersados. A finales de 1997 y a inicios de 1998 creció la intimidación a defensores de derechos humanos en todo el país.

A fines de junio de 1997 recibí la primera llamada nocturna a mi casa. Desde entonces todos los días me llamaban puntualmente a las 11 de la noche y a las 3:00 de la madrugada. Las intimidaciones se sucedieron hasta que salí de Colombia, con mi esposa, el 15 de febrero de 1998.

El Viernes 13 de junio en la reunión ordinaria del comité de redacción del diario El Colombiano, el periodista que me había acompañado durante la declaración (--3--) presentaba la información de mi denuncia. Aunque la redacción contaba con un panorama muy completo de los sucesos de la región, mi relato debía ser verificado. Mi relato solo era el recuento lo que yo escuché a otros. El comité de redacción de El Colombiano aprobó iniciar las verificaciones con los organismos relacionados, especialmente con la Defensoría del Pueblo.

Se comprobaría además el relato con dos enviados especiales a la zona: (--4--) y el fotógrafo (--5--).

El domingo 15 de junio 97, en las selvas del Caguán, Departamento del Caquetá, al sur de Colombia la guerrilla liberó a 70 militares Colombianos que tenía en su poder. Entre ellos, los diez Infantes de Marina, apresados por la guerrilla en El Chocó.

Si se pudiera entrevistar a los 10 Infantes de Marina liberados, ellos podrán confirmar lo que pasó durante los días anteriores a su liberación, cuando ellos estaban cerca de Murindó. La revista Semana relató que durante el proceso de liberación jugaron un papel muy silencioso e importante los delegados internacionales entre ellos los embajadores de Noruega y Suecia, quienes venían cuestionando el manejo de los derechos humanos en Colombia. Mientras el país celebraba la vida y la libertad de los 70 soldados, los sectores mas radicales se quejaban por el “numero de circo” que le dio gran despliegue a la guerrilla.

“El circo de la guerrilla” es la misma frase que había escuchado la periodista a los mandos militares cuando hablaron despectivamente de “los diez negritos”.Nunca antes la guerrilla había devuelto con vida a tantos soldados retenidos.

La costumbre en nuestro conflicto había sido la “guerra sin cuartel”, el remate de heridos, la tortura y ejecución sumaria de los sobrevivientes. Tal costumbre fue asumida por militares, escuadrones de la muerte y por algunos grupos guerrilleros. Es la omisión total de los protocolos internacionales que intentan regular las acciones de guerra.

EL DIA EN QUE IBAN A ASESINAR A ALMUDENA MAZARRASA,
LA ALTA COMISIONADA DE LAS NACIONES UNIDAS
PARA LOS DERECHOS HUMANOS EN COLOMBIA

A principios de Junio de 1997, Almudena Mazarrasa, la Alta comisionada de la ONU para los Derechos Humanos en Colombia presentó su primer informe de actividades. El documento central señaló la paramilitarización de las cooperativas de vigilancia privada “Convivir”, en todo el país. La acusación describió la política de exterminio contra líderes de Derechos Humanos en cada zona donde actúan estas asociaciones de civiles armados.
El informe mostró que entre las zonas de expansión paramilitar estaban los departamentos de Antioquia y El Chocó. Una información compilada por la ONU incluye fotografías de los miembros de las Autodefensas de Córdoba y Urabá vistiendo uniformes del ejército Colombiano. Otro aparte describe que en Urabá se han activado retenes de los grupos paramilitares a muy corta distancia de los retenes del Ejército.
De otro lado, la Comisionada de la ONU denunció la intención manifiesta de la guerrilla de sabotear el proceso electoral en curso. Infortunadamente la guerrilla cumplió su amenaza matando a alcaldes, concejales, diputados y parlamentarios activos, al igual que candidatos a diferentes alcaldías y corporaciones públicas. Es decir, civiles convertidos en sujetos de ataque, en contradicción con las normas del Derecho Internacional Humanitario.
A finales de junio de 1997, en misión peligrosa, una comisión de la Defensoría del Pueblo y un par de redactores de El Colombiano se trasladaron a la cuenca del río Atrato para comprobar la veracidad de mis acusaciones. El alto riesgo de la investigación periodística que cumplieron en el río Atrato se ve en las cifras: 20 prominentes defensores de DH cayeron asesinados durante 1997. De los sobrevivientes unos cuantos lograron niveles de protección efectivos. El resto debió optar por el silencio, el desplazamiento interno o el exilio.

El RECORRIDO DE LOS PERIODISTAS DE EL COLOMBIANO EN LAS SELVAS DEL ATRATO entre El Chocó y Antioquia dio origen a la serie informativa de cuatro reportajes que ratificaron ampliamente lo que yo había denunciado ante la justicia:
- 4 de Julio 97: EL ATRATO, CEMENTERIO DE UNA GUERRA.
- 5 de Julio 97: MURINDO, SITIADO POR LOS VIOLENTOS.
- 7 de Julio 97: ¿DONDE ESTAN LOS DESAPARECIDOS DE VIGIA DEL FUERTE?
- 14 de Julio 97: UN PUEBLO DE VIEJOS SE MUERE DE HAMBRE.
Aún conservo el dossier completo: “EL ATRATO, CEMENTERIO DE UNA GUERRA” y lo he anexado en denuncias que he hecho ante ACNUR y otros organismos. La investigación de El Colombiano y la Defensoría del Pueblo, permitió deducir que las atrocidades sufridas por la población civil en las selvas del Atrato fueron mas graves de lo que yo había denunciado en un principio. Las ejecuciones masivas se cometieron en múltiples poblados a lo largo de centenares de kilómetros en la cuenca del río, desde Carmen del Atrato hasta Bocas del Atrato.
Cientos de kilómetros. Los Enviados Especiales mostraron igualmente los abusos cometidos por la guerrilla, concretamente el asesinato de civiles que supuestamente colaboraban con los escuadrones de la muerte.
Lo normal es que denuncias tan graves como las que presentó el diario El Colombiano podían producir la destitución de ministros, caída de presidentes, rotación de gobiernos y cambios radicales en las cúpulas militares y de los organismos de seguridad. Pero en Colombia no pasó nada.
El 21 de Julio de 1997 ratifiqué y amplié la declaración ante la Dirección Regional de Fiscalía (Unidad Numero 2, código 19) ubicada en el piso 20 del Edificio José Félix de Restrepo (Palacio de Justicia).
La Fiscalía General de la Nación clasificó la declaración con el número de radicado: 23.675.En esta nueva diligencia vi que la Fiscal que recibió la ratificación y ampliación de mi denuncia no había leído el expediente inicial ni estaba al tanto del tema.Hubo especial dificultad al tiempo de intentar la descripción del hombre que me había amenazado en el hotel de Vigía del Fuerte. Aun cuando estaba dispuesto a colaborar en levantar un retrato hablado del sicario, esta diligencia no se hizo.
Quedaron puntos pendientes, pero la fiscalía nunca me volvió a llamar. La investigación tomó ritmo propio. Lo que era un simple relato creció en pruebas y testimonios directos: Ante la Procuraduría y la Fiscalía de Colombia se acumularon más denuncias, presentadas por comunidades religiosas. Ello explica en parte la agresión a monjas y sacerdotes a manos de los escuadrones de la muerte. Los medios de difusión presentaron acopio de testimonios. Con diferentes grados esto se percibió en el diario El Colombiano, una periodista del diario El Tiempo,
la emisora Radionet (Rodrigo Barrera), el telenoticiero CM& y la revista Cambio. Se presentaron numerosas denuncias a la prensa de El Chocó y se acumularon cartas en la Procuraduría General de la Nación. Se trababa de denuncias muy detalladas. En estas entidades debe haber un registro de “Comunicaciones recibidas”, que se deben recuperar dentro de esta acusación.
El Comité Internacional de la Cruz Roja tenia sus propios funcionarios sobre aviso. Los funcionarios judiciales de la región, por el mero hecho de cumplir con su deber, vivían amenazados. 28 de Julio de 1997: Viajó a la región del Atrato una comisión conformada por ocho entidades diferentes: la oficina de la Alta Comisionada para los derechos humanos en Colombia, delegados de derechos humanos de España, consejería presidencial, procuraduría general de la nación, Defensoría del pueblo de Urabá y el obispo de la diócesis de Quibdó.
El resto, periodistas. La comisión fue coordinada por Almudena Mazarrasa Alvear, quien era la Alta Comisionada de las Naciones Unidas para la protección de los derechos humanos en Colombia. Los periodistas de la comisión y otros investigadores independientes interrogaron al alcalde y al comandante de policía. Éstos dijeron no saber nada de la presencia paramilitar en Vigía del Fuerte y en el Atrato.
En un poblado pequeño, las autoridades no oyeron los disparos y no vieron que centenares de ciudadanos fueron arriados hasta una escuela. La comisión de la ONU fue amenazada por las autodefensas mediante una nota en la cual advertían a los investigadores que si no abandonaban el poblado serian atacados con explosivos. Se hicieron múltiples denuncias ante organismos internacionales. Se enviaron notas a los ministerios del Interior y de Defensa. Uno de los participantes en el grupo relato que cuando los miembros de la comisión refirieron la amenaza ante el alcalde de Vigía del Fuerte y el comandante de la policía municipal, estos respondieron cínicamente que en el pueblo, durante los últimos seis meses solamente habían muerto dos personas a causa de riñas callejeras. Alegaron también que no habían visto a ningún paramilitar en la región.
Un militar español, acompañante de Almudena Mazarrasa se enfadó y les dijo: “Si ustedes me dicen que no han visto a uno solo paramilitar, vengan conmigo, yo los presento, porque yo almorcé con el comandante de ellos. Si ustedes me dicen que aquí no hay muertos, yo les puedo mostrar dos fosas comunes ahora mismo”. El español les seguía diciendo: “¿Qué clase de autoridad son ustedes que no oyen, no ven, no huelen?” El militar les insistía al alcalde y al comandante de policía en que cualquier persona con responsabilidad militar o de policía debe estar enterada de lo que ocurre en la región. La omisión de recopilar información sobre lo que ocurre en el territorio es inexcusable.
Ocurrió que desde el primer momento en que aterrizaron los helicópteros, los miembros de la comisión se dispersaron en diferentes sitios del pueblo y los paramilitares no pudieron controlar a tanta gente (unas 22 personas). Los pobladores dieron datos, pasaron papelitos con nombres de los sicarios pero hubo un testigo en particular que mostró el sitio exacto de las dos fosas comunes. El funcionario judicial de la comisión (--6--) se armó de pala, desenterró cuerpos mutilados, les hizo fotos y los volvió a cubrir.
Luego de ver cuerpos mutilados, la nota de amenaza recibida por la comisión de la ONU debía ser tomada en serio.
29 de julio 97: El diario El Espectador reseñó la amenaza sufrida por la comisión y citó a manera de titular la declaración de la alta funcionaria de la ONU: Preocupa la connivencia entre paramilitares y ejercito: Mazarrasa.
En la prensa nacional no se informó sobre la existencia de las dos fosas comunes que habían visto varios miembros de la comisión. Sin saber de las dos fosas comunes, los noticieros de televisión solo hablaron de un papelito (las amenazas) escrito con mala letra.
Una periodista de la televisión regional de Antioquia nos dijo que había reconocido a varios miembros de las Autodefensas Unidas de Colombia en el hangar del aeropuerto Olaya Herrera, del cual había salido y vuelto la comisión judicial.“No mataron a Almudena Masarraza, la comisionada de la ONU para Colombia, porque el aeropuerto estaba lleno de periodistas y cámaras de televisión”, me dijo la redactora.
Por encima de las amenazas, la Comisión de la ONU compiló suficiente acopio de testimonios y pruebas sobre la violencia sufrida por los civiles. Cuando el proceso judicial tomó ritmo, yo estaba buscando el modo de salir de Colombia.
Con base en la información que compiló la comisión de la ONU, presidida por Almudena Masarraza, se inicio con extenso material probatorio el expediente UDH – 248 /1997 de la Unidad de Derechos Humanos de la Fiscalía General de Colombia. De lo que pude conocer del expediente, había fotografías de los hoteles en el norte de El Chocó en los cuales se habían instalado las comandancias paramilitares. Justo enfrente de las comandancias de policía.
Mientras el poder judicial adelantaba sus diligencias, otros comunicadores y periodistas, recopilábamos información sobre los motivos económicos, los indicadores de la importancia del Atrato, como método para explicar el etnocidio.
Durante 1997 y los años siguientes, diferentes analistas explicaron en sus libros que organizar un ejercito de cualquier clase tiene un costo alto y los paramilitares no escapan a esa lógica. El negocio de las masacres necesita un equipo administrativo, logístico, un mando o un gobierno. En una de mis frecuentes visitas voluntarias a la Fiscalía, el investigador judicial (--6--), me contó que el Procurador General de la Nación Jaime Bernal Cuellar y el Fiscal Alfonso Gómez Méndez ya habían sostenido por lo menos una reunión para evaluar la base procesal contra los mandos militares que habían omitido ayudar a la población civil del Atrato.
Ellos tuvieron a mano las denuncias, los expedientes extensos y rigurosamente documentados. Según (--6--), el Procurador y el Fiscal disponían de suficiente información para hacer pronunciamientos públicos contundentes y promover la destitución inmediata de involucrados en los asesinatos. Según su opinión, ellos no cumplieron con su deber, no hicieron lo suficiente. Las causas judiciales se manejaron con discreción, buscando minimizar costos políticos.
Entre los funcionarios del poder Judicial, por causa del avance institucional de paramilitarismo existía también el temor de recibir presiones políticas de la Gobernación de Antioquia.Los investigadores judiciales me contaron que temían la desaparición del sumario, recibir presiones directas o veladas para que no se adelantaran diligencias y también expresaban el temor a ser asesinados.
Una línea de investigación, que estaba trabajando la fiscalía en 1997 era el posible testimonio que se podía conseguir de los soldados de las brigadas XVII, IV y los Infantes de Marina en la zona de El Chocó, Atrato, Urabá y occidente de Antioquia. Según los investigadores, docenas de soldados de las Brigadas IV y XVII pudieron que ver flotando cuerpos en el río Atrato y seguramente algunos participaron en las masacres.
La pregunta que se hacían siempre los investigadores judiciales se centraba en el tipo de mentalidad y la doctrina que se infunde a los soldados colombianos en los cuarteles. Como parte de su trabajo, los investigadores judiciales cuestionaban: ¿Qué ha ocurrido en el espíritu de los soldados que vieron los cuerpos mutilados en el agua? ¿Por qué no hablan y denuncian? La conclusión inicial es que los soldados tuvieron miedo. Miedo a sus superiores.
Se estaba analizando un perfil de los soldados rasos, desmoralizados y descompuestos. El silencio de quien lleva un gran complejo de culpa y los amarra a una complicidad con las instituciones que violan todo principio de respeto a la vida humana. Soldados y oficiales desmoralizados y descompuestos que son capaces de someter a maltratos a sus propios compañeros de tropa. El grupo del investigador (--6--) quería saber ... ¿Qué pasaba con aquellos militares de carrera que compartieron sitio en las lanchas militares con sicarios de las Autodefensas de Córdoba y Urabá?
No se trataba solamente de una casualidad en la cual soldados y autodefensas compartieran el mismo territorio. La conclusión era que existía concierto para delinquir contra la población indefensa. Y como fondo, la practica cotidiana del Ejercito Colombiano que anula la personalidad del soldado. Dentro de la investigación judicial había un trabajo de investigación social y el ambiente psicológico de la tropa que estaba en la región: Eran evidentes la derrota militar y la baja moral.
La baja moral de los soldados la produce el ejército desde el primer día cuando el recluta llega a la base e inicia su entrenamiento: El soldado es humillado, amedrentado y expuesto a un discurso que no admite réplicas ni tiempo para cuestiones de conciencia.
DESDE JULIO DE 1997 HASTA FEBRERO DE 1998 (CUANDO SALÍ DE COLOMBIA) RECIBÍ AMENAZAS TELEFÓNICAS A DIARIO
Continuaban las llamadas por teléfono a mi casa. Llamaban siempre a las 11:00 de la noche y a las 3:00 de la madrugada.
Con frecuencia recibía llamadas telefónicas supuestamente equivocadas, pero en sus disculpas quienes llamaban repetían fragmentos de conversaciones que había sostenido por teléfono con mi familia: En octubre quise descansar, salir a Coveñas (balneario en la costa atlántica de Colombia) Solo un fin de semana.
Llamé a un amigo con el cual podía organizar el viaje. Cuando colgué el teléfono entró una llamada en la cual una persona con voz rápida y burlona me decía: Señor, buenos días, hoy le estamos ofreciendo el mejor plan para sus vacaciones en Coveñas...! Lo estaremos esperando para darle toda la atención que usted se merece!. Lo inquietante de nuevo era el acento, “Chilapo” (de Córdoba y Urabá) muy diferente al acento paisa, el acento normal en la región antioqueña. El teléfono del apartamento en el cual vivía con mi esposa correspondía a una casa nueva y línea telefónica nueva, es decir que no estaba en bases de datos de empresas de mercadeo.
Tampoco esa es la vía de comercialización de los paquetes turísticos en Colombia, más basados en el Punto de Oferta al Público y a ofertas empresariales. 24 septiembre 1997. Fue asesinado en Cartagena el defensor de Derechos Humanos Teódulo Ignacio Sibajá Martínez, oriundo de Mutatá en el Departamento de Antioquia. Repetidamente recibió amenazas de muerte en el municipio de Río Sucio en El Chocó y por ese motivo huyó hacia Cartagena donde lo encontraron los sicarios de las Autodefensas.
En todo el país aumentaron las amenazas de muerte a los líderes defensores de los Derechos Humanos. El entonces gobernador de Antioquia, Álvaro Uribe Vélez lidera una campaña de ataques a todos los grupos que hablan de Derechos Humanos acusándolos de ser la diplomacia paralela de la guerrilla. La situación se repite cíclicamente en Colombia: las autoridades militares acusan a los defensores de Derechos Humanos.
Una noche de septiembre (1997) yo dialogaba por teléfono con una periodista de El Tiempo sobre la presión que sentía. ¿Qué piensas hacer? Me preguntó. Le respondí con algo de humor que si sentía mas presión les dejaba el charco, que de pronto me largaba a otro país, antes que me destriparan como a un sapo. Colgué el teléfono.
Inmediatamente entró una llamada. Al responder, escuché un coro: Croaaa, croaaaa, croaaa. Un concierto de ranas. La voz de varias personas, hombres y mujeres, croando!. Luego se reían.
Cada vez que sonaba el teléfono me daba un sobresalto. Reduje al máximo mis llamadas. Cuando hablaba por teléfono, mis temas de conversación siempre se referían a cosas administrativas de Metrosalud, a los debates en el Concejo, polémicas internas, a mis campañas de promoción de la salud y la prevención de la enfermedad, a la crisis administrativa en la salud. Dejé de mencionar sitios o eventos a los cuales debía ir.
Octubre de 1997: La parte urbana del municipio de Murindó fue evacuada por todos sus habitantes. Huían a causa de la confrontación abierta entre los escuadrones de la muerte, el ejercito y la guerrilla. Posteriormente llegaron al pueblo diferentes comisiones oficiales para proteger a la población. Inicialmente retornaron 380 personas a sus casas mientras el resto de la población permanecía en la selva.
26 de octubre 97: Las elecciones en el municipio de Murindó arrojan como resultado un solo voto. Casi toda la población permanecía lejos de la zona urbana, refugiada en la selva. En este momento del conflicto, ninguna de las partes mostró respeto hacia la población civil. Los medios de difusión mostraron entonces la zona urbana de Murindó, en la cual quedaban solamente cuatro personas: el juez, y tres funcionarios suizos del Comité Internacional de la Cruz Roja.
Octubre de 1997. Amnistía Internacional publicó el primer reporte de su campaña en defensa de los Derechos Humanos, especialmente centrada en el tema de los desplazados por causa de la guerra. (Report AMR - 23/48/97. Just what do we to do to stay alive? / Colombia’s internally Displaced: Dispossessed and exiled in their own land.).
La campaña se lanzó desde marzo de 1997 con información que venía siendo recopilada a raíz del incremento de personas desplazadas en todo el mundo. Sobre El Chocó y Antioquia el reporte refiere violaciones a los derechos humanos. Abusos cometidos por guerrilleros, Ejercito y paramilitares. Los casos documentados extensamente tuvieron lugar en Gilgal y Unguía en el Urabá chocoano.
Octubre (1997): Hubo una llamada extraña a mi casa. Inmediatamente me avisa mi esposa. Yo estaba en mi oficina, era de noche. Me alisté para salir. A los pocos minutos un desconocido hizo cinco disparos de pistola a la nueva sede administrativa de METROSALUD, en el edifico Sacatín (avenida San Juan por Junín. Nunca supimos el porqué de los disparos al edificio. Yo era el último funcionario administrativo que estaba en el edificio. En el quinto piso quedaba el personal operativo mínimo del CRUE, Centro Regulador de Urgencias, Emergencias y Desastres de Medellín.
Cada vez que salía a la puerta, de mi casa a mi trabajo me preguntaba si ese seria mi último día, mi última hora. Noviembre y diciembre de 1997. Las amenazas se intensificaron en a mi casa y siempre con un mismo patrón: sucedían puntualmente a las 11:00 de la noche y las 3:00 de la madrugada. Cada noche, cada madrugada vivía con miedo.Yo no podía desconectar mi teléfono porque mi número estaba incluido en la lista de llamadas de la red de Urgencias, emergencias y desastres de Medellín.
Si algo grave ocurría en la ciudad, mi teléfono debía estar disponible a cualquier hora del día o de la noche. Diciembre de 1997 Amnistía Internacional presentó su informe anual. Incluyó una nota sobre el Ejercito Colombiano y la disolución de la XX Brigada. Capitulo aparte merecieron los abusos de la guerrilla contra la población civil.
7 de diciembre 97: La IV Brigada del ejército desplaza tropa hacia Murindó, Departamento de Antioquia, para garantizar la normalidad en las elecciones. Tropas al mando del General Ospina Ovalle.
13 de diciembre de 1997. Desaparecen cuatro habitantes de Murindó. Venían en un bote desde Riosucio en El Chocó . Los desaparecidos son Régulo Mena Rentería, Abelardo Córdova, Milé Johana Córdova, y Edilberto Cuesta. La comunidad señala a las Autodefensas. Los crímenes ocurren cuando el pequeño poblado esta supuestamente bajo control del ejercito.
Continua el control de alimentos por parte de los escuadrones de la muerte contra toda la comunidad. Diferentes entidades de Derechos Humanos denuncian que la comunidad sigue aguantando hambre.El control extremo de alimentos se hace en retaliación a la comunidad, por haber denunciado públicamente los hechos.
Mientras el ejército patrulla la región, las Autodefensas Campesinas de Córdoba y Urabá montan retenes para controlar el movimiento de personas que quieren entrar o salir de Murindó a Riosucio en el Choco y hacia Vigía del Fuerte en Antioquia. Los lugareños describieron la tortura de un joven que transportaba regularmente alimentos entre Vigía del fuerte y Murindó, quien aparentemente no estaba relacionado con la guerrilla.
Enero y febrero de 1998. Ocurrieron masivas amenazas a personalidades y organizaciones defensoras de derechos humanos en todo el país. En febrero la muerte selectiva de líderes comunitarios y promotores de derechos humanos se reabrió como una epidemia en todo el país. Las amenazas fueron sucedidas por asesinatos y masacres. Lo que me estaba pasando lo sufrían miles de personas en todo el país. Defensores de Derechos Humanos y mediadores.
Las amenazas en mi contra tenían relación directa con mi mediación para obtener las pruebas de supervivencia de los Infantes de Marina y su posterior liberación. Fueron siete meses y medio en medio de amenazas telefónicas. Cuando visitaba El Centro Administrativo “La Alpujarra” tenía encuentros directos con los paramilitares que por la época recorrían tranquilamente los edificios públicos.
Hombres negros y morenos, de saco y corbata, me saludaban en la plazoleta, con suma cortesía. Me preguntaban si había vuelto a visitar Vigía del Fuerte o Murindó. Los funcionarios de la gobernación, que sabían que yo estaba juntando datos me avisaban sobre la presencia de reconocidos líderes paramilitares caminando tranquilos en las oficinas de la Gobernación de Antioquia y en la Asamblea Departamental a la vista de todo el mundo. Eran los últimos meses de mandato del gobernador Álvaro Uribe Vélez.
Compré los pasajes de avión para salir de Colombia. Tenía un colega, periodista de Israel, (JSF, del Diario B´Air (La Ciudad), de Haifa que me podía conseguir un sitio en un Kibutz de Galilea. Con mucha prevención cumplimos todas las diligencias ante el DAS (Departamento Administrativo de Seguridad) para salir al exterior.
No tengo ni tuve un solo antecedente penal, ni de policía, ni un proceso disciplinario en mi trabajo. Tampoco tengo pendientes procesos fiscales o por malversación de fondos públicos. Mi problema era la acusación que había presentado contra el ejército y las autoridades de los poblados del río Atrato.
RUMBO AL EXILIO Viernes 13 de febrero de 1998: Salí de mi oficina como si fuera un fin de semana normal. Administrativamente había pedido una licencia no remunerada por tres meses. No he vuelto a Colombia desde entonces.
En Israel me protegieron los miembros de los Kibutz Bar Am en Galilea, Nir Yitzhak en el Néguev cerca a Gaza y Yotvetáh frente a Jordania.
Antes de cumplir la mediación para obtener las pruebas de supervivencia y denunciar al Ejercito Colombiano, yo gozaba de tranquilidad económica con mi trabajo, el afecto de mi familia, y salud mental suficiente para llevar una existencia plena. Después de hacer la mediación humanitaria para salvar a los diez Infantes de Marina, la “justicia” no podía garantizar nuestra seguridad.
A los pocos días de mi salida de Colombia, asesinaron en el centro de Medellín al abogado y defensor de los Derechos Humanos, Jesús María Valle Jaramillo, con el cual yo tenía buena amistad. Jesús María Valle Jaramillo había presentado una denuncia muy similar a la mía: pruebas de la responsabilidad del ejército en las matanzas que estaban ocurriendo en municipio de Ituango, al norte de Antioquia. Esa iba a ser mi suerte si volvía a Colombia.
Entonces renuncié formalmente a mi cargo de carrera administrativa en Metrosalud e inicié los trámites para conseguir el Status de Refugiado.
ULTIMOS HECHOS LAS VÍCTIMAS DEL ESTADO COLOMBIANO PEDIMOS JUSTICIA
El noviembre de 2006 fui informado de que durante los últimos años la Fiscalía de Colombia en vez de verificar mis acusaciones y los datos detallados sobre las masacres, se había adelantado un proceso penal en mi contra por relaciones con la guerrilla.
Igualmente, fui informado de que había sido sobreseído de todos los cargos. (Resolución 269 del 9 de noviembre de 2006) El proceso fue adelantado por la Unidad de Derechos Humanos de la Fiscalía en Bogotá. (Diagonal 22 B Nº 52 – 01 Bloque F, piso 1. Asistente Judicial (tramitador) Diego Martínez Vera. En resumen: Hechas las denuncia sobre las masacres, la Fiscalía abrió investigación en mi contra.Se desestimaron todos los cargos en mi contra, pero en cambio dudo que se haya investigado realmente lo que denuncié.
Si hubieran investigado, Álvaro Uribe Velez no sería hoy el presidente de Colombia. La “justicia” colombiana omitió iniciar diligencias contra los cómplices (por omisión) de estos asesinatos. Cuando en Colombia exista justicia, por los hechos que he denunciado, por omisión criminal, deben responder las siguientes personas en relación directa con sus cargos: -El Presidente de la República, (1994 – 1998) Ernesto Samper Pizano.

-Los gobernadores de Antioquia y Chocó: El Gobernador de Antioquia entonces era ALVARO URIBE VÉLEZ , hoy presidente de Colombia. -El Comandante de las Fuerzas Militares. -El Comandante de la II División del Ejército. Los Comandantes de las IV y XVII Brigadas. -El Comandante de la Infantería de Marina. -Los Comandantes de Policía de Antioquia y Chocó. -Comandantes de Policía en Murindó y Vigía del Fuerte. -Toda la Dirección del DAS (Seguridad). -El Alcalde de Vigía del Fuerte, Wilson Chaverra.
- El fiscal general de laNación Luis Camilo Osorio. *

Han pasado 9 años de éstos hechos y no he visto justicia para las víctimas ni para los sobrevivientes. Diferentes testigos que han declarado contra el General Rito alejo del Río Rojas han sido asesinados. No ha servido la justicia colombiana ni han sido diligente otras opciones de justicia similares a Corte Penal Internacional. Por tal motivo hago entrega pública de este relato y me ratifico en cada uno de los puntos que he indicado. Hago un llamado a cada testigo de éstos hechos para promover un juicio verdadero a éstos criminales. Tenemos el derecho a exigir justicia.

Esperamos que un día termine la Noche y la Niebla que hoy gobiernan en Colombia. Ricardo Ferrer Espinosa Cédula de Ciudadanía 71.592.014 de Medellín, Colombia. Documento Nacional de Identidad 51486113S de España

* Nota sobre Luis Camilo Osorio
"Osorio Devastó la Fiscalía" **
por dhcolombia- 5 de enero de 2008

La jueza Marcela Roldán se destapa contra el ex fiscal general de la Nación Luis Camilo Osorio.

Dice que está dispuesta a acudir a la Comisiónde Acusación de la Cámara de Representantes con el fin de denunciar cómose archivaron los procesos por paramilitarismo contra políticos ygenerales.

Fuente de esta noticia: http://www.dhcolombia.info/spip.php?article454

NUESTRO SOLENCIO SOLO FAVORECE A LOS VICTIMARIOS

TEXTO RECUPERADO:
HOMENAJE AL MÉDICO MARIO ANDRÉS FLORES. Autor anónimo.
Publicado en la revista Semana 29 junio de 2003
Mario, la tierra que hoy te llora. Mario Andrés Flórez, fue más que el médico del pueblo para los habitantes de Murindó (Chocó). Sin embargo alguien no pensó así y por eso su cuerpo fue encontrado en a las afueras de Caldas (Antioquia). Su vida la dedicó a ayudar a los habitantes de esta población amenazada no solo por las corrientes del río Atrato, sino por la violencia que le quitó la vida. Fecha: 06/29/2003 -1104 Una llovizna acompañaba el silencioso cortejo que subía la pendiente de Campos de Paz cargando el cajón con el cuerpo de Mario Andrés Flórez. Sólo se oía el sollozo intermitente de alguien que no podía controlar su tristeza y dejaba escapar una queja que todos entendían. La impotencia y el vacío hacía que rodaran lágrimas mezcladas con gotas de lluvia por los rostros cercanos que acompañaban el féretro. Mario Andrés era sin dudarlo uno de los seres más significativos de Murindó. Su médico, el médico del pueblo, como lo llamaban cuando lo veían pasar seguido por una corte de niños que revoloteaban a su lado y para quienes era más que un padre. Iba y venía trajinando seguramente con algún proyecto de salud o de beneficio para los habitantes de esta localidad. Aparte de su labor como gerente del hospital, desde donde organizaba constantemente brigadas de salud preventivas como las de vacunación o curativas (en el hospital atienden de 400 a 700 citas al mes), Mario solía ser un líder en muchas cosas. "Con su primer sueldo había comprado paneles solares con el fin de llevar la primera televisión al pueblo para que los muchachos se divirtieran. En otra ocasión hizo llevar dos bicicletas para que los niños aprendieran a montarlas y organizaba salidas a pescar con trasmallo que hacía comprar a su familia en Medellín", recuerda don Omar Flórez, su padre. Hace cerca de un año su esfuerzo fue para la construcción de la pista de Murindó, uno de los proyectos más importantes del último año por su gran significación para la población ya que permitió vencer los bloqueos que los violentos imponían al río Atrato, logrando traer enseres y comida vía aérea. "Para el hospital significó un ahorro de casi un millón de pesos mensuales poder llegar en avioneta hasta el pueblo, aclara Luz Esneida Piedrahita, administradora del hospital, traer los medicamentos y sacar directamente a los enfermos sin tener que trasladarlos primero por el río hasta Vigía del Fuerte fue un gran logro". Bondadoso y jovial, Mario estaba comprometido con esa población como si fuera un natural del pueblo. Pendiente de las tristezas y las alegrías de las comunidades negras e indígenas que habitan este pequeño vecindario de 2.500 habitantes en la ribera del río Atrato, disfrutaba la cultura afro de los moradores. "Le encantaba meterse en las cocinas a probar los potajes de las matronas que se sentían felices de tenerlo como comensal porque todo le gustaba" comenta Alicia Rubianes, su madre. Aunque no era muy rumbero, les montó a los jóvenes del pueblo una discoteca donde se divertían oyendo su música y bailando, "claro que sin ingerir licor" recuerda Esneida. Cuatro meses duró el embeleco hasta que alguien infringió la norma y la cerró. Su carrera profesional comenzó en Murindó, luego de terminar sus estudios en la Universidad de Antioquia. En ese entonces acababa de suceder el terremoto que arrasó con el pueblo y obligó su traslado a otro lugar, donde fue construido sobre zancos para escapar de las continuas inundaciones a que los somete el poderoso río mientras espera impaciente ser trasladado de nuevo al pie de monte de donde era oriundo. En ese entorno el doctor Mario llegó debido a que el médico de la localidad había renunciado. Después de cuatro años de trabajar como gerente del hospital, cuando mucha gente del pueblo lo animó a proponer su nombre para la Alcaldía, le llegó una amenaza inexplicable donde decía que debía abandonar la aspiración y el pueblo. Fue así como llegó al municipio de Nariño, Antioquia, donde también le tocó vivir la toma del pueblo por las Farc de hace cuatro años. Con bandera blanca izada encabezó una comitiva con uno de los sacerdotes del lugar con la que lograron sacar algunas de las familias atrapadas entre el fuego cruzado. Posteriormente estuvo trabajando en San Roque donde permaneció algún tiempo y más tarde regresó a Murindó, donde estaba ya desde hacía poco más de un año. Su tía Gladis de Galarza varias veces lo invitó a que se fuera a vivir con ella y su familia a Australia, pero Mario desdeñaba la invitación diciéndole que tenía mucho que hacer en su pueblo. Su última intención había sido la de comprar un apartamento para sus padres ya que nunca se casó pese a que ya contaba con 38 años. Había llevado a su mamá en busca de aprobación para la nueva casa,"tendríamos que pintarla un poco y arreglarle el piso", recuerda doña Alicia. En el momento de su entierro, la historia de su vida pasa por las mentes de los que lo conocieron. Todo esto y su buena energía destruidos por acción de los violentos que le segaron la vida. Lo dejaron tirado sin miramientos en un lugar de la vereda de La Tolva en el municipio de Caldas, Antioquia, con un tiro en la cabeza y con las manos y pies bien atados. Un campesino de la zona lo encontró y lo reportó. Su muerte que ocurrió el jueves sólo se conoció hasta el domingo cuando uno de sus siete hermanos, el menor, Giovany, lo halló después de dos días de búsqueda en el hospital San Vicente de Caldas. Luis Alberto Lozano Quejada, un muchacho sordomudo de 22 años que andaba con Mario, quien lo había traído de Murindó con sus propios recursos para un tratamiento para recuperar el habla, estaba desaparecido. Sólo se supo después, cuando pasados cuatro días lo encontraron en otro sitio de Sabaneta también muerto. El diario local publicó luego que el alcalde de Murindó, Oswaldo Quejada estaba amenazado por el Bloque Metro de las Autodefensas y debería salir del pueblo si no quería que le pasara lo mismo que a Mario. Desde ese momento nadie sabe donde está. Así, sin quién guíe la Alcaldía y el hospital, el pueblo se encuentra prácticamente a la deriva y desolado. Sólo queda la memoria reciente de los jóvenes recogiendo de casa en casa todas las flores para ofrendárselas a Mario en una hermosa corona en forma de corazón que enviaron con la inscripción: las flores de la tierra que hoy te llora, Murindó. VER EN ESTE MISMO BLOG OTRAS INFORMACIONES SOBRE EL MÉDICO ANDRÉS FLORES.

NUESTRO SILENCIO SOLO FAVORECE A LOS VICTIMARIOS.

Ricardo Ferrer Espinosa

lunes 23 de julio de 2007

Edwin Antonio Martínez, perseguido por una opinión.

Enlaces a esta entrada
EDWIN ANTONIO MARTÍNEZ, ATLETA COLOMBIANO, EN SERIOS PROBLEMAS POR HABER EXPRESADO SU OPINIÓN EN CONTRA DE LA VIOLENCIA QUE AZOTA A COLOMBIA.

Fuente informativa:

http://www.laraza.com de Chicago.

http://www.laraza.com/news.php?nid=45370&pag=2

CHICAGO

Publicado el 07-20-2007
Triunfos bajo el caos
Para Edwin Antonio Martínez, el deporte ha sido su prioridad y sus triunfos atléticos son inobjetables, a pesar de haber sido conseguidos "bajo el imperio de la violencia y sometido a las presiones, no sólo de la pobreza, sino de las consecuencias que en el estado de ánimo de cualquier colombiano genera la anarquía que prevalece en Colombia …" dijo el periodista Ricardo Ferrer Espinosa ante una comisión del gobierno español.

Julio César Montoya Especial La Raza

En Puerto Rico, Edwin Antonio ocupó lugares honoríficos en competencias de largo aliento; en Argentina fue parte del equipo de relevos 4x400 que ganó la Medalla de Oro del Campeonato Sur Americano de Atletismo 1998. Hasta el año pasado, este deportista era el amo y señor de las competencias colombianas de 400, 800 y 1,500 metros planos; pero…: "La violencia en Colombia me ha empujado a solicitar refugio político en este país…".

Edwin Antonio Martínez habla con la misma rapidez con la que corre; es afable en su charla salpicada con frases peculiares colombianas. Su humilde cuna está presente en sus modales al igual que su religiosidad. Colombia está siendo abandonada por decenas de miles de colombianos y si el periodista Ferrer Espinosa (Diario El Colombiano), debió salir de su país amparado por la enseña española, no ha ocurrido lo mismo con Edwin Antonio: "Por mis triunfos deportivos ––nos confiesa él–– la prensa nacional e internacional me buscaba para entrevistas y en algunas de ellas manifesté mi oposición a la violencia viniera de donde viniera…".

Las consecuencias no se hicieron esperar, primero con amenazas veladas y luego su tío, Jesús Enríquez, fue acribillado a balazos y baldado malamente por las balas, fue recibido como refugiado político en España.

Sin embargo, para Edwin Antonio la situación es diferente porque se negaba a abandonar la pobreza y la violencia de su pueblo, una pequeña ciudad, Vigía del Fuerte, con 5,000 habitantes, ubicada a 1,500 kilómetros de Bogotá y cerrado hacia el norte por la espesa selva colombo-panameña: "Somos gente pobre, trabajadora; todos nos conocemos; y después de que las balas de las FARC ––(Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia)–– nos zumbaban traspasando las paredes, venían los fogonazos de las Auto Defensas de Colombia las que destrozaban techos y paredes. Los muertos por las balas y bombas de ambos bandos simplemente eran lanzados al Río Atrato …" dice el joven deportista mostrando una patética fotografía en la que se ven cadáveres flotando sobre el agua mientras son festín de zopilotes.

El voluminoso archivo, que es la tarjeta de presentación de Edwin Antonio, tiene una característica: es un compendio de triunfos deportivos mezclado con la tragedia de su pequeño pueblo: "Se está quedando solo ––nos dice el atleta–– la gente está desesperada, los dos bandos nos acosan y lo único que queda es salir. Yo espero que lo que le estoy diciendo a usted no me perjudique ni a mi ni a mi familia…".

El joven deportista ha venido a los Estados Unidos a varias competencias deportivas y en todas ellas ha cumplido con los requisitos de entrada y salida establecidos en su pasaporte. El año pasado fue invitado a participar en una competencia aquí en Chicago y decidió participar en la Maratón de Chicago (octubre): "No gané ninguna posición buena; no estaba preparado, el alejamiento, la preocupación por mi familia y mi madre en Vigía del Fuerte y mi esposa y mi hijo en Bogotá, me impidieron concentrarme en la competencia…".
Pero decidió quedarse y solicitar el refugio político.

Días antes de tomar la decisión de quedarse, contrajo matrimonio ––por poder–– con quien por tres años ha sido su compañera de vida y madre de su hijo, Edwin Andrés, quien el venidero 4 de agosto cumplirá tres años de edad: "Esta semana, ayudado por varios abogados, presentaré mi aplicación de asilo político; mi vida corre peligro en Colombia por mis triunfos deportivos y quizás por haber dicho algo que molestó a uno de los dos bandos o, posiblemente a los dos.
En Colombia se vive entre dos fuegos…", dijo al Periódico La Raza Edwin Antonio.

Le preguntamos si participaría en la Maratón de Chicago este año y respondió afirmativamente, aunque aclaró: "Tengo que encontrar un patrocinador porque quiero presentarme en buenas condiciones para obtener una buena posición en la competencia …". Mientras tanto, Edwin Antonio, amparado por un buen compatriota y también amante del atletismo, Alcides Pinto, obtuvo ayuda en cuanto a hospitalidad y orientación sobre los procedimientos migratorios.

Antes de despedirnos y después de ofrecernos "un tinto", una pequeña taza café con la espesura característica, pudimos leer entre las hojas del voluminoso archivo de Edwin Antonio Martínez, una frase del periodista mencionado en párrafos anteriores, la cual fue leída ante una comisión española que estudia la ayuda que ese país puede otorgarle a la población colombiana, que pasa, según Ferrer Espinosa, por un "Viacrucis en la que el estado de derecho es el fusil…". © La Raza

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NUESTRO SILENCIO SOLO FAVORECE A LOS VICTIMARIOS.
Ricardo Ferrer Espinosa

martes 19 de junio de 2007

Silencio criminal de la prensa europea. Esto no se dice de Colombia.

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El genocidio paramilitar:

Testimonio de un paramilitar (sicario del gobierno).

http://www.youtube.com/watch?v=dtliQ7zqqGM


NUESTRO SILENCIO SOLO FAVORECE A LOS VICTIMARIOS.

lunes 11 de junio de 2007

Vídeos sobre los escuadrones de la muerte del gobierno de Colombia

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Responsabilidad del estado colombiano en la creación de escuadrones de la muerte.

1ª parte) http://www.youtube.com/watch?v=JkIqbDSjd1g&mode=related&search=

2ª parte) http://www.youtube.com/watch?v=_hr6EhFtUHE&mode=related&search=

3ª parte) http://www.youtube.com/watch?v=HvkXXN4BDOA&mode=related&search=

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    Ricardo Ferrer Espinosa

viernes 8 de junio de 2007

La amnesia de Colombia: Las amnistías tributarias que Cesar Gaviria Trujillo facilitó al narcotráfico.

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Madrid, 08 de mayo de 2007

Durante los últimos años hemos visto a César Gaviria Trujillo en foros internacionales, dirigiendo la OEA según las pautas dictadas por el amo, haciéndose la foto con mandatarios de latinoamérica, opinando sobre el proceso de paz en Colombia, metiendo su nariz en Venezuela... y escondiendo su enorme rabo de paja.

El 7 de agosto de 1986 iniciaba el gobierno de Virgilio Barco Vargas, el padre de la embajadora en USA. El ministro de Hacienda era César Gaviria Trujillo.

Vinieron las amnistías tributarias más sorprendentes de la historia colombiana. Personas que tenían bajo su colchón millones de dólares (habidos con blancas y malas artes) pudieron legalizar esas fortunas sin justificarlas.

El sueño dorado de los blanqueadores de dinero. Una persona así merecía todo el apoyo para ser presidente. Y César Gaviria Trujillo fué presidente. Un gran economista que saneó la hacienda colombiana.

Luego, cuando hubo diferencias con algunos socios y gente de los otros grupos de poder, hubo que mandar a la cárcel a narcotraficantes y sicarios.

Fue en 1991 cuando los mafiosos y sicarios de Pablo Escobar Gaviria lograron un acuerdo para "someterse" a la justicia. Bien, la realidad es que la justicia se sometió a las decisiones del narcotráfico. Personas que habían puesto carros - bomba en las vías públicas, con cientos de muertos y heridos, terminaron pagando un máximo de 4 años de cárcel. Otros ni eso.

Amnistías tributarias y rebaja absoluta de penas en presidios de lujo, con sauna, "damas de compañia" para los presos y una serie de comodidades para que los detenidos no tuvieran el estress de vivir en una prisión de lujo.

Todo este modelo de negociación se está reeditando ahora en Colombia. ¿Vamos a vivir una transición al estilo de centro américa?. Vamos a vivir con impunidad, injusticia, perpetuidad del poder que no tolera la más mínima mejora social para los colombianos? Pues no !!!.

Todos podemos hacer una NUEVA COLOMBIA.

Sin amnesia !!!

ferrerespinosa.ricardo@Gmail.com

Ricardo Ferrer Espinosa

miércoles 28 de febrero de 2007

Llamado a los testigos /

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Si eres testigo y sobreviviente... escribe.

martes 6 de febrero de 2007

1995 - 1997, años de terror.

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Revista Semana, Colombia, febrero de 2007

Un vistazo a los años en que el paramilitarismo inundó de sangre a Antioquia
Al senador Gustavo Petro le amenazaron la familia cuando dijo que iba a hablar en el Congreso sobre lo que ocurrió en este departamento entre 1995 y 1997. ¿Qué sucedió en aquel tiempo que despertó tales intimidaciones? Investigación
Revista Semana...

Opinión citada:

Ricardo Ferrer Espinosa
Madrid, España
1995 - 1997, años de terror.

Excelente artículo. Es imposible que Alvaro Uribe Vélez, entonces gobernador de Antioquia y hoy presidente de Colombia, ignorase las matanzas ocurridas en Vigía del Fuerte, Murindó y Urrao ocurridas entre el 22 de mayo y el 5 de junio de 1997. Cuerpos flotando en el río Atrato a la vista de todo el mundo. Días en los cuales se veían 10 a 15 cadáveres flotando en el río, mientras las unidades de la Infantería de Marina, IV y XVII Brigadas, Segunda División, hacían la vista gorda.

Las comandancias locales de policía en Vigía del Fuerte, Urrao, Murindó no vieron ni escucharon los tiroteos, pese a que todos los habitantes de cada pueblo tuvieron que escuchar las ráfagas cerca a sus casas. Imposible que a Uribe no le hubieran avisado de que algo raro pasaba. Hicieron silencio el Director Seccional de Salud, el secretario de Gobierno, la secretaria de Desarrollo Comunitario, los alcaldes, los personeros, los erradicadores de malaria, docenas de funcionarios departamentales y nacionales que escaparon de Vigía del Fuerte y Murindó entre el 22 de mayo y el 5 de junio de 1997.

Hubo un verdadero puente aéreo, con desalojo urgente de funcionarios. ¿Será que todos llegaron a la gobernación de Antioquia a trabajar en sus escritorios sin avisar de las masacres? Docenas de funcionarios paisas vieron los cuerpos en el río Atrato y ni uno solo avisó a su jefe que el ejército y las AUC estaban picando personas en las trochas? Uribe Vélez debe responder por sus crímenes. No todos los testigos haremos silencio y estamos dispuestos a ratificarnos punto por punto en nuestras denuncias.

He denunciado ante la justicia y ante la prensa. A mi, la declaración ante la fiscalía me costó el exilio (1998) y mi trabajo como jefe de comunicaciones (prensa) de Metrosalud.

Esto no debe volver a pasar.
Ricardo Ferrer Espinosa
Blog: http://testigoysobreviviente.blogspot.com/

Paramilitares y Uribe /El imperialismo paramilitar / Primera parte

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Paramilitares y Uribe /El imperialismo paramilitar
Primera parte

http://www.elcorreo.eu.org/esp/article.php3?id_article=4831

Por Colometa Cádiz Rebelde/Rebelión, 20 de enero del 2005

En rasgos generales y a título meramente descriptivo, el paramilitarismo se presenta como una actividad encubierta ilegal y criminal al servicio y amparo del Estado o de sectores o grupos oligárquicos de poder, para la supresión violenta de todo lo que signifique oposición al régimen y a sus proyectos de gobierno, de la represión y eliminación del adversario político o social, instrumentada por individuos o escuadrones de forajidos a sueldo, con conocimiento del terreno y de la población donde actúan, o de cuerpos policiales y militares camuflados, adiestrados y apoyados logísticamente y con absoluta impunidad jurídica.

De manera más específica y a ras de tierra, "el paramilitarismo es una estrategia de guerra diseñada para combatir en conflictos de baja intensidad, donde las fuerzas regulares encuentran trabas de orden legal o político para acometer acciones que no pueden reivindicar.

Es una modalidad de "guerra sucia" utilizada en muchos lugares del planeta ; hablemos de algunos ejemplos : En Malasia y Kenia fue utilizado por los ingleses, en Argelia por los franceses, en Afganistán por los rusos, en Vietnam por los norteamericanos, en Centroamérica por los regímenes oficiales apoyados por los norteamericanos. Se ha utilizado en las dictaduras de Sur América y en general en todo el continente latinoamericano dentro de la estrategia de "Seguridad Nacional" ; esta última es una doctrina imperial de la potencia norteamericana, impuesta a sus colonias desde México hasta la Patagonia, que busca combatir los movimientos insurgentes que pongan en riesgo sus intereses" ( Antioquia la mejor esquina de América - La otra realidad- Colectivo Semillas de Libertad- Editorial Endymion, Medellín Colombia, julio 2000 )- . Y no faltaba más y por supuesto, la "Operación Cóndor" diseñada y puesta en escena por las dictaduras del Cono Sur en las décadas 70-80 , ahora desvelada por la descodificación de documentos de la Cía. americana. y el juicio al tenebroso sátrapa Pinochet.

El paramilitarismo no es un fenómeno nuevo en Colombia, caracterizada por un régimen férreamente bipartidista de reparto de poder de la oligarquía. A él han recurrido sistemáticamente los partidos políticos liberal y conservador mientras fueron hegemónicos en la política colombiana, desde y fuera del poder, a lo largo de su historia republicana, reclutando y armando a civiles de entre sus propias organizaciones , valiéndose subrepticiamente de sus aparatos policiales y de sus aparatos administrativos de seguridad para aterrorizar, torturar, desaparecer, eliminando, en suma, al adversario político, en el contexto de un proyecto económico.

Durante el período conservador de 1946 a 1953, y en el siguiente de la dictadura militar de Gustavo Rojas Pinilla hasta 1957, conocida como la época de la "violencia", perdieron la vida asesinadas cerca de medio millón de personas, la mayoría campesina. Este período de la violencia se origina a partir del asesinato del caudillo liberal Jorge Eliécer Gaitán, el 9 de abril de 1948. Con pretexto en el levantamiento popular que le siguió, el Gobierno conservador desató una encarnizada persecución de las organizaciones obreras y populares hasta casi aniquilarlas y emprendió masacres en las poblaciones campesinas con influencia liberal y comunista.
E l paramilitarismo estaba conformado entonces por individuos y grupos de conservadores fanatizados a los que la opinión pública conocía con el apodo de "pájaros", por la súbita rapidez con que llegaban y la presteza con que partían una vez asesinado el adversario político, liberal y comunista. También eran llamados "chulavitas", en alusión a un pueblo del mismo nombre, conocido por su sectarismo conservador y de donde eran reclutados amplios contingentes policiales caracterizados por su fanatismo conservador y "laureanista" ( Laurean Gómez Castro fue presidente de la República en esa época y el caudillo conservador más importante del siglo pasado.). "

Dios y Laureano" era su consigna ; y aquella otra de "el rojo es señal de peligro".
En ese entonces, la policía nacional se encargaba de hacer levas, particularmente entre jóvenes conservadores ; se les entregaba armas y eran conducidos en vehículos oficiales hasta las cabeceras de las veredas y corregimientos preponderantemente liberales, sorprendiendo a sus pobladores y asesinándolos villanamente. Eran las llamadas "guerrillas de paz". En las ciudades de cabecera se asistía permanentemente al espectáculo de camionetas descubiertas que descendían de la cordillera trayendo amontonados, como racimos de plátanos, los cuerpos mutilados y decapitados de los campesinos asesinados.

La práctica del "boleteo" era arma del "gamonal" o "cacique" , casi siempre jefe del partido político de la zona y dueño de las mejores tierras. Consistía esta práctica en intimidar al campesino exigiéndole el abandono de su parcela, so pena de iniciar contra él y su familia toda clase de represalias, que podían ir desde la destrucción e incendio de sus bienes hasta la violación de sus mujeres e hijas y el asesinato. Las tierras abandonadas eran incorporadas a las del señorío gamonal.

A esa época corresponde la resistencia armada del campesinado, que, para proteger la vida y sus bienes, conformaron núcleos guerrilleros, cuya lucha se generalizó en diferentes regiones del país : Los Llanos Orientales, el suroeste antioqueño, el sur del Departamento de Córdoba, el noroeste del Departamento de Cundinamarca, el sur del Departamento de Tolima, el Departamento de Santander, etc. (Departamento equivale a Comunidades Autónomas del Estado español).

Un golpe militar en junio de 1953 contra el presidente conservador Laureano Gómez llevó a la Presidencia de la República al dictador Rojas Pinilla, siendo uno de sus primeros actos de gobierno el ofrecimiento de la "paz" a los insurgentes y la promesa de conceder amnistía y tierra a los guerrilleros que entregaran las armas. Los combatientes del Llano, Antioquia y Santander, influenciados por el partido liberal, entregaron las armas. El gobierno incumplió los pactos. Muchos de los ya desmovilizados fueron asesinados por cuerpos paramilitares del Estado, entre otros, el más destacado jefe de la guerrilla de los Llanos Orientales, Guadalupe Salcedo.

Las guerrillas de orientación comunista de los Departamentos de Cundinamarca y Tolima se negaron a entregar sus armas y al ser hostilizadas por el ejército, auxiliado por ex guerrilleros liberales , reanudaron la lucha, que fue llevada hasta la región de El Pato Caquetá, Guayabero (Meta) y el Alto Sumapaz, donde tenían lugar importantes movimientos agrarios.

En 1958, cuando cae el dictador y se inicia el período conocido como del "Frente Nacional", en el que los partidos liberal y conservador pactaron la alternancia en el poder cada cuatro años y el ejercicio del mismo paritariamente durante 16 años, los guerrilleros de Sumapaz, atendiendo a los planes de rehabilitación y reincorporación a la vida civil ofrecidos por el nuevo gobierno de Lleras Camargo, suspendieron sus acciones militares sin entrega de las armas, dedicándose pacíficamente a sus labores agrícolas, aunque conservando su estructura organizativa con formas de autogestión y basada en "comités de autodefensa".

Pese al carácter pacífico de estos movimientos, comienzan a caer asesinados destacados dirigentes agrarios y ex guerrilleros y a ser hostilizado el campesinado por grupos irregulares dirigidos por antiguos guerrilleros liberales, promovidos y amparados por el ejército, al servicio de los intereses latifundistas.

E n ese contexto organizativo de "autogestión" y "autodefensa" se conforman las zonas de colonización de Marquetalia, Riochiquito, Guayabero y El Pato, célebres por su resistencia y porque, tras ser tildadas de "Repúblicas Independientes" por el senador Álvaro Gómez Hurtado, hijo del depuesto presidente Laureano Gómez, fueron alevemente bombardeadas y masacradas en 1964 bajo la presidencia del conservador Guillermo León Valencia, con apoyo logístico de los Estados Unidos, en aplicación del plan LASSO ( Latin American Security Operation) Era éste un programa de ayuda militar para América Latina, que respondía a la nueva concepción militar de los Estados Unidos en los años 60, conocida como " Doctrina de la Seguridad Nacional"y promovida desde las Escuelas de las Américas, en Panamá.

Justamente los combatientes de Marquetalia en el fragor de sus luchas proclamaron el programa agrario de las guerrillas, que se convirtió en el programa agrario de las FARC : "en dicho programa planteábamos la lucha por una reforma agraria revolucionaria que liquidara las bases de la propiedad latifundista y entregara la tierra al campesino, garantizando las condiciones para su explotación económica. Señalábamos, además, la necesidad de forjar un frente único de todas las fuerzas democráticas, progresistas y revolucionarias del país para la realización de los cambios democráticos " ( Información tomada del documento : "Las FARC-EP : 30 años de lucha por la Paz, Democracia y Soberanía" )

El reducto de campesinos que resistieron la agresión, desplazados en "pequeños grupos de guerrillas móviles hacia otras regiones con tradición de lucha y organización agraria", conformaron lo que se llamó el "Bloque Sur" ( por estar ubicado en el sur del Tolima, donde confluyen los departamentos de Huila, Valle y Cauca), que luego daría lugar al surgimiento en 1966 de las FUERZAS ARMADAS REVOLUCIONARIAS DE COLOMBIA (FARC),aún alzadas en armas.

El asesinato y la expulsión del campesinado minifundista y pobre de sus tierras permitían en aquel nefasto período la concentración de la propiedad agraria, primordialmente cafetera, en las vertientes de las cordilleras y la ampliación del latifundio destinado a la explotación agrícola y ganadera extensivas en los valles y llanuras, una y otras destinadas a la exportación. De la misma manera, el éxodo del campesinado dio lugar a la ampliación de la llamada "frontera agrícola" con aquellos campesinos que no huían a la ciudad y que se desplazaban como colonos a los parajes inhóspitos del Magdalena Medio, Urabá, el Patía, etc. y otras regiones.

"El resultado : 300.000 pobres asesinados (casi todos campesinos) ; gran concentración de tierras y auge de la agricultura comercial ; grandes desplazamientos forzados a la ciudad que surtieron la industria, abaratando los costos de producción ; el desempleo y el problema urbano como las nuevas virtudes fenoménicas del capitalismo" ( Antioquia. La mejor ...Idem).

La reducción de la población campesina, preponderantemente minifundista, su desplazamiento forzado por la violencia y el proceso de relatifundización acelerado a expensas de las tierras usurpadas, es, desde los años cincuenta o período de la "violencia", una política constante de Estado " para modernizar e industrializar el campo" e "impulsar el desarrollo urbano", siguiendo fielmente las recomendaciones de los organismos interamericanos, hegemonizados por los Estados Unidos. Lo sigue siendo.

Dígase si no. "A mediados del siglo XX la Misión Currie en el libro "Desarrollo económico acelerado" planteaba que en Colombia era necesario disminuir como mínimo cien mil familias campesinas anuales y si ello no se lograba mediante un programa económico que garantizara el flujo de los campos a las urbes, es decir, mediante un "mecanismo de atracción", entonces la guerra podría servir para tal propósito como "mecanismo de repulsión" ( Ochoa Rincón Adriana Judith y otras- La relación Salud-Trabajo en la Industria alimentaria-1998- citado por el libro "Antioquia..."). Fue aquella una década de inusitado crecimiento industrial y altos niveles de exportación agrícola El iluminado Currie podía sentirse satisfecho..

El panorama social resultante de esa política criminal no ha podido ser más desolador : La descripción que de ello hace el investigador Colombiano Luis Alberto Matta Aldana es de un patentismo conmovedor : "Colombia por su tamaño- dice- es la cuarta nación de América Latina ; su extensión equivale a Francia y España juntas, y es un país de fuertes y muy ricos contrastes geográficos.

En la actualidad es una nación fundamentalmente urbana ; un 70% de la población habita en las ciudades, mientras en la década de los treinta era a la inversa con una población mayoritariamente rural. El desalojo brutal que ha impuesto el latifundismo ha generado esta nueva realidad, que alcanza niveles sorprendentes de desplazamiento forzado ; más de un millón trescientas mil personas han sido desplazadas violentamente de sus regiones en los últimos doce años ( es una apreciación escrita en 1999, por lo que la cifra es notablemente mayor en el 2004), víctimas de la contrarreforma agraria que adelanta la burguesía terrateniente y que ahora ha intensificado el narcotráfico con sus ejércitos privados de paramilitares, gozando de total impunidad por omisión de la autoridad civil y militar, cuando no de su protección, como se ha documentado en diversos casos conocidos por instancias defensoras de derechos humanos nacionales e internacionales...

Más de 45 millones de hectáreas de tierra habilitada para la agricultura, en otra época maravillosas parcelas familiares y minifundios productivos, han sido paulatinamente arrebatados a los humildes campesinos en cinco décadas de despojo latifundista, con por lo menos un millón setecientas mil familias que viven ahora en las ciudades, añorando sus tierras." (Tomadas del Prólogo a "Colombia y las FARC-EP-Origen de la lucha guerrillera -Testimonio del comandante Guaraca"- Txalaparta-1999).

A propósito de lo anterior, son elocuentes las manifestaciones de Alberto Lleras Camargo en una de sus alocuciones como primer Presidente del Frente Nacional tras la dictadura de Rojas Pinilla, en el período 1958-1962 refiriéndose a la estrecha relación entre el proceso de expansión agrícola y la desolación humana de las zonas campesinas azotadas por la violencia en esa década : " Un extranjero estudioso de nuestra economía -decía- me señaló una vez en un cuadro impresionante, cómo coincidían las líneas de prosperidad de la república en la última década con las de la violencia y cómo a más muerte, ruina y desolación en las zonas afectadas por la barbarie, correspondían el ascenso de todos los índices de riqueza, actividad y desarrollo" (Florez E. Luis Bernardo y César González Muñoz. Industria, Regiones y Urbanización en Colombia- Edit. Oveja Negra.1983. Citado por "Antioquia la mejor Esquina de América"...)

De los "pájaros" y "chulavitas" al paramilitarismo "desarrollado"

Se considera que es hacia el año 1976 cuando irrumpe en la economía colombiana con fuerza el narco cultivo. Responde, como "medio de sustitución" a la crisis económica generada por los altos precios del petróleo, cuando de exportadora de crudo, al ser declarada Colombia zona de reserva por las corporaciones petroleras, ahora debía importarlo a los altísimos precios del mercado, entonces de 30 y 35 dólares ; y porque de zona mundial agrícola exportadora, altamente productiva de grandes cultivos de palma africana, de flores, de banano, ajonjolí, soya, cereales, maíz, sorgo , arroz y algodón, al caer bruscamente sus precios en el mercado, pasa a convertirse en importadora de los mismos , por mor de "una nueva orientación imperialista en la división internacional del trabajo". ( Antioquia la mejor esquina de América" ya citada)
"A partir de 1976, para enfrentar la crisis, las clases dominantes toleraron y propiciaron el narco cultivo, que aprovechaba la marginalidad de muchas regiones, no sólo porque eran aptas por asunto de la actividad clandestina, sino porque allí el campesino necesitado de ingresos era fácilmente involucrado en la actividad.

El control de extensas regiones por parte de los narcotraficantes hace parte del proceso de relatifundización de la tierra y se considera como un proyecto de contrarreforma agraria." (Antioquia la mejor esquina de América").

Es en esa coyuntura precisa y en las zonas marcadas, además, por el auge de las reivindicaciones sociales y la presencia activa de las organizaciones revolucionarias FARC y ELN donde "el nuevo paramilitarismo" o "paramilitarismo de nuevo cuño", modernizado y bien apertrechado militarmente, hace su aparición en condición no solo de agentes de una "mercancía" apetecida en el exterior, particularmente en los Estados Unidos, y que va a darle un renovado e inusitado impulso a la economía nacional, sino como socio privilegiado del gobierno en la "guerra sucia" contra los movimientos sociales y populares, a cambio de la impunidad en sus tropelías y participación política en las instituciones del Estado.

"Es una fuerza de choque complementaria y alterna al ejército (el " segundo ejército" del que hablaba Uribe Velez antes de ser presidente), que amplía sus posibilidades de maniobra -con "operaciones encubiertas" ilegales- e inscrito dentro de la doble moral que encierra el presente proceso de "Humanización de las Fuerzas Armadas", pues presenta tanto nacional como internacionalmente a la "represión oficial" como la "legítima", ajena e incluso como opositora de la pugna "ilegítima irracional y hasta de intereses por el control de las drogas", entre paras y guerrillas. De paso posibilitando la obtención de grandes recursos para aumentar la represión en el país (como en el caso de más de mil millones aprobados por USA)" ("Antioquia...Idem).

Esto es, presentar perversamente la confrontación política y militar actual en Colombia, no como lo que es, un enfrentamiento político y militar entre el Estado y las Organizaciones guerrilleras revolucionarias, sino como un choque ilegítimo por el control de los cultivos y el tráfico de las drogas entre los guerrilleros y los paras, ante lo cual habría de intervenir como fuerza legítima contra el crimen...

Las Fuerzas Armadas

Expresión de esta alianza diabólica de clase entre los poderes del Estado y los narcotraficantes es el asesinato de cerca de 5.000 dirigentes de la Unión Patriótica : cuadros sindicales, parlamentarios, concejales y candidatos a la Presidencia de la república ; de una organización política de izquierda surgida como fruto de los Acuerdos de Paz celebrado en la Uribe , en 1984, entre el gobierno del presidente conservador Belisario Betancur y las FARC. Otra muestra de esa alianza son los procesos por secuestro, homicidio y participación en masacres seguidos contra 3.000 miembros de las Fuerzas Militares, en noticia del periódico El Tiempo ( de Bogotá)del 12 de septiembre de 1999.

Esa alianza o maridaje Estado-narcotráfico, del crimen y la "legalidad" republicana, abrió a los narcotraficantes las compuertas de todas las instituciones civiles, militares y religiosas. A partir de ese momento penetrarán, sin repulsa, comprometiéndolas y corrompiéndolas, todas las instituciones del Estado : gobierno, parlamento, tribunales de justicia ; fuerzas militares, policiales y secretas, la Universidad, el deporte. Llegaron a ser parlamentarios, diputados, concejales, alcaldes, gobernadores y rectores de universidad ; y en el orden privado, la industria, el comercio, el transporte, los seguros, los medios de comunicación escritos y audiovisuales y las instituciones financieras y bancarias.

Estas últimas, repletas, llevaron la mejor parte, auténticas cornucopias, haciendo realidad el símbolo de la bandera colombiana : el gorro frigio, la libertad ; las cornucopias, la riqueza. nacional desparramándose de tanto ser. El narcotráfico, superó a todas las instituciones filantrópicas con sede en la nación : construyó estadios deportivos, erigió escuelas, iglesias, hospitales, barrios enteros para pobres y hasta dotaciones y casinos militares. Nada quedó a salvo. Ni las "mejores familias" En toda cosa o actividad dejó su huella indeleble, imitando a aquel ladronzuelo que llegó a robar todas las casas de su pueblo y en todas dejaba escrita en una pared interior la frase : "Lalo estuvo aquí"

"Ha sido tan próspero el negocio del narcotráfico, que concentró gran cantidad de las mejores tierras y diseminó sus cultivos en todos los puntos más alejados del país, bajo la sombra del latifundio o del terreno inhóspito (principalmente en Córdoba, Norte de Antioquia, Meta, Caquetá, Casanare, Guainía y Putumayo-Santander). Así mismo es prueba de su poderío el hecho de que en plena " guerra contra las drogas" el mismo gobierno tuvo que incluir a los "cultivos ilícitos" -marihuana, coca y amapola- en sus estadísticas como parte del Producto Interno Bruto" ( Antioquia...Idem)

Génesis del nuevo paramilitarismo

Antecedentes del paramilitarismo estructurado y legalizado son las llamadas CONVIVIR, "cooperativas de seguridad", creadas desde el poder central. Este "paramilitarismo de nuevo cuño", sicario por encargo oficial y con intereses propios latifundistas y con estructura organizativa, tiene antecedentes en el MAS (Muerte a Secuestradores), entidad criminal fundada en Cali el 3 de diciembre de 1981 " resultado de una reunión en la que participan 223 jefes del narcotráfico, comprometiéndose cada uno a colocar 10 hombres armados y dos millones de pesos para la "empresa". De esta forma el MAS inició su actividad delictiva con 2.230 hombres armados y un capital de 446 millones de pesos.

De igual manera, hicieron saber que otorgarían recompensas a quienes delataran a los secuestradores ; y, efectivamente, el 12 de enero de 1982 el MAS divulgaba radialmente desde Medellín su oferta de recompensar con 25 millones de pesos a quienes dieran información sobre una mujer presuntamente secuestrada por el M-19 " (se trataba de la hermana de los Ochoa, del Cartel de Medellín). "En síntesis, el MAS, ente organizado y financiado por los narcotraficantes para enfrentar las pretensiones de los grupos guerrilleros, se desdibujó y se convirtió después en "muerte a todo el mundo", dando origen a la modalidad organizativa y delincuencial conocida como los paramilitares" (del Libro "Narcotráfico en Colombia- Bogotá 1991, citado por "Biografía no autorizada de Álvaro Uribe Velez (el Señor de la sombras)"- Editorial Oveja Negra -Bogotá 2002).

Desde el gobierno se idearon fórmulas jurídicas equívocas para legalizar la actividad paramilitar. El Ministro de Defensa del presidente liberal César Gaviria (90-94) dictó el decreto ley "para reorganizar la seguridad privada, regular las compañías de vigilancia y autorizar la creación de departamentos de seguridad en empresas rurales y urbanas".
Al no llegar a tener efecto, el nuevo Ministro de Defensa del gobierno liberal de Ernesto Samper (94-98) lo dispuso mediante "resolución", proponiendo su establecimiento en todo el país, denominándolas "Cooperativas de seguridad", dedicadas a "informar a las autoridades (Policía, Ejército, Fiscalía y Procuraduría) de las irregularidades que se presentan en su área de acción con el fin de facilitar la captura de los delincuentes y ayudar a la judicialización de los procesos". Originalmente estaba compuesta por una agrupación de ciudadanos, un comité coordinador y una central privada de comunicaciones y con la instrucción de dotarse solo de armas de corto alcance.

Nacieron así las famosas CONVIVIR, calcadas en el esquema paramilitar de las "Autodefensas Campesinas", que ya se habían consolidado en las zonas de Córdoba y Urabá desde 1987. Con despliegue inusitado en Antioquia, en ellas se apoyaba el actual Presidente de la República, entonces Gobernador de Antioquia, quien en octubre de 1996 solicitó al gobierno central que se dotara a sus integrantes de armas de largo alcance para "convertirlas - son sus palabras- en grupos de reacción inmediata en apoyo de las Fuerzas Armadas", lo que enseñaba su carácter de fuerza paraestatal en la tarea anti guerrillera del ejército.

En su libro "Mi Confesión" (La Oveja Negra-2001) afirma el jefe paramilitar Castaño que : "la filosofía de Uribe no es otra que la de crear las Convivir, que se originan 'en el mismo principio de las Autodefensas'" : "No voy a negar que a las Autodefensas les sirvió, pero no tanto se avanzó con ellas. Quienes las aprovecharon fueron los narcotraficantes, que se dedicaron a montar pequeñas 'Convivir' en sus fincas. Era habitual ver cinco camionetas Toyota con un 'narco' adentro escoltado de manera impresionante y sus guardaespaldas portando armas amparadas por el Estado" (citas de "Biografía no autorizada de Álvaro Uribe Velez")

En el comunicado que expidió la Secretaría de Derechos Humanos y Libertades, con sede en Madrid, condenando la visita de Uribe Velez a España el 29 de julio de 1997, cuando aún no era candidato a la Presidencia, se manifestaba que : " Estas cooperativas (Convivir) fueron utilizadas por los terratenientes y los narcotraficantes para aplicar la política contrainsurgente de "tierra arrasada en numerosas zonas campesinas y en la misma capital antioqueña. Fue con las Convivir que los paramilitares lograron su despliegue nacional, se consolidaron en Antioquia en el Nudo de Paramillo e ingresaron al eje bananero de Urabá, asesinando y desplazando a miles de campesinos".

"Para diciembre de 1996 la gobernación (de Antioquia) reconocía la existencia de 56 Convivir en el mismo número de municipios. Sin embargo el Instituto Popular de Capacitación (IPG), de Medellín, registraba la existencia de setenta. Esta organización armada se estableció en zonas que comenzaron a ser adquiridas por parte de terratenientes y narcotraficantes, y coincidieron también con las principales zonas de cultivos ilegales en el departamento (ver Alternativa NQ 5,dic/96 )

La dimensión macroeconómica del paramilitarismo y el plan de desarrollo del estado
Principal connotación económica de la actividad paramilitar del Estado es la de ser ésta un instrumento activo en su política de remodelación macroeconómica, acorde con la actual división internacional del trabajo, que facilita, mediante el terror, la estrategia de contrarreforma agraria desarrollada por el latifundio y garantiza en los territorios "liberados" y "pacificados" a sangre y fuego, cuantiosas inversiones de gigantescas corporaciones internacionales en el desarrollo de megaproyectos, muchos de ellos ya acordados con el Estado.

"E l paramilitarismo como política burguesa de Estado contra la guerrilla y la lucha popular y el paramilitarismo como "política económica" de los narcos, terratenientes y grandes financistas para apropiarse de la tierra y sobre todo de su valorización (renta diferencial II) por los megaproyectos en que está inscrita ; es ésta la forma actual (neoliberal) como el régimen capitalista profundiza su curso, su particular desarrollo violento (yunker) a la colombiana. De nuevo se impone "el orden" ( ya el "Nuevo Orden Económico Mundial" y "la limpieza social" tarea fácil y rentable usufructo de los inversionistas extranjeros.")( Antioquia...ya citado)
De hecho las rutas del crimen seguidas por los paramilitares de las Autodefensas Campesinas se corresponden con los trazados de los planes gubernamentales de "Apertura Económica" y las expectativas imperialistas de los Estados Unidos, Japón y la Unión Europea.

Es el caso de los tres Departamentos de Antioquia, Córdoba y Chocó, comprendidos en el Plan Gubernamental del Proyecto del Pacífico, en donde se concentran las mayores operaciones de las multinacionales en megaproyectos de biodiversidad en la cuenca del Atrato, de construcción de una docena de hidroeléctricas, explotación petrolera, obras de infraestructura portuaria y vial, etc. Y es allí justamente donde los paramilitares han llevado a cabo los más horrendos crímenes y de donde procede el mayor índice de desplazados.

La sombra paramilitar de Uribe

Alvaro Uribe Vélez, elegido Presidente de Colombia con menos del 25% de los electores, es originario del Departamento de Antioquia.

Antioquia es tierra pionera de la industria nacional, y es de una importancia económica para el Estado colombiano como puede serlo para el Estado español el País Vasco o Cataluña. La influencia de emigrantes vascos y judíos sefarditas puede verse en los apellidos de sus gentes y en los nombres de los pueblos.

Los antioqueños han sido fundadores de pueblos. Una familia prolífica, que podía estar constituida hasta por 25 hijos, urgida de espacio vital para acomodarlos y alimentarlos, obligaba a sus miembros, aún de corta edad, a emigrar en busca de tierras baldías en las cordilleras de los Andes colombianos.. La llamada "colonización antioqueña", que puede remontarse a los años 50 del siglo diecinueve, representa para Colombia un proceso excepcional de población e incorporación de tierras baldías a la agricultura, llevada a cabo a todo lo largo de las codilleras occidental y central de los Andes desde la Antioquia "Grande", hasta una extensión territorial muy vasta, en donde hoy se levantan innumerables pueblos en un buen número de Departamentos y provincias, fundados por colonos antioqueños. Ellos expandieron la cultura del café, del maíz y del fríjol, base de alimentación montañera.

En su historia republicana, Antioquia se debatió siempre entre optar por el federalismo o la independencia. Con himno y bandera propios, el antioqueño tradicional siempre se reconocía antioqueño en primer lugar, y luego colombiano." La república independiente de Antioquia" Los hijos de antioqueños nacidos en otro Departamento de Colombia se "sentían" antioqueños. Cuando se les preguntaba su origen respondían : " Yo soy hijo de antioqueño pero nacido en... tal parte".

La adhesión de la burguesía antioqueña a la República unitaria y centralista de Colombia, en opinión de algunos estudiosos de este tema, obedeció a un pacto de Estado, de beneficios fiscales y la adjudicación de las carteras ministeriales de Hacienda por el Estado. Esto les permitía fijar desde el mismo centro de las políticas económicas del Estado las líneas de su propio desarrollo económico, obviando excesivas trabas burocráticas e imposiciones fiscales que afectaran su desarrollo económico..

La acumulación capitalista originaria, que provenía primordialmente de la explotación y exportación cafetera, permitió a la burguesía antioqueña crear y desarrollar una importante industria y un sistema financiero y comercial autónomos.

Puede afirmarse, sin ambajes, que los puntos de vista y las decisiones de la burguesía "paisa" en materia política o de economía tienen un ponderable peso específico en las esferas del Estado.

El panorama económico colombiano, en relación con las expectativas y apuestas políticas y económicas de la oligarquía antioqueña, ha variado fundamentalmente, por efecto de factores tanto internos como internacionales, que han vuelto a sacar a flote sus aspiraciones federalistas, al punto que " a finales de febrero de 2000 un grupo de senadores antioqueños y del eje cafetero dejaron un Proyecto de Ley para la federalización del país" ( "Antioquia...ya citado). Factores que sirven para explicar tal hecho, podrían considerarse los siguientes : Los efectos de la globalización económica, que se han traducido en descapitalización de la industria y la Banca antioqueñas ; la políticas fiscales del Estado, que para atender los enormes y crecientes gastos del pago de la deuda externa y los derivados de la "guerra integral" contra la "subversión" interna, se ve compelido a aumentar los impuestos , lo que se traduce en obligadas transferencias del capital generado en la provincia (léase Departamento) hacia el centro, privando a la burguesía antioqueña de recursos insuficientes para impulsar su propio desarrollo autónomo ; las enormes expectativas de inversión capitalista internacional, especialmente norteamericana y japonesa, en macroproyectos (ya arriba expuestos), que incluyen no solo a Antioquia sino a los Departamentos de Chocó y Córdoba, colindantes, y a los que se haya vinculado el capital antioqueño con no menospreciables inversiones agrícolas, ganaderas, turísticas y comerciales.

De ahí que la perspectiva federalista de Antioquia contemple la incorporación, junto a ella, de aquellos dos Departamentos, en una sola región, de manera que la haga más competitiva y propicia a la inversión extranjera.

En ese contexto de poderosos intereses en la zona , no es de extrañar el pacto de apoyo e impunidad entre la oligarquía antioqueña y los paramilitares, como tampoco el papel de "pacificador" de Uribe Vélez, aliándose a los paramilitares en esa región, desde la época en que fuera Gobernador de Antioquia (1995-1997).

Cabe pensar que en el desempeño de ese oscuro papel y en "defensa" de sus intereses, ha debido estrechar especiales vínculos con el Comandante militar de las AUC-Autodefensas Unidas de Colombia, Salvatore Mancuso, ganadero colindante con la finca de Uribe Vélez, al que ahora le propone amnistía, perdón y no extraditarlo a los Estados Unidos en donde se le reclama por sus vinculaciones al narcotráfico internacional.

De hecho, el Presidente Uribe pertenece al sector de los terratenientes antioqueños, con hacienda en la misma zona , destinada a la ganadería y a la crianza de caballos de raza criolla. "Hacienda de 800 hectáreas en el Departamento de Córdoba (otra vez el triángulo Antioquia-Chocó-Córdoba) ubicada a 45 minutos de la capital del Departamento, Montería, donde levanta más de 1.500 cabezas de ganado "Su padre era también ganadero y terrateniente, con muchas posesiones en la zona. Adiestrador de caballos de raza , junto con su hijo, ahora el Presidente Uribe, acudían a las ferias de caballos, compartiendo espectáculo y negocio con los barones del cartel de drogas de Medellín los Ochoas, Pablo Escobar y Rodríguez Gacha, poseedores éstos, a su vez, de magníficos caballos de estirpe árabe y española. Los medios informativos dan cuenta de la lujosa feria de Armenia. Cuando las FARC, dieron muerte a su padre en junio de 1983 en la finca "Guacharacas", de su propiedad, en momentos en que descendía de su helicóptero particular, el capo Pablo Escobar envió un helicóptero a rescatarlo.

Aquel helicóptero, perteneciente a "Aerofotos Amortegui Ltda.", sociedad de Uribe Sierra, su padre, fue vendido. Al año siguiente, fue encontrado con la misma matrícula y "decomisado en la "operación Yarí, conocida como Tranquilandia, en un vasto golpe de la Policía colombiana a " un gigantesco complejo coquero en las selvas entre Caquetá y Meta". Cuando mataron a su padre, uno de los avisos de invitación al entierro fue de " Medellín sin tugurios", una entidad creada por Pablo Escobar , destinada a la construcción de viviendas para las familias míseras de Medellín, Convertido el barrio en fortín electoral, le había permitido a Escobar obtener los votos suficientes para ir como Representante al Congreso de la República, pese a haber sido rechazada contundentemente su candidatura liberal por el Director del Partido liberal entonces Luis Carlos Galán, asesinado después por la mafia del narcotráfico..

Siendo Uribe Vélez Alcalde de Medellín, en el momento del auge político de Escobar, Uribe " viajó a Bogotá a presentar el programa de Escobar, "Medellín sin Tugurios" con una delegación de funcionarios y lo puso por el cielo, como ejemplo de los proyectos de vivienda social" (Los datos son tomados de "Biografía no autorizada de Alvaro Uribe Vélez", ya citada, a su vez sustentados por los autores con amplia documentación)

Ricardo Ferrer Espinosa,periodista exiliado y Mauricio Lazala, politólogo, ambos colombianos, citados por Fernando Garavito en el Epílogo al libro atrás reseñado y del cual es coautor, recordaban que " entre 1976 y 1977, Uribe fue Jefe de Bienes en las Empresas Públicas de Medellín y desde ese cargo lideró la negociación de tierras y el traslado de la población del viejo al nuevo poblado de El Peñol. Supuestamente esa experiencia lo puede presentar como un buen administrador. Pero los habitantes de El Peñol y Guatapé en el oriente de Antioquia cuentan la misma historia desde los muertos y desaparecidos que sufrieron durante la negociación por las tierras...

El proyecto hidroeléctrico de El Peñol fue más impuesto que negociado, y la población civil solo conoció gases lacrimógenos, expropiaciones de tierras y destierro forzado"

Más adelante, los mismos añaden :
"La sombra más sangrienta que pesa sobre las páginas del historial de Uribe Vélez se produjo en 1997, año en el que ocurrieron las principales masacres de Antioquia, debidamente documentadas por periodistas y activistas de derechos humanos, en la zona del río Atrato. ( (Uribe Vélez ejerció como Gobernador del Departamento de Antioquia en el período 1995-1997) Las masacres de civiles fueron cometidas en la jurisdicción de la Brigada XVII, bajo el mando del General Rito Alejo Del Río Rojas, quien se encuentra actualmente bajo proceso de investigación judicial. Durante el tiempo en que ocurrieron los abusos contra la población civil, Uribe omitió interceder a favor suyo y no procedió contra Del Río. Si el general Del Río fue el ejecutor de las masacres en Urabá y en el Atrato, él Uribe Vélez fue el gran encubridor de las mismas. Era imposible ignorar el asunto cuando los muertos flotaban en el Atrato a la vista de todo el mundo : los escuadrones de la muerte habían dado la prohibición de recoger los cadáveres"

" Los paramilitares tienen interés en las selvas del Atrato porque allí pueden sembrar coca, instalar laboratorios y sacar la cocaína por las rutas de Panamá. Desde mayo de 1997 hasta mayo del 2000, las "Autodefensas Unidas de Colombia" tomaron el poblado de Vigía del Fuerte como una de sus bases de operaciones. Desde allí sus hombres controlaron el Atrato hasta su desembocadura en la zona de Urabá. Durante tres años las autoridades locales se hicieron las de la vista gorda ante las docenas de cadáveres que flotaban en el río. Las pruebas acumuladas contra el general Del Río señalan que hubo un trabajo conjunto entre escuadrones de la muerte y el ejército colombiano en las regiones de Córdoba, Urabá y el Atrato." ( Idem)

EPITAFIO CÍNICO :
"Hoy Urabá es una zona donde hay una gran convivencia entre el empresariado y los trabajadores" Respuesta de Alvaro Uribe Vélez, candidato a la Presidencia de la República al diario El Tiempo de Bogotá el 3 de febrero del año 2002 : La paz de los fusiles.

Sigue... segunda parte

PARAMILITARES Y URIBE (segunda parte)

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PARAMILITARES Y URIBE (segunda parte) / Publicado en: 2005-10-20

"La sombra más sangrienta que pesa sobre las páginas del historial de Uribe Vélez se produjo en 1997, año en el que ocurrieron las principales masacres de Antioquia, debidamente documentadas por periodistas y activistas de derechos humanos, en la zona del río Atrato. ( (Uribe Vélez ejerció como Gobernador del Departamento de Antioquia en el período 1995-1997) Las masacres de civiles fueron cometidas en la jurisdicción de la Brigada XVII, bajo el mando del General Rito Alejo Del Río Rojas, quien se encuentra actualmente bajo proceso de investigación judicial. Durante el tiempo en que ocurrieron los abusos contra la población civil, Uribe omitió interceder a favor suyo y no procedió contra Del Río..."

Fuente informativa:
http://www.insurgente.org/modules.php?name=Content&pa=showpage&pid=60

EL IMPERIALISMO PARAMILITAR (SEGUNDA PARTE)
Hugo Gómez

LA SOMBRA PARAMILITAR DE URIBE

Alvaro Uribe Vélez, elegido Presidente de Colombia con menos del 25% de los electores, es originario del Departamento de Antioquia. Antioquia es tierra pionera de la industria nacional, y es de una importancia económica para el Estado colombiano como puede serlo para el Estado español el País Vasco o Cataluña. La influencia de emigrantes vascos y judíos sefarditas puede verse en los apellidos de sus gentes y en los nombres de los pueblos. Los antioqueños han sido fundadores de pueblos. Una familia prolífica, que podía estar constituida hasta por 25 hijos, urgida de espacio vital para acomodarlos y alimentarlos, obligaba a sus miembros, aún de corta edad, a emigrar en busca de tierras baldías en las cordilleras de los Andes colombianos.. La llamada "colonización antioqueña", que puede remontarse a los años 50 del siglo diecinueve, representa para Colombia un proceso excepcional de población e incorporación de tierras baldías a la agricultura, llevada a cabo a todo lo largo de las codilleras occidental y central de los Andes desde la Antioquia "Grande", hasta una extensión territorial muy vasta, en donde hoy se levantan innumerables pueblos en un buen número de Departamentos y provincias, fundados por colonos antioqueños. Ellos expandieron la cultura del café, del maíz y del fríjol, base de alimentación montañera.

En su historia republicana, Antioquia se debatió siempre entre optar por el federalismo o la independencia. Con himno y bandera propios, el antioqueño tradicional siempre se reconocía antioqueño en primer lugar, y luego colombiano." La república independiente de Antioquia" Los hijos de antioqueños nacidos en otro Departamento de Colombia se "sentían" antioqueños. Cuando se les preguntaba su origen respondían: " Yo soy hijo de antioqueño pero nacido en... tal parte".

La adhesión de la burguesía antioqueña a la República unitaria y centralista de Colombia, en opinión de algunos estudiosos de este tema, obedeció a un pacto de Estado, de beneficios fiscales y la adjudicación de las carteras ministeriales de Hacienda por el Estado. Esto les permitía fijar desde el mismo centro de las políticas económicas del Estado las líneas de su propio desarrollo económico, obviando excesivas trabas burocráticas e imposiciones fiscales que afectaran su desarrollo económico. La acumulación capitalista originaria, que provenía primordialmente de la explotación y exportación cafetera, permitió a la burguesía antioqueña crear y desarrollar una importante industria y un sistema financiero y comercial autónomos.

Puede afirmarse, sin ambajes, que los puntos de vista y las decisiones de la burguesía "paisa" en materia política o de economía tienen un ponderable peso específico en las esferas del Estado. El panorama económico colombiano, en relación con las expectativas y apuestas políticas y económicas de la oligarquía antioqueña, ha variado fundamentalmente, por efecto de factores tanto internos como internacionales, que han vuelto a sacar a flote sus aspiraciones federalistas, al punto que " a finales de febrero de 2000 un grupo de senadores antioqueños y del eje cafetero dejaron un Proyecto de Ley para la federalización del país" ( "Antioquia...ya citado).

Factores que sirven para explicar tal hecho, podrían considerarse los siguientes: Los efectos de la globalización económica, que se han traducido en descapitalización de la industria y la Banca antioqueñas; la políticas fiscales del Estado, que para atender los enormes y crecientes gastos del pago de la deuda externa y los derivados de la "guerra integral" contra la "subversión" interna, se ve compelido a aumentar los impuestos , lo que se traduce en obligadas transferencias del capital generado en la provincia (léase Departamento) hacia el centro, privando a la burguesía antioqueña de recursos insuficientes para impulsar su propio desarrollo autónomo; las enormes expectativas de inversión capitalista internacional, especialmente norteamericana y japonesa, en macroproyectos (ya arriba expuestos), que incluyen no solo a Antioquia sino a los Departamentos de Chocó y Córdoba, colindantes, y a los que se haya vinculado el capital antioqueño con no menospreciables inversiones agrícolas, ganaderas, turísticas y comerciales. De ahí que la perspectiva federalista de Antioquia contemple la incorporación, junto a ella, de aquellos dos Departamentos, en una sola región, de manera que la haga más competitiva y propicia a la inversión extranjera.

En ese contexto de poderosos intereses en la zona , no es de extrañar el pacto de apoyo e impunidad entre la oligarquía antioqueña y los paramilitares, como tampoco el papel de "pacificador" de Uribe Vélez, aliándose a los paramilitares en esa región, desde la época en que fuera Gobernador de Antioquia (1995-1997). Cabe pensar que en el desempeño de ese oscuro papel y en "defensa" de sus intereses, ha debido estrechar especiales vínculos con el Comandante militar de las AUC-Autodefensas Unidas de Colombia, Salvatore Mancuso, ganadero colindante con la finca de Uribe Vélez, al que ahora le propone amnistía, perdón y no extraditarlo a los Estados Unidos en donde se le reclama por sus vinculaciones al narcotráfico internacional.

De hecho , el Presidente Uribe pertenece al sector de los terratenientes antioqueños, con hacienda en la misma zona , destinada a la ganadería y a la crianza de caballos de raza criolla. "Hacienda de 800 hectáreas en el Departamento de Córdoba (otra vez el triángulo Antioquia-Chocó-Córdoba) ubicada a 45 minutos de la capital del Departamento, Montería, donde levanta más de 1.500 cabezas de ganado "Su padre era también ganadero y terrateniente, con muchas posesiones en la zona. Adiestrador de caballos de raza , junto con su hijo, ahora el Presidente Uribe, acudían a las ferias de caballos, compartiendo espectáculo y negocio con los barones del cartel de drogas de Medellín los Ochoas, Pablo Escobar y Rodríguez Gacha, poseedores éstos, a su vez, de magníficos caballos de estirpe árabe y española.

Los medios informativos dan cuenta de la lujosa feria de Armenia. Cuando las FARC, dieron muerte a su padre en junio de 1983 en la finca "Guacharacas", de su propiedad, en momentos en que descendía de su helicóptero particular, el capo Pablo Escobar envió un helicóptero a rescatarlo. Aquel helicóptero, perteneciente a "Aerofotos Amortegui Ltda.", sociedad de Uribe Sierra, su padre, fue vendido. Al año siguiente, fue encontrado con la misma matrícula y "decomisado en la "operación Yarí, conocida como Tranquilandia, en un vasto golpe de la Policía colombiana a " un gigantesco complejo coquero en las selvas entre Caquetá y Meta".

Cuando mataron a su padre, uno de los avisos de invitación al entierro fue de " Medellín sin tugurios", una entidad creada por Pablo Escobar , destinada a la construcción de viviendas para las familias míseras de Medellín, Convertido el barrio en fortín electoral, le había permitido a Escobar obtener los votos suficientes para ir como Representante al Congreso de la República, pese a haber sido rechazada contundentemente su candidatura liberal por el Director del Partido liberal entonces Luis Carlos Galán, asesinado después por la mafia del narcotráfico.

Siendo Uribe Vélez Alcalde de Medellín, en el momento del auge político de Escobar, Uribe " viajó a Bogotá a presentar el programa de Escobar, "Medellín sin Tugurios" con una delegación de funcionarios y lo puso por el cielo, como ejemplo de los proyectos de vivienda social" (Los datos son tomados de "Biografía no autorizada de Alvaro Uribe Vélez", ya citada, a su vez sustentados por los autores con amplia documentación) Ricardo Ferrer ,periodista y Mauricio Lazala, politólogo, ambos colombianos, citados por Fernando Garavito en el Epílogo al libro atrás reseñado y del cual es coautor, recordaban que " entre 1976 y 1977, Uribe fue Jefe de Bienes en las Empresas Públicas de Medellín y desde ese cargo lideró la negociación de tierras y el traslado de la población del viejo al nuevo poblado de El Peñol. Supuestamente esa experiencia lo puede presentar como un buen administrador. Pero los habitantes de El Peñol y Guatapé en el oriente de Antioquia cuentan la misma historia desde los muertos y desaparecidos que sufrieron durante la negociación por las tierras...El proyecto hidroeléctrico de El Peñol fue más impuesto que negociado, y la población civil solo conoció gases lacrimógenos, expropiaciones de tierras y destierro forzado".

Más adelante, los mismos añaden: "La sombra más sangrienta que pesa sobre las páginas del historial de Uribe Vélez se produjo en 1997, año en el que ocurrieron las principales masacres de Antioquia, debidamente documentadas por periodistas y activistas de derechos humanos, en la zona del río Atrato. ( (Uribe Vélez ejerció como Gobernador del Departamento de Antioquia en el período 1995-1997) Las masacres de civiles fueron cometidas en la jurisdicción de la Brigada XVII, bajo el mando del General Rito Alejo Del Río Rojas, quien se encuentra actualmente bajo proceso de investigación judicial. Durante el tiempo en que ocurrieron los abusos contra la población civil, Uribe omitió interceder a favor suyo y no procedió contra Del Río.

Si el general Del Río fue el ejecutor de las masacres en Urabá y en el Atrato, él Uribe Vélez fue el gran encubridor de las mismas. Era imposible ignorar el asunto cuando los muertos flotaban en el Atrato a la vista de todo el mundo: los escuadrones de la muerte habían dado la prohibición de recoger los cadáveres"." Los paramilitares tienen interés en las selvas del Atrato porque allí pueden sembrar coca, instalar laboratorios y sacar la cocaína por las rutas de Panamá. Desde mayo de 1997 hasta mayo del 2000, las "Autodefensas Unidas de Colombia" tomaron el poblado de Vigía del Fuerte como una de sus bases de operaciones.

Desde allí sus hombres controlaron el Atrato hasta su desembocadura en la zona de Urabá. Durante tres años las autoridades locales se hicieron las de la vista gorda ante las docenas de cadáveres que flotaban en el río. Las pruebas acumuladas contra el general Del Río señalan que hubo un trabajo conjunto entre escuadrones de la muerte y el ejército colombiano en las regiones de Córdoba, Urabá y el Atrato."

( Idem) EPITAFIO CÍNICO: "Hoy Urabá es una zona donde hay una gran convivencia entre el empresariado y los trabajadores" Respuesta de Alvaro Uribe Vélez, candidato a la Presidencia de la República al diario El Tiempo de Bogotá el 3 de febrero del año 2002: La paz de los fusiles. DE LAS SOMBRAS A LOS SOLESEl ciudadano Alvaro Uribe Vélez fue ungido Presidente de la República con el escaso 25% de los votos de los electores colombianos, tras unas elecciones caracterizadas por la crisis y decadencia de los partidos políticos tradicionales, la división del Partido Liberal, del que Uribe formaba parte, y la debilidad electoral de la izquierda.

Fueron apoyo en su campaña electoral connotados señores , ligados por la amistad, los negocios o la investigación judicial a los barones del narcotráfico o al comercio ilícito de la droga. La prensa nacional y extranjera ha abundado en datos sobre la vida y milagros de esos personajes. Uno de ellos, Mario Uribe, senador y primo hermano de Uribe Vélez, amigo incondicional de Pablo Escobar, a quien visitó en la represa de El Peñol cuando éste se hallaba en la "clandestinidad". Otro: Ignacio Mesa ,senador de la República, quien sigue las directrices de Gustavo Upegui, sustituto de Pablo Escobar; Jorge Ballen Franco, investigado en los Estados Unidos;.etc. Y con él, la mayoría de los congresistas y políticos liberales vinculados al proceso 8000, que se sigue en Colombia por el delito de narcotráfico.

Nada más llegar al poder, Uribe Velez se coloca bajo el paraguas económico y militar de los Estados Unidos. Se abren aún más las compuertas del Estado y la nación al gran capital-dinero de las gigantescas corporaciones multinacionales. Con la cartilla del "Consenso de Washington" bajo el brazo, y los abyectos compromisos adquiridos con el Fondo Monetario Internacional, pretende y promete finalmente " despegar" hacia el dichoso "desarrollo sostenible", palabreja que por querer decir mucho, o alcanzar el cielo, nada define, salvo la perennidad sostenible y sostenida de los privilegios al capital nacional e internacional . Y a la "inseguridad" de los movimientos y la protesta sociales y la guerra insurgente, propone la "seguridad democrática", la guerra al "terrorismo", la "guerra global,"con el apoyo logístico, financiero y militar de los Estados Unidos. Más Plan Colombia. Mayor intervención norteamericana. Guerra al pueblo.

El 2 de diciembre de 2002, recién iniciado el periodo presidencial de Uribe Vélez, el gobierno colombiano firmó con el Fondo Monetario Internacional el último compromiso ante su Director Gerente Hoest Köhler., que es como una rendición del Estado, una renuncia a su soberanía. El propósito fundamental es, por la vía de la expropiación ciudadana, liberar fondos para responder puntualmente al pago de los intereses de la deuda, que en el año 2001 había alcanzado la catastrófica cifra de 39.038 millones de dólares. Impagable. A finales del año 2003 el pago de servicios de la deuda bordeaba el 90% de los ingresos corrientes de la nación, se mantiene nutrido el capital financiero internacional a expensas de una mayor profundización de la pobreza de los colombianos.

Piénsese que , como estima el senador colombiano Jorge Enrique Robledo, " en tanto la deuda externa pública y privada, que había tardado un siglo en llegar a 17.278 millones de dólares, más que se duplicó en solo seis años, entre 1992 y 1998, cuando alcanzó 36.682 millones de dólare" ("Porqué decirles No al ALCA y al TLC")- Tan descomunal y desproporcionado incremento de la deuda se produce justamente en la década de la apertura y el auge del neoliberalismo .Por efectos de esta política criminal, 27 millones de colombianos viven por debajo del umbral de la pobreza.

En virtud del "acuerdo" leonino con el Fondo Monetario Internacional, el gobierno adquirió los siguientes compromisos: aumentar sus ingresos corrientes a través de un incremento de la base del Iva , haciendo más penoso el consumo popular; impulsar ahorros del gasto público, dirigido en primer lugar a la congelación de los salarios de los empleados públicos; llevar a cabo la reforma pensional, como mecanismo de "ahorro" y que permitió el robo de 115 billones ahorrados forzosamente, por descuento de nómina para pensiones, por los trabajadores estatales a lo largo de su vida laboral; se exigió al gobierno la reestructuración del tamaño del Estado, que incluía desde la fusión y eliminación de entes estatales hasta la supresión del 10% de la nómina gubernamental; de la misma manera, se le exigió la flexibilidad del presupuesto, que no era otra cosa que sustraer los fondos presupuestados, destinados al servicio de los gastos de salud, educación y saneamiento ambiental, de los Departamentos y Municipios, para usar la diferencia presupuestaria en pagos de interés a la banca mundial.

Y, por supuesto, lo que no podía faltar, la reforma laboral, con el siguiente compromiso textual: " reducir los costos laborales mediante la prolongación de la jornada diaria de trabajo, y la reducción de costos por concepto de pago de horas extras e indemnizaciones por despido", siendo aprobada en esos mismos términos en el Congreso de la República. Desde el palacio se ufana el Presidente Uribe, y proclama el " Estado Comunitario" como la buena nueva. La fórmula que habrá de traer paz entre los colombianos. La armonía entre el capital y el trabajo. La paz social que permita el buen entendimiento entre el lobo y el cordero. Para que haya libertad: la libertad del zorro en el gallinero.

Todo el pueblo se comprometa en la política de su propia explotación. Una buena caracterización del "Estado Comunitario" se halla formulada en el Documento para la Discusión de la 2ª Conferencia Ideológica Nacional del Partido Comunista Colombiano: "El "Estado comunitario", proclamado objetivo del Plan de Desarrollo y que se piensa como un sistema sin contradicciones sociales ni políticas, cuyo eje es la obligatoriedad de compartir con el soberano su pensamiento y su acción, donde no hay lugar para la oposición democrática, ni espacio para los sindicatos que confronten al patronalismo oficial, sino para la concertación sin lucha.

El propósito es la transformación del movimiento obrero, de fuerza de respuesta a la ofensiva patronal y oficial, en un sindicalismo patronalista que se integre al sistema dentro de una concepción corporativa donde no cabe la lucha de clases, sino la subordinación y colaboración con el empresariado. Se pretende sustituir las organizaciones propias de los trabajadores por empresas de gestión y de "trabajo asociado", en la lógica de la acumulación capitalista. Es lo que algunos llaman el "unanimismo".Y en esa línea programática está ese engendro fantasioso y demagógico de " el país de propietarios", " un paradigma para forjar todo un ideal retrógrado de capitalismo sin obreros y de una utópicas sociedad mercantil simple, absolutamente extraña a la realidad capitalista actual. Resucitan los viejos halagos de convertir a los trabajadores en accionistas mínimos de las empresas para que se "sientan" propietarios de éstas, las defiendan económicamente y se interesen por elevar sus ganancias" ( Idem) .

En fin, toda una política encaminada a crear las condiciones más óptimas para la inversión y el beneficio sin tasa de la inversión imperialista. Con acierto conceptual, un grupo de profesores universitarios, vinculados a la campaña de "Lucho" Garzón, el tercer candidato, citado por Joseph Contreras, manifiestan que esa política "ayuda a que se profundice en Colombia un modelo económico caracterizado por la más grande acumulación y concentración de capital y tierra en unas pocas manos, mientras el capital financiero controla las arterias vitales dela economía. Su proyecto de Estado es fascista, sustentado en elementos como la centralización absoluta del poder ejecutivo, el control y disminución del Congreso, el fortalecimiento del aparato militar y la negación de las libertades democráticas"( Biografía no autorizada de Alvaro Vélez Uribe- El señor de las sombras).

El Presidente Uribe ha aprendido a despachar también desde los cuarteles en inhóspitos lugares del territorio nacional y ya no teme a la noche de la insurgencia. Y claro, es comandante en jefe de las Fuerzas Armadas de Colombia. "Pacificador" del noroeste colombiano. Antes de que triunfe en Ayacucho, hay respetables ciudadanos que proponen para el comandante los soles de General.

EPÍLOGO:
Pero el poder omnímodo de que dispone no le permite ejercitarlo frente al Imperio. Ahí se quiebra su fortaleza. Su último acto impúdico de sujeción al amo del Norte ha sido la extradición de Simón Trinidad, un combatiente popular, a las mazmorras de los Estados Unidos de Norte América. No deja de tener sus ironías la historia. Colombia está sometida al Imperio. Regresa la época en que los patriotas eran conducidos con cadenas a las mazmorras del imperio colonial. Unos regresaban, como don Antonio Nariño, Precursor de la Independencia de la Nueva Granada. Otros sucumbían en ellas, como el inmortal Don Francisco de Miranda, Precursor da la Independencia de Venezuela.

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Publicado en: 2005-10-20 (1081 Lecturas)

viernes 19 de enero de 2007

Jaime Restrepo López, sacerdote asesinado el 17 de enero de 1988.

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http://www.servicioskoinonia.org/martirologio/ficha.php?codigo=408

Jaime Restrepo López

17 de Enero de 1988
Colombia

Sacerdote, mártir de la causa de los pobres. Colombia.

Sacerdote de 44 años, párroco de San José de Nus, Antioquia, asesinado frente a la iglesia de tres tiros, que un hombre le dispara a quemarropa.

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Teresita Ramírez. Tanto valor en la defensa de la gente más pobre no se puede olvidar.

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http://www.servicioskoinonia.org/martirologio/ficha.php?codigo=423

Teresita Ramírez
Asesinada el 28 de Febrero de 1989
Colombia

Religiosa de la Compañía de María. Asesinada de 8 balazos, delante de sus alumnos del Liceo, en Cristales, pobrísimo corregimiento de Antioquia.

Ver:
http://www.servicioskoinonia.org/martirologio/ficha.php?codigo=423

miércoles 17 de enero de 2007

Präsindent Alvaro Uribe

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http://de.indymedia.org/2006/05/147529.shtml

El diario El Mundo de Medellín contra Brígida González. / Masacres en el río Atrato

1) En alemán

2) En español

Am 07.April 2006 erschien in Madrid der Offene Brief des exilierten, kolumbianischen Journalisten, Ricardo Ferrer Espinosa, in welchem der kolumbianischen Zeitung El Mundo (in Medellin) vorgeworfen wurde, die Kommandatur, für das Massaker 1997 in Vigía del fuerte und Murindó, unterschlagen und die Berichterstattung manipuliert zu haben.

Damals waren von den Paramilitärs (AUC), bei Protesten 22 Zivilpersonen ermordet worden. Ferrer Espinosa hatte als Journalist Recherchematerial und umfassende Zeugenaussagen von beteiligten Militärs, Funktionären etc. zusammengetragen, welche eindeutig belegen, dass es sich bei dem Massaker um die Militärstrategie des Staates handelte.

Laut diesen Aussagen kommandierte Präsident Alvaro Uribe, zum damaligen Zeitpunkt Regierender von Antioquia, die Paramilitärs. Die Bemühungen Espinosas, mit seinem der Staatanwaltschaft vorgelegten Beweismaterial, eine gerechte Verurteilung der Möder zu erreichen, scheiterte an der Unterlassung der entsprechenden Ermittlungen.

Stattdessen erhielt der Journalist während dieser Phase seines Kampfes um Aufklärung, ein dreiviertel Jahr lang täglich, frühmorgens und nachts Drohanrufe, bis er schliesslich, im Februar 1998 Kolumbien verliess und ins politische Exil ging. ( Da der Link leider abhandengekommen ist, die Adresse des Journalisten unter dem Brief,

Ricardo Ferrer Espinosa: biondiricar@yahoo.es )

El Mundo (Medellín), apologista de los paramilitares

per Ricardo Ferrer EspinosaEmail: biondiricar@yahoo.es
Madrid, España

07 abr 2006
El díario el Mundo (Medellín Colombia), ataca a Brígida González, de la Comunidad de Paz de San José de Apartadó. Envío respuesta pública al diario y cuestiono la corrupción del Estado colombiano.


Madrid, 7 de abril de 2006
Señor editor
Diario El Mundo
Medellín
Colombia

Asunto: Editorial contra la dirigente de la Comunidad de Paz en San José de Apartadó, Brígída González.

Señor apologista del delito paramilitar: Afortunadamente para Brígida González, su testimonio, escuchado también aqui en Madrid, es ratificado por los acompañantes europeos que han podido verificar personalmente lo que ocurre en ese rincón de la prisión que es ahora la tierra colombiana.

Para su información, no todos los soldados duermen tranquilos, porque sus conciencias les dicen que han hecho mal en obedecer órdenes que incluyen el asesinato de civiles desarmados, incluídos menores, el expolio de bienes y la usurpación de tierra ajena.

Esos soldados dan información detallada de la estrategia paramilitar que su periódico apoya.

También quedan funcionarios decentes, personeros que reciben datos y los verifican, secretarios de los alcaldes que confirman las relaciones de sus superiores con la doble comandancia militar y sus escuadrones de la muerte.

Está mal informado si cree que aquí en Europa todo es silencio y complicidad. Los refugiados, sobrevivientes del terrori oficial participamos en foros y debates.

Personalmente he criticado a todos los grupos que atacan a la población civil, dato que puede verificar en algunas notas que están disponibles en internet. Lo que si me consta, porque lo ví y además recogí los testimonios, es la masacre: los escuadrones de la muerte, AUC, asesinaron a 22 civiles indefensos en Vigía del fuerte y Murindó entre el 22 de mayo y la primera semana de junio de 1997.

Los únicos que no se dieron cuenta fueron el alcalde y el comandate de policía. En medio de la masacre, todos los funcionarios de la Gobernación de Antioquia volvieron a sus sitios de trabajo en el Centro Administrativo Departamental La Alpujarra. Los acompañaron los demás administrativos de otras entidades.

De ellos también recogí testimonios. En la gobernación de Antioquia, el único que ignoró las masacres fué el comandante paramilitar Alvaro Uribe Vélez. Es imposible que no supiera, porque le fueron enviadas cartas desde Quibdó y por lo menos seis de los secretarios del despacho le tendrían que haber comunicado que había una matanza en Vigía del Fuerte y en Murindó.

Por cierto, su periódico tampoco registró los hechos. Mientras los cuerpos flotaban en el río Atrato, a la vista de todo el pueblo, su periódico publicaba una nota sobre la buena gestión del alcalde. Tengo el recorte. Un buen alcalde que omitió su deber de defender a la población civil y se rodeó de sicarios de Córdoba. Doy este dato, porque los escuché personalmente.

¿Los militares ante la Justicia? Me presenté dos veces ante la fiscalía, con fechas, nombres propios, responsables por omisión. Por omisión criminal en la defensa de la población civil no combatiente debían responder ante la "justicia" colombiana los comandantes de policía de Vigía del Fuerte y Murindó, sus comandantes de policía en Antioquia y Chocó, los comandantes de las Brigadas IV y XVII, el comandante de la infantería de Marina, los Gobernadores de Antioquia (Uribe) y Chocó.

En ves de justicia, ocurrió que toda la información del caso estaba en manos de los paramilitares. Me amenazaron por telefono día por día, a las 11:00 de la noche y 3:00 de la mañana, desde junio de 1997 hasta el 15 de febrero de 1998, fecha en la cual debí escapar de colombia.

Hoy, uno de los que debería estar en prisión por las matanzas del Atrato, ocurridas en 1997, es el presidente, Alvaro Uribe Velez. Yo, uno de los numerosos testigos, como funcionario público, denuncié la acción conjunta del ejército con los escuadrones de la muerte.

Ahora soy un exiliado. Esa es la justicia colombiana. Confirmo el testimonio de doña Brígida González, porque el modus operandi ha sido exactamente el mismo en todas las zonas paramilitares.

Su prensa encubre, y hasta mi madre cree en la bondad del genocida Uribe. Pero hay algo que Usted, señor editor desconoce: la diginidad de la gente. Los que no nos callamos.

Ya no me queda nada, todo lo perdí al salir de Colombia. Pero algo le aseguro: yo duermo con mi conciencia tranquila, mientras ustedes intentan ocultar sus carnicerías y el cadaver insepulto de la "Democracia Colombiana".

Ricardo Ferrer Espinosa
biondiricar@yahoo.es

Periodista Colombiano,

Fracaso de la ONU en el Medio Oriente

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Fracaso de la ONU en Medio Oriente

Ver este artículo en griego:
http://www.americalatina.gr/php/articles.php?lng=es&pg=207

Desde 1948 la ONU ha fracasado en Medio Oriente

Η αποτυχία του ΟΗΕ στη Μέση Ανατολή από το 1948

De Ricardo Ferrer Espinosa

ΚΕΙΜΕΝΟ ΣΤΑ ΙΣΠΑΝΙΚΑ

En la actual masacre contra el Líbano han desaparecido la ONU y el derecho internacional.

Israel está cometiendo con Gaza los mismos crímenes que los nazis cometieron en el Gheto de Varsovia. Mientras tanto la ONU hace pronunciamientos de papel.

Ajustándonos a los hechos, la ONU solo actúa cuando interesa a las potencias occidentales: Jerusalén, según la partición de 1948 debería ser ciudad internacional de libre acceso para judíos, cristianos y musulmanes, controlada por una fuerza internacional.

Ahora Jerusalén está en poder de Israel que la ocupó militarmente y la ONU no ha reclamado el control de la ciudad según el acuerdo de 1948. Israel expulsó a millones de palestinos de su territorio. Hoy la ONU se hace buenas fotos cuando suministra agua salobre a los desplazados por la guerra.

Israel dice que no habrá retorno de los refugiados palestinos y la ONU hace silencio. Israel tampoco pagará las tierras usurpadas a sus dueños.

El agua del Jordán pertenece a Líbano, Siria, Jordania, Israel y Palestina. Pero solamente la controla Israel. Los demás que se mueran de sed. La ONU ha aceptado este hecho cumplido y se extraña por la ira de los sedientos.

La ONU fracasó ante el muro de Sharón.

La ONU también ha fracasado ante la tortura legalizada en Israel.

La ONU tampoco ha sido clara en definir y combatir el terrorismo, es decir, el ataque sistemático e injustificable contra población civil no combatiente. El triste espectáculo de hoy es que Israel ataca a la población civil palestina y libanesa. A su vez, Hamás e Isbolá atacan a la población civil de Israel (si es que se puede hablar de población civil en un estado militarizado hasta el último ciudadano).

La ONU mientras tanto va de paseo por el vecindario. Bonitos coches, caravanas de funcionarios europeos que no se exponen al sol y disfrutan del aire acondicionado de sus vehículos.

El Golán no le ha sido devuelto a Siria. Pero la ONU se manifiesta cuando cuando Siria presiona en el vecindario del Golán. La ONU hace silencio cuando los tanques israelíes entran a masacrar campos de refugiados o destruyen la infraestructura civil palestina.

La ONU no interviene para liberar a miles de niños palestinos presos por apedrear tanques de guerra.

Oriente medio seguirá ardiendo. En Europa solo nos preocuparemos cuando las llamas lleguen a nuestras casas. Entonces será muy tarde.

Ricardo Ferrer Espinosa (biondiricar@yahoo.es)

Ημερομηνία καταχώρησης : 24/07/2006 @ 11:10Τελευταία ενημέρωση : 24/07/2006 @ 11:10Κατηγορία : ΑΡΘΡΑ Η σελίδα διαβάστηκε 413 φορές

La cultura, alma de liberación masiva.

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La cultura, alma de liberación masiva.
Por: Ricardo Ferrer Espinosa

Parto de una imagen simple: Todos hemos visto las películas de Ford y otros directores sobre el viejo oeste norteamericano en las cuales se deformó la historia del aniquilamiento de la población indígena. Esa deformación de la historia es el mejor ejemplo de la cultura que vivimos.

El norteamericano medio nunca ha vivido un sentimiento de culpa en el sentido cristiano del término. En términos más laicos, tampoco han expresado un asomo de responsabilidad moral por lo que hicieron sus ancestros.

No hay estadounidenses que se sientan relacionados con los genocidas y aun piensan que las acciones contra los indígenas fueron necesarias para crear el actual imperio norteamericano. En todo caso, por obra de “la cultura” el asesinato de indígenas y su reducción en reservas (los campos de concentración de la época) aparecen como cosa del pasado.

La cultura libera y “la cultura” también mata. El tema de las películas de vaqueros contra indios parece una simple anécdota pero la verdad es que ahora mismo está activa una nueva generación de etnocidas: ya están señalando a los indígenas de toda América como opuestos al progreso y a la civilización.

Si no lo impedimos, la nueva matanza de indígenas en centro y sur América será el motivo de las nuevas series norteamericanas en las cuales el comisario impone su justicia ante las tribus rebeldes . Mientras el gran público mira la serie de los nuevos vaqueros contra los mismos indios, los recursos naturales de nuestra gente serán saqueados.

Las protestas indígenas en México, Perú, Bolivia, Ecuador, Chile, el sur de Colombia ya son incluidas en el nuevo “eje del mal” según la jerga norteamericana.

Bajo el marco actual, todos somos terroristas.

Las multinacionales quieren el recurso del subsuelo y no les duele la población que habita hace miles de años en su superficie. Son “población superflua”.

En el actual modelo económico - cultural se habla sin rubor de población prescindible.

Población prescindible equivale a desplazable, desechable y masacrable. Durante la primera guerra mundial los diferentes bandos se plantearon el problema de los límites de lo que se puede hacer y lo que ya no sería admisible en un conflicto bélico.

Una teoría se planteó desde entonces y sigue en uso: “Se consideró el castigo bélico de las retaguardias como recurso para el socavamiento político de la resistencia armada del enemigo” (Citado en textos del profesor José Javaloyes, Expansión, Madrid, 6 de agosto de 2005).

Dicho en buen cristiano, la idea valida el ataque directo a la población para presionar la negociación política. El galope de tal teoría por todo el mundo facilitó el asesinato de toda la dirección sindical de Alemania.

Luego ascendió el nazismo, se organizó el holocausto, se bombardeó Guernica, se quemó Dresde, se hicieron los atentados terroristas contra Hiroshima y Nagasaky, se masacró la población civil de indochina, se roció con el agente naranja en Viet Nam, se gestó el Plan Cóndor en el cono sur de América y se masacró a la Unión Patriótica en Colombia.

El castigo a la población civil como coerción para impedir el avance de alternativas políticas, está abierto de nuevo en Colombia con el proceso paramilitar. Si no lo impedimos, muy pronto la enfermedad se extenderá a todo el vecindario. Lo anterior nos sirve de marco para entender lo que está en juego cuando hablamos de la población y las políticas culturales.

Los dueños del actual poder mundial saben muy bien el daño que hacen a las estructuras sociales cuando asesinan a nuestros periodistas, maestros, músicos, teatreros, sindicalistas y líderes de opinión. Saben que un líder sindical, con su base organizada puede impedir el robo de millones de barriles de petróleo.

Y también saben que para su proyecto, un simple maestro de escuela, perdido en las montañas de Colombia, también representa el mismo problema. El más humilde de los colombianos, un maestro de escuela, puede ser la conciencia de toda una generación y les puede sabotear el proyecto insolidario. Por eso el actual poder aniquila al uno y al otro. El problema para ellos es que cada uno de nosotros es un maestro, un sindicalista, un poeta, un teatrero, un artista de la calle, un periodista, un resistente...

Lo cultural puede ser entonces arma de destrucción social o ser el alma de un pueblo, alma de liberación masiva.

En una sociedad en la cual los líderes populares son sometidos al asesinato selectivo, solo queda la vía de maximizar los liderazgos colectivos. El proceso que nos corresponde levantar en defensa de una nueva sociedad en la cual se respetan los Derechos Humanos no pude ser la obra de cuatro iluminados.

Nosotros, no otros, debemos recuperar la historia, la vivencia individual y colectiva de nuestros campesinos y trabajadores. Los colombianos sobrevivientes, desplazados y exiliados tenemos un arduo trabajo que hacer: Vamos a levantarnos, vamos a limpiarnos el polvo y cada uno de nosotros irá a contar ese testimonio personal y retazo de nuestra historia reciente. Nuestra historia personal es parte crucial del hecho cultural colectivo.

Tenemos no solo el derecho sino también la obligación de contar y hacer saber lo que hemos vivido. Cada uno de nosotros tiene información suelta que al ser vista en conjunto nos permite reconstruir los caminos y el rostro de quienes serán procesados por esta infamia.

Nuestro proyecto cultural impone que esta barbaridad no se repita. Proyectos de futuro La ruptura generacional en Derechos Humanos: Debemos criar una generación que no haya conocido la guerra. Dado que nuestra generación nunca ha conocido la paz verdadera, anhelamos una paz estructural, que vaya más allá de la neutralización de todos los actores armados.

Sabemos que la paz se consolidará solo si forjamos nuevas relaciones sociales y nuevas estructuras económicas. Pero los colombianos somos muy realistas. Tenemos claro que la elite no renunciará a sus infames privilegios. Solo con la fuerza de las organizaciones sociales lograremos derruir el actual estado de las cosas.

Consolidar definitivamente una verdadera alternativa popular es un proceso costoso que debe comprometer toda nuestra energía desde ahora hasta ver una nueva generación que por fin sepa qué es la democracia. Por tal motivo debemos proyectar el proceso actual con visión generacional, más que inmediatista. Solo hagámonos una pregunta: ¿Serán nuestros descendientes unos pequeños fascistas?

En todo proceso de reconstrucción nacional y mucho más en la guerra colombiana siempre debemos pensar en el término de dos generaciones: Una generación actual, herida y doliente y una nueva generación de niños que no sean hijos de la guerra. Una generación que se forme con otra impronta social.

Deseamos generosamente que esa nueva juventud no presencie los horrores de la guerra, pero que tampoco viva en la amnesia y en ignorancia de lo que nos ocurre a nosotros en Colombia y en toda nuestra América. Estamos ante un vacío mayor y es que en nuestro país no existe un proyecto integral que proyecte a la niñez. Sin generación de relevo, seguiremos repitiendo la cadena de violencia.

Por ello nos corresponde perfilar desde ahora un nuevo proyecto de infancia y de juventud, el objetivo del proyecto cultural de la nueva patria será arrebatarle las próximas generaciones a la cultura del egoísmo, la inequidad y la violencia.

Criaremos una generación que además vea la solidaridad como la ternura de los pueblos.

Ricardo Ferrer Espinosa, Madrid, España,

Archivo: Defensa activa derechos humanos.doc

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Il turbolento panorama colombiano

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Znet Colombia Watch

http://www.zmag.org/italy/lazalaferrer-colombia.htm

13 Maggio 2002

Il turbolento panorama colombianoA proposito delle prossime elezioni, ed altro ancora

Ricardo Ferrer Espinosa e Mauricio Lazala

La Colombia è entrata in una guerra a tutto campo nell'anno in cui Colombiani eleggeranno un nuovo Presidente ed un nuovo Parlamento. L'attuale guerra non è necessariamente il problema peggiore che affligge il paese. Il candidato favorito nelle elezioni presidenziali, Álvaro Uribe Vélez, ha un passato oscuro. È conosciuto per i suoi sospetti legami con i pericolosi gruppi paramilitari.

Come nelle migliori traduzioni sanguinarie delle più recenti stagioni elettorali, il nuovo presidente sarà eletto sotto una pioggia di proiettili. Durante le elezioni del 1990, o quattro candidati della sinistra vennero assassinati in pubblico. Oggi si teme che questa violenza politica possa verificarsi nuovamente, visto che la guerra si sta estendendo a tutto il territorio colombiano. Nel corso di quest'ultima campagna elettorale, un candidato presidenziale è stato sequestrato dalla guerriglia, e sono rimasti ben pochi candidati civili ed integerrimi che possano risolvere la crisi che sta attraversando il paese.

Dopo tre anni e quattro mesi di trattative di pace, il governo colombiano ha iniziato una guerra a tutto campo contro le FARC-EP (Forze Armate Rivoluzionarie della Colombia - Esercito Popolare), intensificando così la lunga storia di quasi cinque decadi di lotta armata in questo paese sudamericano. In questo clima di guerra nessuno presta ascolto alle voci che chiedono nuove trattative di pace; soluzioni autoritarie sembrano prendere sempre più piede man mano che passa il tempo. Al tempo stesso le FARC hanno dichiarato che tratteranno solo con il nuovo Presidente, e non con il Presidente in carica, Andres Pastrana. Ciò significa che almeno fino al 7 Agosto di quest'anno la guerra sarà molto intensa.

A seguito delle elezioni politiche del 10 Marzo, inficiate da irregolarità, non c'è stato nessun chiaro vincitore, ed il Parlamento colombiano è più diviso che mai. Nessuno dei candidati presidenziali ha la maggioranza in Parlamento. Il dilemma che affligge la Colombia è su chi sostituirà Pastrana. Nelle bellissime terre colombiane risuonano soltanto i tamburi di guerra. Pochi cantano inni di pace.

GUERRIGLIA ECONOMICA

Il conflitto sta producendo le sue conseguenze, e tali conseguenza da un po' di tempo a questa parte si fanno sentire soprattutto a livello di economia ed infrastrutture. La guerriglia colombiana continuerà ad aumentare il loro bottino di guerra attraverso rapine, estorsioni, traffico di droga, "imposte sulla pace", e traffico di armi. Inoltre, metteranno in pratica le lezioni imparate nel corso delle guerre centro-americane. Le truppe delle FARC e dell'ELN (Esercito di Liberazione Nazionale) hanno combattuto nei conflitti del Nicaragua e del El Salvador, ed hanno avuto dei legami con la guerriglia dell'Honduras e del Guatemala. In quel periodo, il Fronte Farabundo Marti in El Salvador ha applicato regolarmente la formula della guerriglia economica, e l'ha utilizzata nelle trattative di pace che hanno concluso il conflitto. Paradossalmente, i nemici giurati della guerriglia colombiana, le forze paramilitari Autodifesa Unita della Colombia (Autodefensas Unidas de Colombia - AUC) si arricchiscono utilizzando esattamente le stesse tattiche.

Con il fallimento delle trattative di pace e l'inizio della guerra a tutto campo, è probabile che la Colombia riesca a battere il suo record di 37,000 omicidi all'anno, due milioni di sfrattati, quasi un milione di esiliati, migliaia di uomini politici isolati, con disabilità permanenti, e persone con disordini psicologici. L'aspetto meno eclatante della guerra è la devastazione economica. Questo tipo di guerriglia include attacchi frontali alle infrastrutture, specialmente alle strade ed alle infrastrutture elettriche, ai monopoli ed alle multinazionali, che causano perdite di milioni di dollari.

GUERRA TERRITORIALE

La guerriglia controlla quasi la metà del paese. La metà dei sindaci delle città di piccole e medie dimensioni negozia i propri piani di governo con le nuove autorità locali. Si registra inoltre un forte aumento delle attività di squadre della morte, finanziate dai grandi proprietari terrieri, dai monopoli e da alcune multinazionali, come denunciato dalle organizzazioni internazionali. All'inizio, le forze paramilitari venivano addestrate dai militari, che indicavano loro anche i bersagli da colpire, ma presto queste sfuggirono al controllo dell'esercito. Le squadre della morte adesso portano avanti i loro affari da sole e compiono massacri commissionati per estendere i territori dei trafficanti di droga e dei latifondisti. La popolazione civile, i difensori dei diritti umani ed i leader sindacali si ritrovano tra l'incudine ed il martelllo e muoiono a migliaia.
Tradizionalmente le battaglie tra l'esercito e la guerriglia si svolgevano nelle giungle e nelle aree rurali. Oggi la guerra è molto più vicina alle grandi città. Attualmente la battaglia per il controllo delle strade e delle rotte di fornitura nelle regioni strategiche (come il triangolo Bogotà-Medellin-Cali) si è molto intensificata. Prova di ciò è la formazione massiccia di milizie (guerriglia urbana) a Bogotà, Medellin, Cali, Cartagena e Barranquilla. Una conferma sinistra di questo fenomeno si è avuta il 6 Aprile, quando due bombe molto potenti sono scoppiate nella tranquilla cittadina di Villavicencio, uccidendo 12 civili; e l'8 Aprile, quando due autobombe sono esplose appena fuori Bogotà, uccidendo due poliziotti e causando molti feriti.

In questa disputa, il gioiello della corona è il Dipartimento di Antioquia, dove ci sono già battaglie nella valle di Aburra (che include Medellin) e blocchi stradali di notevole portata sulla strada che porta al Golfo di Uraba, una regione di grande importanza per il commercio marittimo. Le battaglie sono frequenti e nelle valli dei fiumi Atrato, Cauca e Magdalena. Antioquia è una delle regioni più ricche della Colombia e per questo motivo tutte le parti in guerra hanno delle grosse unità di combattimento stanziate nella zona. Il candidato presidenziale Álvaro Uribe, con i suoi piani autoritari, è originario di questa regione ed è proprio qui che ha guadagnato i primi seguaci.

IMPLICAZIONI INTERNAZIONALI

Le implicazioni del conflitto si estendono anche ai paesi confinanti; la Colombia è situata in una posizione strategica, affacciata sia sull'Atlantico che sul Pacifico, ai piedi della catena Andina, con la giungla amazzonica e le immense acque territoriali dei Caraibi. Il questo quadro geopolitico, è particolare attenzione merita la prossimità della Colombia con il Venezuela, che in tempi recenti deve fare i conti con una seria instabilità politica, e con il Centro America, con i suoi conflitti malrisolti. Negli ultimi tempi la guerriglia centroamericana è stata smobilizzata, senza che però sia stata trovata una soluzione ai conflitti della regione. Le tensioni continuano e basterebbe solo un poco di calore per riattizzare quella fiamma.

Gli Stati Uniti sono passati dalla guerra di propaganda alla propaganda di guerra, nel contesto di un intervento aperto (non è una coincidenza che proprio in questo periodo esce nelle sale il film "Danni Collaterali", una produzione holliwoodiana sulla guerra in Colombia). Dopo l'11 Settembre gli Stati Uniti hanno aggiunto le FARC alla loro lista di gruppi "terroristici", ma in realtà lo scontro tra i guerriglieri e l'esercito colombiano, addestrato e finanziato dalla Scuola Statunitense delle Americhe e da altre entità, è in corso sin dagli anni '60. In questo contesto storico, il Piano Colombia (Plan Colombia), il nuovo generoso pacchetto di aiuti militari degli USA già approvato dal Congresso, è l'anello più recente nella catena di interventi nel paese. Mentre gli USA vedono solo una soluzione militare al conflitto (almeno ufficialmente), L'Europa ed i paesi dell'America Latina stanno rischiando tutte le loro carte sulla possibilità di una soluzione politica e sociale.

Álvaro Uribe Vélez

Álvaro Uribe Vélez è il candidato presidenziale con le maggiori probabilità di vincere la corsa alla presidenza della repubblica Colombiana il prossimo 26 Maggio (stando al più recente sondaggio del quotidiano "El Tiempo", Uribe è in testa con il 47,6% dei voti). Ma Uribe si troverà ad affrontare problemi di governabilità e di legittimità, perché ha un passato turbolento e perché, fino ad oggi, non è riuscito a mettere insieme nessuna proposta fattibile per risolvere la crisi del paese. Sin dall'inizio ha attaccato le trattative di pace con i guerriglieri ed ha ceduto la sua posizione nel processo di pace ad una commissione dell'ONU e ai dieci paesi che hanno facilitato il processo di pace stesso. Coerentemente con il suo messaggio, Uribe Vélez ha dichiarato tutto il suo appoggio ad un intervento militare statunitense in Colombia.

La Colombia è alla ricerca di leader integerrimi per una società civile logorata e che si sente sempre più spinta verso soluzioni militari. Ma gli ultimi anni sono stati caratterizzati dall'assenza di veri leader politici. Álvaro Uribe Vélez ha fatto la sua comparsa in questo panorama incerto; un dissidente del Partito Liberale, che ha avuto successo vendendo l'idea che riuscirà a salvare il paese dalla catastrofe adottando una "linea dura". Álvaro Uribe rappresenta la lotta contro la guerriglia, ma non offre nessuna alternativa da un punto di vista sociale.

Il suo curriculum può essere interpretato diversamente a seconda del punto di vista del lettore. Tra il 1976 ed il 1977, Uribe è stato direttore del Patrimonio degli Enti Pubblici di Medellin, e in quella posizione ha diretto negoziazioni terriere e lo spostamento di El Peñol dal vecchio al nuovo sito. Apparentemente la sua esperienza dimostra che Uribe è un bravo amministratore. Ma la popolazione di El Peñol e di Guatape, ad est di Antioquia, racconta la stessa storia dal punto di vista dei morti e degli scomparsi, che seguirono le trattative sulla terra che sarebbe stata sommersa dal progetto di costruzione di una diga diretto proprio dagli Enti Pubblici di Medellin. Il progetto idroelettrico di El Peñol fu imposto piuttosto che negoziato, e la popolazione civile ha dovuto fare i conti con gas lacrimogeni, espropriazione della terra e rimozioni forzate da quelle zone coperte dalla diga.

In un'altra parte del suo curriculum, il tempo trascorso da Álvaro Uribe alla direzione dell'Aviazione Civile non si distingue molto bene dal controllo del traffico di droga negli aeroporti. Tra il 1995 ed il 1997, come Governatore di Antioquia, diede supporto diretto alle Cooperative di Pubblica Sicurezza paramilitari "CONVIVIR", il che gli procurò richiami dalla comunità internazionale e dal Commissario ONU per i diritti umani in Colombia, Almudena Mazarrasa. I guerriglieri hanno assassinato il padre di Álvaro Uribe e questo lo ha segnato per sempre. Man mano che guadagna il potere, Uribe Vélez attacca qualunque cosa che assomigli remotamente ad un movimento sociale, richieste sindacali, proteste e associazioni per i diritti umani, perché, secondo Álvaro Uribe, tutto ciò puzza di guerriglia. Questa politica gli procura il supporto degli imprenditori, i migliori amici dei tagli salariali, delle pensioni basse, della scarsa stabilità sul lavoro e dell'assenza dei diritti in campo lavorativo.

L'ombra più sinistra sulle pagine della storia di Uribe Vélez risale al 1997. In quell'anno, massacri terribili ebbero luogo nell'area del fiume Atrato ad Antioquia, attentamente documentati da giornalisti ed attivisti nel campo dei diritti umani. Tali massacri furono compiuti nella giurisdizione della XVIIa Brigada, sotto il comando del Generale Rito Alejo del Rio Rojas, che è attualmente sotto indagine giudiziaria. Nel periodo in cui si verificarono i suddetti abusi nei confronti della popolazione civile, Álvaro Uribe era Governatore di Antioquia, e non intercedette in difesa della popolazione né prese nessuna misura contro il Gen. Rojas.

La squadra della morte dell'AUC ha degli interessi strategici nelle giungle di Atrato perché vi possono piantare la cocaina, installarvi laboratori ed esportare cocaina attraverso Panama. Dal Maggio del 1997 al Maggio del 2000 l'AUC si è impossessato della città di Viga del Fuerte per farne una base operativa. Da lì, le sue truppe controllano il fiume Atrato fino al suo delta nel Golfo di Uraba. Per tre anni le autorità hanno guardato dall'altra parte mentre dozzine di cadaveri galleggiavano nella corrente del fiume. Le prove accumulate contro il Generale Rojas sembrano evidenziare l'azione congiunta delle squadre della morte e dell'esercito colombiano nelle regioni di Cordoba, Uraba e Atrato.

Le indagini condotte dal giornalista Ricardo Ferrer nella regione del fiume Atrato confermano questa cooperazione, denunciata a sua volta da organizzazioni internazionali come Amnesty International e Human Rights Watch.

Se il Generale ha condotto i massacri nella regione di Uraba ed Atrato, il governatore Álvaro Uribe Vélez ha fatto un gran lavoro per coprirgli le spalle. Era impossibile ignorare la questione quando i cadaveri galleggiavano nel fiume Atrato per giorni, in modo che tutto il mondo potesse vederli, perché le squadre della morte avevano dato proibito tassativamente la rimozione dei cadaveri dal fiume.

2002, TEMPI DIFFICILI

Gli animi sono un po' troppo infiammati per potere negoziare un cessate il fuoco o una diminuzione delle ostilità durante il periodo elettorale di Maggio e Giugno, che si concluderà con l'elezione di un nuovo presidente. Nel 1948, il candidato presidenziale Jorge Eliécer Gaitán fu assassinato per essersi opposto ad un programma di riforme sociali. Da allora, migliaia di politici sono stati uccisi, vittime dell'intolleranza e di una cultura dell'esclusione. Come menzionato più sopra, le elezioni presidenziali del 1990 sono state accompagnate da bombe e dall'uccisione di 4 candidati. In quella stessa decade, più di 4.500 membri del Partito dell'Unione Patriottica vennero fatti fuori, le voci più moderate persero gran parte del loro supporto.

Il programma del 2002 per la Colombia comprende, tra i suoi ingredienti, la guerra del governo contro le FARC, le elezioni e l'agenda della "guerra al terrorismo" voluta da Bush. Ciò che rimane fuori è la guerra del governo contro i paramilitari, ma è molto improbabile che ciò accadrà. Per coloro che non sono alleati con nessuna delle parti in guerra, l'unica opzione è lavorare per difendere la popolazione civile ed impedire le terribili conseguenze che politiche autoritarie potrebbero avere per la Colombia. Altre parti dell'America Latina ne hanno già visto i risultati nefasti, come Fujimori in Peru. Nel caso di Álvaro Uribe, c'è ancora tempo per evitare che la Colombia vada incontro ad altri quattro anni sanguinari.

Tutte le parti in guerra hanno partecipato ai numerosi massacri in Colombia. Con l'annuncio della creazione dei Tribunali Internazionali, è possibile che un giorno tutti i responsabili dei genocidi della Colombia vengano giudicati. Nel frattempo, il paese vive nella devastazione ed il paese si riempie tristemente ogni giorno di più di orfani e vedove.

Documento originaleTurbulent Colombian Panorama

Traduzione di Melippa

Ricardo Ferrer Espinosa è un giornalista colombiano che vive in esilio politico in Spagna. Mauricio Lazala è uno studioso di scienze politiche colombiane che vive in Messico.

http://www.zmag.org/italy/lazalaferrer-colombia.htm

Asesinato del médico Andrés Florez Ruvianes

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Noticia sobre el asesinato del médico Andrés Florez y comentario de Ricardo Ferrer Espinosa.

I. Noticia.
Seis cadáveres de Torturados-Electrocutados,
Terror ronda sur del Valle de Aburrá
Publicado en - EL COLOMBIANO / www.elcolombiano.com.co

Comentarios publicados en: http://colombia.indymedia.org/news/2003/07/4790_comment.php
por La Chiva Wednesday, Jul. 23, 2003 at 8:55 AM


Seis cadáveres de Torturados-Electrocutados,Terror ronda sur del Valle de Aburrá.
Seis hombres han sido encontrados torturados y muertos en forma misteriosa.

Las seis víctimas son un médico y su paciente sordomudo y hombres campesinos.

De aspecto campesino, sin zapatos, torturados, con quemaduras en la región retroaricular de las orejas y las cabezas tapadas con bolsas de plástico, son algunas de las pistas que estudia la Fiscalía para esclarecer los casos de seis personas electrocutadas, cuyos cadáveres fueron hallados en zonas rurales de Sabaneta y Caldas. Respecto a estas muertes circulan dos versiones. Para un funcionario de Medicina Legal de Envigado, donde han hecho las necropsias, las víctimas han muerto por descargas eléctricas. Mientras, voceros de la Fiscalía denuncian que la electricidad fue usada como método de tortura y que los decesos sobrevinieron por anoxia mecánica, porque les taparon la nariz y la boca o porque los asfixiaron con bolsas. De los seis muertos, hay cuatro identificados.

La última víctima fue el ex soldado profesional Ramón Alonso Giraldo, hallado muerto en la vereda Pan de Azúcar luego de salir de su casa en Itagüí a una diligencia en la IV Brigada. Giraldo se retiró del servicio militar por problemas de salud. Murió un día antes del bautizo de su hijo. Antes, el 5 de marzo, fue hallado el cadáver electrocutado en las orejas y el pecho de José Freiman Bechene Valencia, de 27 años, visto por última vez en Envigado. Era ventero ambulante oriundo de Corinto, Cauca, y residente Belén La Gloria.

El 26 de junio fue encontrado en la misma vereda el cadáver de Luis Alberto Lozano, sordomudo que desapareció con el médico jefe del hospital de Murindó, Andrés Flórez Ruvianes, cuyo cadáver se localizó el 22 de junio en el sitio La Tolva, de Caldas. A Lozano le faltaba el lóbulo de una de las orejas y presentaba signos de asfixia mecánica.

El médico también fue electrocutado y presentaba herida de arma de fuego. Los otros dos cuerpos son de personas no identificadas de unos 45 años. Uno hallado el 6 de mayo y el otro un indocumentado. Ambos fueron sepultados en Sabaneta. Murindó perdió a un médico y a un amigo Por Clara Isabel Vélez Rincón El médico Mario Andrés Flórez Ruviane, encontró la muerte cuando intentaba hacer lo que más le gustaba: ayudarle a la gente. El 16 de junio, el gerente del hospital de Murindó, llegó a Medellín acompañado de Luis Alberto Lozano Quejada, un joven sordomudo que podría recuperar el habla mediante una cirugía. Ambos se alojaron en la casa de los padres del médico (en el centro de la ciudad) e iniciaron los trámites para que en el Hospital Universitario San Vicente de Paúl evaluaran el caso de Luis Alberto.

El miércoles fueron al centro hospitalario y de ahí pasaron a la Clínica León XIII, donde estaba recluida una familiar, indicó uno de los hermanos del médico asesinado, quien pidió la reserva de su nombre. «Ese día llamó y dijo que iba a amanecer en la casa de unos amigos y el jueves volvió a llamar y dijo que estaba en un taco en Amagá. Nos pareció muy raro porque cuando él venía siempre amanecía en la casa. Además, él no tenía nada qué hacer en Caldas, ahora pensamos que los que se lo llevaron lo dejaron llamar para tranquilizar las cosas», dijo el familiar de la víctima.

Pensando en los demás Desde el jueves, nada se volvió a saber de Mario Andrés. El domingo, las autoridades encontraron su cadáver, en la vereda La Tolva, de Caldas. El cuerpo del hombre que el 30 de julio de 1999, durante el ataque de las Farc al municipio de Nariño, suroriente de Antioquia, ondeó junto con uno de los sacerdotes del pueblo una bandera blanca para evacuar a las familias que estaban atrapadas en medio del fuego cruzado, fue encontrado con señales de tortura. «Estaba atado de pies y manos, con un tiro en el rostro, y su cuerpo estaba muy morado y mojado», dijo su hermano, quien recordó que durante 15 años de ejercicio profesional Mario Andrés dedicó su vida a las comunidades de San Roque, Murindó y Nariño.

No saben quién lo mató ni por qué. Tampoco saben qué suerte tuvo Luis Alberto (a la fecha ya fue encontrado asesinado. Ver arriba). Los que lo conocieron dicen que sólo pensaba en ayudarle a la comunidad; que quería que Murindó tuviera una pista de aterrizaje y así evitar que la gente tuviera que cruzar hasta Vigía del Fuerte; y que quería la paz del Atrato Medio, razón por la cual hizo parte del Comité Interinstitucional que buscó acercamientos humanitarios con los grupos armados ilegales que operan en esa zona. II
comentarios

II. Comentario.
Asesinato del medico Andres Flores. 23 jul 03
por Ricardo Ferrer Espinosa

Saturday, Jan. 24, 2004

Nunca se supo, pero Andrés Flores realizó mediación por la vida y la libertad de los 10 Infantes de Marina que las FARC tenían retenidos en Murindó (Antioquia, Colombia). Los hechos se remontan a mayo de 1997.

Ya estaba en marcha la libertad de 60 soldados que serían liberados en El Caguán. Al Comité Internacional de la Cruz Roja, le faltaba información sobre los 10 Infantes de Marina capturados en Juradó. La guerrilla pidió la mediación mía como Comunicador - Periodista y la de Andrés Flores, como médico de Murindó.

En todo el mundo se considera que los organismos de salud son neutrales y se valora la mediación por la población civil no combatiente. Como periodista, valían mis "buenos oficios", en la mediación, otra figura del Derecho Internacional. El propósito de salvar a los diez Infantes de Marina se enmarcó dentro del Derecho Internacional Humanitario.

Andrés Flores no pudo completar su diligencia porque tuvo que dejar Murindó el 30 de mayo de 1997, por amenazas de muerte, ya que los sicarios de las AUC se habían tomado Murindó y Vigía del Fuerte y ya habían asesinado a 22 personas.

Como periodista, completé el trámite. Recibí las pruebas de supervivencia de los 10 Infantes de Marina y las entregué al Comité Internacional de la Cruz Roja. Los 10 Infantes de Marina se salvaron de una muerte segura, porque la Brigada XVII del Ejército y la Infantería de Marina ya habían detectado el sitio, cercano a Murindó, en el cual las FARC tenia a los 10 cautivos. El Ejercito y la Infantería de Marina le apostaban a un rescate violento, porque no estaban de acuerdo con la negociación de El Caguán.

Si morían los marinos, decían, se dañaba "el circo" de la guerrilla. La liberación de los 60 soldados y los 10 Infantes de Marina abría un nuevo proceso de paz.

Y el ejercito Colombiano le apuesta siempre a la guerra. Esta mediación me costó el exilio. Tuve que salir de Colombia en febrero de 1998.

A Andrés Florez, la defensa de la vida ajena le costó la vida propia.

De nuevo acuso al Ejercito de Colombia, a la Infantería de Marina y a sus aliados de las AUC por esta muerte. Estoy dispuesto a aportar mi información.

En junio de 1997 denuncié ante la fiscalia (Medellín) la muerte de 22 personas en Vigía del Fuerte y Murindó.

Mi denuncia ante la fiscalía solo sirvió para que los paramilitares tuvieran copia de todo el expediente.

Yo fui amenazado y otros testigos han muerto, entre ellos el lanchero de la panga - ambulancia de Vigía del Fuerte.

A los defensores de Derechos Humanos, amigos y familiares de Andrés Florez, les confirmo mi voluntad de ampliarles toda mi información disponible.

QUIERO CONTAR TODO, PERO ESTA VEZ, ANTE UN TRIBUNAL EUROPEO, PORQUE LOS DE COLOMBIA SOLO SIRVEN PARA LA IMPUNIDAD. RICARDO FERRER ESPINOSA

Enlaces recomendados:

EL COLOMBIANO: www.elcolombiano.com.co

Turbulent Colombian Panorama

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Turbulent Colombian PanoramaOn the coming election, and more
By Ricardo Ferrer Espinosa and Mauricio Lazala
May 13, 2002

Z NET / zmag.org / COLOMBIA WATCH

Colombia has entered into an all-out war during the year in which Colombians will elect a new President and Congress. The current war is not necessarily the worst problem that confronts the country. The forerunner in the race for President of the Republic of Colombia, Álvaro Uribe Vélez, has a shady past. He is known for allegedly having connections to the dangerous paramilitary groups.

Similarly to the bloody tradition of recent electoral seasons, the new President will be elected as bullets fly. During the elections of 1990, the four candidates of the left were assassinated in public. Today there is fear that this political violence will return as the war begins to spill into the entire Colombian territory. During this campaigning season, a Presidential candidate has been kidnapped by the guerrilla and there are few clean and civil politicians left with structured platforms that could solve the country’s crisis.

After three years and four months of peace negotiations, the Colombian government has begun an all-out war against the FARC-EP (Revolutionary Armed Forces of Colombia – Popular Army), thus seriously intensifying the long history of almost five decades of armed conflict in this South American country. In this atmosphere of war no one is listening to voices that are calling for new peace negotiations and everyday authoritarian proposals are gaining ground. At the same time, the FARC have said that they will only negotiate with the incoming government and not with current President Andres Pastrana. That implies that at least until August 7 of this year the war will be very intense.

Following the congressional elections carried out on March 10, which were wrought with irregularities, there was no clear winner and the Colombian Congress is now more divided than ever. None of the presidential candidates’ parties has a majority in Congress. The current Colombian dilemma is who will replace Pastrana. In the beautiful lands of Colombia only war drums are heard. Few are singing peace hymns.

ECONOMIC WARFARE

The conflict is having its impact and for some time now that impact is felt in terms of the economy and infrastructure. The Colombian guerrillas will continue to increase their war earnings through kidnappings, extortion, drug trafficking, “peace taxes,” and arms trafficking. Similarly, they will put lessons learned during the Central American Wars into practice. FARC and ELN (National Liberation Army) troops fought in the Nicaraguan and El Salvadorian conflicts and had relationships with the guerrillas of Honduras and Guatemala. During that time, the Farabundo Marti Front in El Salvador systematically applied the economic warfare formula and used it in the peace negotiations that ended the conflict. Paradoxically, the fierce enemies of the Colombian guerrillas, the paramilitary “United Self-Defense Forces of Colombia” (AUC) make their money off of the same tactics.

With the failure of the peace process and the beginning of the all-out war, it is likely that Colombia surpasses its own record of an average of 37,000 assassinations per year, two-million internally displaced, almost a million exiles, thousands of isolated politicians, handicapped, and people with psychological disorders. The less seen face of the war is the economic devastation. This type of warfare includes frontal attacks on infrastructure, especially roads and electrical infrastructure, monopolies and multinational companies, causing losses in the millions of dollars.

TERRITORIAL WAR

The guerrilla controls almost half of the country. Half of the mayors of small and medium-sized towns negotiate their governing plans with the new local authorities. Additionally, there is a growing activity of death squads, financed by private large landowners, large monopolies and some multinational oil companies, as denounced by international organizations. In the beginning, paramilitaries were trained and given targets by the Colombian military establishment, but the creation has gotten out of control. The current death squads carry out their business on their own and execute massacres, commissioned to extend the territories of the drug traffickers and large landowners. The civilian population, human rights defenders and union leaders are caught in the middle of all of this and die by the thousands.

Traditionally the battles between the Army and the guerrillas happened in the jungles and rural areas. Today the war is closer to the large cities. Currently, the dispute over control of the roads and supply routes in strategic regions such as the Bogota-Medellin-Cali triangle has intensified. Evidence of this can be seen in the major development of militias (urban guerrillas) in Bogotá, Medellin, Cali, Cartagena and Barranquilla. The proof of this was sinisterly presented on April 6 when two potent bombs were detonated in the serene city of Villavicencio, killing twelve civilians and on April 8, when two car bombs exploded just outside of Bogotá, killing two police officers and many wounded.

In this dispute, the crown jewel is the Department of Antioquia where there are already battles in the Aburra Valley (which includes Medellin) and serious roadblocks on the road to the Uraba Gulf, which is an important seaport trade region. Battles are also common in the Atrato, Cauca and Magdalena river valleys. Antioquia is one of the wealthiest regions in Colombia and for that reason all of the warring factions have large combat units operating there. Presidential candidate Álvaro Uribe, with his authoritarian proposals, is from this region and it was there that he gained his first followers.

INTERNATIONAL IMPLICATIONS

The implications of the conflict extend to neighboring countries and Colombia has a strategic location, on the banks of the Atlantic and Pacific oceans, the Andean mountain range, the Amazon jungle and immense Caribbean territorial waters. In this geopolitical framework, special attention must be given to Colombia’s proximity to Venezuela, recently dealing with serious political instability, and Central America, with its poorly resolved conflicts. Currently the Central American guerrillas have been demobilized without having found solutions to their social problems. The tension continues and some heat could bring that fire back to life.

The United States has moved from the propaganda war to war propaganda, in the context of an open intervention (it is not a coincidence that exactly at this moment the movie “Collateral Damage” is being distributed, a Hollywood production about the Colombian war). After September 11 the US included the FARC on its list of “terrorist” groups, but in reality the confrontation between the guerrillas and Colombian military troops, financed and trained by the US School of the Americas and other entities, has been happening since the 60’s. In the framework of this history, Plan Colombia, or the generous new US military aid package that Congress has already passed, is just the most recent link in the chain of interventions in the country. While the official US vision of the conflict is a military solution, European and Latin American countries are putting all their eggs in the basket of political and social solutions.

ÁLVARO URIBE VÉLEZ

Álvaro Uribe Vélez is the Presidential candidate most likely to win the Presidency of the Republic next May 26 (according to the most recent poll from El Tiempo newspaper in April, Uribe is ahead with 47, 6% of the vote). But Uribe will inevitably run into governing and legitimacy problems because he has a turbulent past and in the present he has been incapable of putting forth proposals for solving the crisis that are truly viable. From the beginning he attacked the peace negotiations with the guerrillas and ceded his position in the peace process to a UN commission and the ten countries that facilitated the peace process in Colombia. To be consistent in his message, Uribe Vélez has expressed his support for a US military intervention in Colombia.

Colombia searches for clean leaders for a civil society that is worn out and constantly under more and more pressure to opt for militaristic solutions. But recent years have been characterized by the absence of true political leaders. In this panorama of uncertainty Álvaro Uribe Vélez appears; a dissident form the Liberal party, who has had success selling the idea that he will save the country from catastrophe by means of a “hard line.” Álvaro Uribe represents the fight against the guerrilla, but does not offer any social options.

His résumé can be interpreted differently according to the point of view of the reader. Between 1976 and 1977, Uribe was director of the Assets of Public Entities of Medellin and from that position led the negotiations of lands and the moving of El Peñol from its old site to the new one. Supposedly this experience shows him to be a good administrator. But the populations of El Peñol and Guatape in the east of Antioquia tell the same story from the point of view of the dead and disappeared that were suffered during the land negotiations, land that was to be submerged for the dam project run by the Public Entities of Medellin. The Peñol hydroelectric project was more imposed than negotiated and the civilian population saw tear gases, land expropriations and was forcibly removed from the land for the dam.

In another part of his résumé, the time that Álvaro Uribe was in charge of the Civilian Aviation was not distinguished precisely by the control of drug trafficking in the airports. Between 1995 and 1997, as Governor of Antioquia, he gave direct support to the paramilitarized Cooperatives of Private Security, “CONVIVIR,” which originated reproaches from the international community and the UN Human Rights Commissioner for Colombia, Almudena Mazarrasa.

The guerrilla assassinated Álvaro Uribe’s father and this marked him forever. While Uribe Vélez gains political power, he systematically attacks anything that looks like a social movement, labor demands, protests and human rights groups, because, according to Álvaro Uribe, all of this smells like guerrilla. This policy generates support for him among the business leaders, the best friends of salary cuts, low pensions, little labor stability and a lack of labor rights.

The bloodiest shadow that falls over the pages of Uribe Vélez’ history happened in 1997. During that year, terrible massacres occurred in the area of the Atrato River in Antioquia, and these were properly documented by journalists and human rights activists. These massacres of civilians were committed in the jurisdiction of the Seventeenth Brigade, under the command of General Rito Alejo del Rio Rojas who is currently under judicial investigation. During this time period in which these abuses against the civilian population occurred, Álvaro Uribe was the Governor of Antioquia, and he did not intercede for the benefit of the population and did not carry out any actions against General Rojas.

The AUC death squad has strategic interests in the Atrato jungles because they can plant coca there, install laboratories and export cocaine through Panama. Since May of 1997 until May 2000 the AUC took over the town of Vigia del Fuerte as one of their operational bases. From there, their troops controlled the Atrato River to its delta in the Uraba Gulf.

For three years the authorities turned their heads as dozens of bodies floated down the river. The accumulated evidence against General Rojas points to the joint work of the death squads and the Colombian Army in the Cordoba, Uraba and Atrato regions. The investigation done by journalist Ricardo Ferrer in the Atrato River area confirmed this cooperation and this has similarly been denounced by international organizations like Amnesty International and Human Rights Watch.

If General Rojas executed massacres in Uraba and the Atrato region, Governor Álvaro Uribe Vélez did a lot of work to cover them up. It was impossible to ignore this issue when the cadavers floated down the Atrato River for days for the whole world to see since the death squads had given orders prohibiting the removal of the cadavers from the river.

2002, DIFFICULT TIMES

Tempers are a little high to negotiate a cease fire or lessening of the hostilities during the election period of May and June which will lead to the election of a new President. In 1948, Presidential candidate Jorge Eliécer Gaitán was assassinated for speaking out against a platform of social reforms. Since then thousands of politicians have been killed, victims of intolerance and the culture of exclusion. As was mentioned earlier, bombs and the assassinations of four Presidential candidates accompanied the Presidential elections of 1990. In that same decade, more than 4,500 members of the Patriotic Union party were wiped out. The movement was annihilated and backing was removed from moderate voices.

Colombia’s agenda for 2002 contains, among its ingredients, the government’s war against the FARC, elections and the timeline of George Bush’s War on Terrorism. What is left undone is the government’s war against the paramilitaries, and it is unlikely that this will happen. For the people who are not allied with any of the promoters of the war, the only option is to work to could have for Colombia. Other parts of Latin America have already lived through such negative results, like Fujimori in Peru. In the case of Álvaro Uribe, we still have time to avoid Colombia living through another four bloody years. defend the civilian population and prevent the terrible consequences that authoritarian policies.

All of the warring factions have participated in the numerous massacres in Colombia. With the announcement of the creation of the International Criminal Court, it is possible that some day all the Colombia genocides have to appear before an international judge. Meanwhile, the country’s economy is devastated and the nation continues to be sadly filled day after day with more orphans and widows.

(*) Ricardo Ferrer Espinosa is a Colombian journalist who lives as a political exile in Spain.
Mauricio Lazala is a Colombian political scientist who currently lives in Mexico

El turbulento panorama colombiano

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Madrid, 20 de Mayo de 2002

El turbio Panorama Colombiano: el turbulento panorama colombiano.

Ricardo Ferrer Espinosa y Mauricio Lazala.

En Colombia se ha pasado a la guerra abierta durante
el año en el cual los ciudadanos eligen presidente y
congreso. La guerra actual no es necesariamente el
mayor de los problemas que enfrenta el país, pues el
principal candidato a la presidencia de la República
de Colombia tiene un pasado sombrío: Álvaro Uribe
Vélez es conocido por seguir el peligroso juego de
grupos paramilitares.

De acuerdo con la sangrienta tradición de las últimas
campañas electorales, el nuevo presidente deberá ser
elegido en medio de los disparos. Durante las
elecciones de 1990 los cuatro candidatos de la
izquierda fueron asesinados en sitios públicos. Ahora
se teme que la violencia política se repita en un
marco de guerra generalizada en todo el territorio
nacional. En la vigente campaña electoral contamos ya
con una pre-candidata secuestrada por la guerilla y
quedan pocos líderes limpios y civilistas con
propuestas estructuradas para sacar de la crisis al
país.

Luego de tres años y cuatro meses negociando la paz,
el gobierno ha iniciado una guerra abierta contra las
FARC-EP, intensificando seriamente la larga historia
de casi cinco décadas de conflicto armado en el país
sudamericano. En éste ambiente bélico, nadie escucha
voces que promuevan nuevas negociaciones y ganan
terreno las propuestas autoritarias. A su vez, las
FARC manifiestan que sólo negociarán con el próximo
gobernante y no con Pastrana. Ello implica que por lo
menos hasta el 7 de agosto [2002] tendremos una guerra muy
intensa.

Tras las elecciones parlamentarias llevadas a cabo el
pasado 10 de marzo [2002], repletas de irregularidades, no
hubo un claro triunfador y el congreso colombiano
resultó más fraccionado que nunca. Ninguno de los
candidatos presidenciales cuenta con mayoría de sus
partidos en el congreso. El actual dilema colombiano
es quién va a suceder a Andrés Pastrana: En las
hermosas tierras de Colombia solo suenan tambores de
guerra y pocos cantan los himnos de la paz.

GUERRA ECONÓMICA

El conflicto está servido y ya hace bastante se siente
el impacto sobre la economía y la infraestructura. Las
guerillas colombianas seguirán incrementando sus
arcas de guerra por medio de los secuestros, la
extorsión, el narcotráfico, los "impuestos de paz" y
el tráfico de armas. Así mismo, pondrán en juego las
lecciones aprendidas durante las guerras de
Centroamérica: Combatientes de las FARC y del ELN
participaron en los conflictos de Nicaragua y El
Salvador, además de haber mantenido relaciones con las
guerillas de Honduras y Guatemala. Como se recordará,
el Frente Farabundo Martí aplicó sistemáticamente la
formula de guerra económica en El Salvador y la usó en
la negociación final del conflicto. Por su parte, sus
feroces enemigos, las paramilitares "Autodefensas
Unidas de Colombia" (AUC), se enriquecen por los
mismos medios.

Con el fracaso del proceso de paz y el inicio de la
guerra abierta, es previsible que Colombia supere su
propio récord de un promedio de 37.000 asesinatos al
año, dos millones de desplazados internos, casi un
millón de emigrantes al exterior, miles de asilados
políticos, lisiados y enfermos mentales. La cara menos
visible de la guerra es la devastación económica:
Esta forma de lucha incluye ataques frontales a la
infraestructura, especialmente vías de transporte y
sistemas eléctricos, y atentados directos a monopolios
y a empresas multinacionales, causando la pérdida de
miles de millones de pesos.

LUCHA TERRITORIAL

La guerilla controla casi la mitad del país, y la
mitad de los alcaldes de las pequeñas y medianas
poblaciones negocian sus programas de gobierno con las
nuevas autoridades locales. Adicionalmente, se
encuentra una creciente actividad de los escuadrones
de la muerte, financiados por terratenientes privados,
grandes monopolios empresariales y algunas
multinacionales del petróleo. En un inicio, el
entrenamiento de los paramilitares y la asignación de
sus blancos fueron hechos por el estamento militar,
pero el engendro se le salió de control. Los actuales
escuadrones de la muerte llevan su negocio por cuenta
propia y ejecutan masacres por encargo para extender
territorios de narcotraficantes y grandes hacendados.
En medio están la población civil, los líderes de
derechos humanos y los dirigentes sindicales que
mueren por montones.

Tradicionalmente los combates entre ejército y
guerilla ocurrían en las selvas y zonas rurales. Hoy
la guerra está más cerca de las grandes ciudades.
Actualmente se intensifica la disputa por el control
de las vías y rutas de suministros en regiones
estratégicas tales como el triángulo Bogotá — Medellín
— Cali. Una prueba de ello es el gran desarrollo de
grupos milicianos (guerillas urbanas) en Bogotá,
Medellín, Cali, Cartagena y Barranquilla. ...

En esta disputa, la joya de la corona es el
Departamento de Antioquia donde ya hay enfrentamientos
en el Valle de Aburrá (que incluye a Medellín), serios
bloqueos en la vía hacia el golfo de Urabá, y son
comunes los combates en los valles de los ríos Atrato,
Cauca y Magdalena. Antioquia es una de las regiones
más ricas de Colombia y por ello todos los bandos en
pugna tienen grandes unidades de combate desplazadas
allí. El candidato Álvaro Uribe, con sus propuestas
autoritarias, pertenece a esta región y allí captó sus
primeros adeptos.

IMPLICACIONES INTERNACIONALES

Las implicaciones del conflicto se extenderían al
vecindario y no podemos olvidar que Colombia tiene una
localización estratégica, con orillas en el Atlántico
y Pacífico, la cordillera de los Andes, la selva del
Amazonas y una zona inmensa de mar territorial en el
Caribe. En este marco geopolítico, merecen especial
atención la vecindad de Colombia con Venezuela,
sacudida recientemente por una grave inestabilidad
política, y la cercanía de Colombia a Centroamérica,
con sus conflictos mal resueltos. Actualmente las
guerillas centroamericanas están desmovilizadas sin
haber conseguido soluciones sociales. La tensión sigue
viva y con un poco de calor se puede reavivar el
fuego.

Por su parte, EU pasó de la guerra de propaganda a la
propaganda de guerra, en un marco de intervención
abierta (no sería una casualidad que justo en estos
momentos se esté difundiendo la película "Daño
colateral", producción hollywoodense sobre la guerra
en Colombia). Luego del 11 de Septiembre, EU incluyó a
las FARC en la lista de los grupos "terroristas", pero
en realidad la confrontación entre las guerillas y
tropas del ejército colombiano financiadas y
entrenadas por EU, viene ocurriendo desde la década
del 60. En el marco de esa historia, el "Plan
Colombia", o generoso nuevo paquete de ayuda militar
estadounidense que el Senado en Washington ya aprobó,
es solo el último eslabón de la cadena de
intervenciones en el país.

Mientras la visión oficial de EU frente al conflicto es la solución armada, los
países europeos y latinoamericanos se la juegan toda
por la salida política y las soluciones sociales.

ÁLVARO URIBE VÉLEZ

Álvaro Uribe Vélez es el candidato con las opciones
más claras para ganar la presidencia de la República
el próximo 26 de mayo [2002] (según la última encuesta de
opinión de "El Tiempo" en marzo, Uribe lideraba con un
59% en las intencones de voto). Pero inevitablemente
Uribe enfrentará problemas de gobernabilidad y
legitimidad porque carga con un pasado turbio y en el
presente han sido incapaz de levantar propuestas
realmente viables a la crisis
. Desde el principio
atacó las negociaciones de paz con la guerilla y
cedió su puesto en el proceso de paz a la comisión de
la ONU, más los 10 países amigos del proceso de paz en
Colombia. Además, para ser consecuente con sus ideas,
Uribe Vélez ha expresado ser partidario de la
intervención militar de EU en Colombia.
Colombia busca líderes limpios para una sociedad civil
agotada y cada vez más presionada a optar por las
salidas militaristas, pero los últimos años han estado
caracterizados por la ausencia de verdaderos
dirigentes políticos.

En ese panorama de incertidumbre
aparece Álvaro Uribe Vélez, un disidente del Partido
Liberal que ha tenido éxito vendiendo la idea de que
salvará al país de la catástrofe por medio de la "mano
dura". Álvaro Uribe representa la lucha contra la
guerilla, pero no ofrece opciones sociales.

El currículum vitae de Álvaro Uribe Vélez tiene lecturas opuestas según el
bando del lector: Entre 1976 y 1977, Uribe fue Jefe de
bienes en empresas publicas de Medellín y desde ese
cargo lideró la negociación de tierras y el traslado
de la población del viejo al nuevo poblado de El
Peñol. Supuestamente esa experiencia lo puede
presentar como un buen administrador. Pero los
habitantes de El Peñol y Guatapé en el oriente de
Antioquia cuentan la misma historia desde los muertos
y desaparecidos que sufrieron durante la negociación
por las tierras que debían ser sumergidas para el
embalse proyectado por Empresas Públicas de Medellín.
El proyecto hidroeléctrico del Peñol fue más impuesto
que negociado, y la población civil solo conoció gases
lacrimógenos, expropiaciones de tierras para la
hidroeléctrica y destierro forzado.

En otro apartado de su currículum, el período de
Álvaro Uribe al mando de la Aeronáutica Civil no se
distinguió precisamente por el control al narcotráfico
en los aeropuertos.

Entre 1995 y 1997, como gobernador de Antioquia, dió apoyo directo a las
paramilitarizadas Cooperativas de Vigilancia Privada,
"CONVIVIR", lo cual le originó reproches de la
comunidad internacional y de la Comisionada de
Derechos Humanos de la ONU para Colombia, Almudena
Mazarrasa.

El padre de Álvaro Uribe fue asesinado por
la guerilla y eso lo marcó para siempre. Mientras
Uribe Vélez gana poder político, ataca
sistemáticamente todo lo que se parezca a movimientos
sociales, reivindicaciones laborales, jornadas de
protesta y grupos defensores de los derechos humanos,
porque todo ésto, para Álvaro Uribe, huele a
guerilla. Tal política le genera apoyo entre la
dirigencia empresarial, más amiga de recortes en los
salarios, bajas pensiones, poca estabilidad laboral y
carencia de derechos sindicales.

La sombra más sangrienta que pesa sobre las páginas
del historial de Uribe Vélez se produjo en 1997
.

Durante éste año ocurrieron las principales masacres
de Antioquia, debidamente documentadas por periodistas
y activistas de derechos humanos, en la zona del río
Atrato.


Las masacres de civiles fueron cometidas en la
jurisdicción de la Brigada XVII, bajo el mando del
general Rito Alejo del Río Rojas, quien se encuentra
actualmente bajo proceso de investigación judicial.
Durante el tiempo en que ocurrieron los abusos contra
la población civil de Antioquia, Álvaro Uribe omitió
interceder en favor de la población y omitió proceder
contra el general Rito Alejo del Río Rojas.

El escuadrón de la muerte AUC tiene interés en las
selvas del Atrato porque allí puede sembrar coca,
instalar laboratorios y sacar la cocaína por las rutas
de Panamá...

Desde mayo de 1997 hasta mayo de 2000 las
AUC tomaron el poblado de Vigía del Fuerte como una de
sus bases de operaciones. Desde allí sus hombres
controlaron el río Atrato hasta su desembocadura en el
golfo de Urabá. Durante tres años las autoridades
locales hicieron la vista gorda ante docenas de
cadáveres que flotaban en el río.


Las pruebas acumuladas contra el general Rito Alejo del Río señalan el trabajo
conjunto entre escuadrones de la muerte y el Ejército
Colombiano en las regiones de Córdoba, Urabá y el
Atrato.

[En el seguimiento que Ricardo
Ferrer como periodista desempeñó en la zona del Atrato, confirmó dicha
cooperación, y lo mismo ha sido denunciado por
organizaciones internacionales como Amnesty
International y Human Rights Watch].

Si el general Rojas fue el ejecutor de masacres en
Urabá y el Atrato, el gobernador Álvaro Uribe Vélez
fue el gran encubridor de las mismas. Era imposible
ignorar el asunto cuando los muertos flotaban en el
río Atrato durante días a la vista de todo el mundo:
Los escuadrones de la muerte habían dado la
prohibición de recoger los cadáveres
.

2002, TIEMPOS DIFICILES

Los ánimos están muy calientes como para negociar un
alto al fuego o disminuir las hostilidades durante las
dos rondas de votaciones en mayo y junio [2002], en las
cuales se elige el presidente.

En 1948 fue asesinado el candidato presidencial Jorge Eliécer Gaitán, por
levantar la bandera de las reformas sociales, y desde
entonces miles de políticos han muerto, víctimas de la
intolerancia y la cultura de exclusiones.

Como se mencionó anteriormente, las elecciones presidenciales
de 1990 fueron acompañadas por bombas y asesinatos de
cuatro candidatos presidenciales. En la misma década,
el acribillamiento en serie de más de 4,500 militantes
de la Unión Patriótica, le quitaron respaldo a las
voces moderadas y liquidaron aquél movimiento
político.

La agenda 2002 para Colombia tiene entre sus
ingredientes la guerra del gobierno contra las FARC,
el proceso electoral y el cronograma de guerra
antiterrorista de George Bush. Queda pendiente la
guerra del gobierno contra los paramilitares, pero es
difícil que esto último ocurra. Para las personas que
no estamos alineados con los promotores de la guerra,
nuestra única opción es la de mediar en defensa de la
población civil y prevenir las nefastas consecuencias
que opciones autoritarias pueden traer para Colombia.

Ya vimos los resultados tan negativos en otras partes
de Latinoamérica como el de Fujimori en el Perú. En el
caso de Álvaro Uribe, todavía estamos a tiempo de
evitar que Colombia viva otros cuatro años llenos de
sangre.

En las múltiples masacres en Colombia han participado
todos los bandos en conflicto
. Con la anunciada
creación de la Corte Penal Internacional, es posible
que algún día todos los genocidas colombianos tendrán
que comparecer ante un juez internacional. Mientras
tanto, la economía del país es devastada y se sigue
llenando tristemente de más huérfanos y más viudas.

(*) Ricardo Ferrer Espinosa es un periodista
colombiano que vive como asilado político en España
.

Mauricio Lazala es un politólogo colombiano que reside
actualmente en México

Reconstrucción Nacional de Colombia, algunos aportes

Enlaces a esta entrada
Defensa Activa de los Derechos Humanos
por Ricardo Ferrer Espinosa , España.

Propuesta de pasar a otro nivel en la defensa de los derechos Humanos. Confrontación total a los victimarios.

Pídele a tu Dios por los desplazados, por los refugiados y exiliados. Y ora para no ser el próximo (Ricardo Ferrer Espinosa).

EDUCACIÓN Y DEFENSA DE LOS DERECHOS HUMANOS COMO PREMISA DE LA RECONSTRUCCION NACIONAL DE COLOMBIA

Antes de avanzar en el tema, quiero recordar lo que nos han enseñado las Madres de la Plaza de Mayo (Argentina). Ellas nos enseñan que al luchar por los Derechos Humanos es muy importante:

Llevar la CRONOLOGÍA de cada caso y de los hechos en su contexto.

Reconstruir ordenadamente los relatos, una y otra vez en sus detalles.

Recuperar fotografías, archivos fílmicos y videos. Presentar cada uno de los casos bien documentados ante diferentes instancias. Vigilar los procesos legales.

Participar en seminarios y eventos abiertos. Confrontar a los promotores de la muerte y la impunidad en sus eventos públicos.

Controvertir visitas de promotores de la muerte y la impunidad.

Asociarse, solidarizarse.

Romper el aislamiento.

Escribir periódicos, poemas, libros, cartas y canciones.

Presionar a cada político a que defina su posición frente a los Derechos Humanos.

Ahora que la sanguinaria globalización se cree triunfante, que comete crímenes de Lesa Humanidad contra las gentes más humildes en cada rincón de la tierra, ahora que cada crimen por motivos de Estado parece impune, debemos recoger éstas enseñanzas para aplicarlas en nuestros países.

Sin derechos humanos no es viable ninguna de nuestras sociedades.

Pedagógicamente podemos decir que el mantenimiento de los derechos humanos en cualquier sociedad es comparable con el cuidado de nuestra salud: Hay unos fundamentos, un crecimiento, acciones preventivas, maduración, crisis, recuperación, y agotamiento.

El agotamiento en tema de derechos humanos equivaldría al fin o disolución del acumulado social, justo lo que pasa en Colombia.

El caso de Colombia: Nuestra generación nace en medio del conflicto y para resumir, nunca hemos tenido paz. Nuestros padres a su vez nos hablaron de los horrores vividos durante la “Violencia” que se recrudeció en 1948.

La actual violencia es la enfermedad que repite, se enquista y amenaza a la próxima generación. Quieren apoderarse de nuestro futuro. Los promotores del modelo paramilitar colombiano están hablando de la gestión del “post conflicto”, consolidar una transición a la democracia hecha según el pésimo modelo español.

Es decir, silencio impuesto para las víctimas (“por favor no abrir las heridas del pasado”) y voz plena para el bando “vencedor”. Tal es el proyecto que nos están vendiendo los medios de difusión a la generación sobreviviente: Someternos o morir.

Desde la sociedad civil no combatiente en Colombia, nos oponemos al modelo judicial que premia a los promotores de la actual guerra sucia que esperan limpiar su botín de guerra en la nueva economía paramilitar.

Opuestos al modelo paramilitar y guerrerista, los colombianos deseamos el final del conflicto por la vía Política. Desde la sociedad civil vemos que la opción política es imposible sin acciones humanitarias.

La acción es ineludible e indelegable: Nosotros, ciudadanos comunes, aquí, ahora, exigiendo a cada actor armado el respeto a la población civil. Somos las victimas del conflicto, los primeros llamados a recuperar, restaurar, liderar la cultura de los Derechos Humanos. Es tarea indelegable.

Perdemos la pelea cuando los desplazados huyen en silencio. La misma víctima, con su silencio, protege al agresor. Como el agresor no es judicializado ni señalado socialmente, el campo le queda libre para seguir matando y robando.

El desplazado que se aísla y se queda en silencio es más vulnerable frente a la sociedad. Si algo teme un represor es a la organización de sus víctimas. Y nosotros en Colombia aún estamos atrasados en la recuperación de los datos y testimonios que pueden llevar a los criminales ante los jueces.

Hecha esta reflexión sobre los tiempos y posibles escenarios, volvamos a pensar en los actores necesarios y las iniciativas necesarias para impulsar este proceso. Ahora no es posible una Salida política al conflicto sin plantearnos la Reconstrucción Nacional de Colombia, derechos humanos incluidos.

La salida política al conflicto y las propuestas de reconstrucción nacional son dos temas que deben estar indisolublemente ligados en el actual proceso político y electoral colombiano. Con el actual gobierno y su economía paramilitar de saqueo y asesinatos está lejana la paz de Colombia.

Hace poco se celebró en Europa el cincuentenario de la victoria contra el fascismo pero vemos que la enfermedad renació con vigor en nuestra Colombia herida. Dolida, pero no derrotada.

Tenemos una tarea pendiente: confrontar a los criminales de guerra por sus hechos y ante sus víctimas. Nosotros, ahora, debemos enfrentar y derrotar al paramilitarismo en solidaridad con nuestros países vecinos. Si dejamos que triunfe el modelo fascista de Uribe, la enfermedad se expandirá por Latinoamérica. Por ende, cada colombiano que salga del país por causa del conflicto debe convertirse en un incordio para la dictadura.

En Europa, los genocidas juzgados en Nüremberg fueron confrontados por sus víctimas con la
consigna de que las infamias de cometidas durante la II guerra nunca se volverían a tolerar.

Pero el juicio de Nüremberg fue una impostura legal porque solo se juzgaron los crímenes de un solo bando. Justo como ocurre en la Colombia de hoy. Hoy todo el mundo habla de conflictos y de terrorismo. Los teóricos oficiales no aciertan (no quieren) aportar una definición formal de lo que es terrorismo.

Nosotros entendemos el terrorismo como ataque a la población civil no combatiente. Cuando decimos que el terrorismo es el ataque masivo e indiscriminado contra la población civil, confrontamos a quienes necesitan un pretexto para agredir a los opositores del actual sistema injusto.

Tal definición de terrorismo deja en evidencia a los gobiernos que promueven los bombardeos masivos contra naciones en conflicto. En ese marco, los ataques nucleares contra Hiroshima y Nasagasaki han sido los dos actos terroristas más grandes que ha habido en la historia de la humanidad. Notemos que hay silencio sobre este asunto, que no se menciona. ¿Será que la prensa no quiere incomodar al genocida que no ha sido juzgado y anda suelto?

Para enseñar el tema de los derechos humanos, hay que recuperar la historia: Fueron los nazis quienes enseñaron a los dictadores latinoamericanos las técnicas de la Noche y la Niebla. N. N. Noche y niebla. Desaparecer al opositor. Malas artes que una vez sirvieron para destruir todo el movimiento obrero de Alemania, con tiro en la nuca. “Noche y Niebla”, una técnica sistemática que aplicaron los represores de Argentina y se volvió a aplicar en la aniquilación de la Unión Patriótica en Colombia.

Es decir, la dosis exacta entre asesinato selectivo y masacres a las comunidades que daban su apoyo político al proyecto de la UP.

Desde la defensa de los Derechos Humanos volvemos a preguntar ¿Es posible dar los pasos para la reconstrucción nacional sin conocer la historia y dejando estos hechos impunes? Para evitar futuras víctimas no caben el perdón (judicial) ni el olvido para los genocidas: El mensaje que no podemos dar a la generación de postguerra es que el asesinato es rentable. Con tales antecedentes debemos tener mucho cuidado cuando nos hablan de paz. Y más aún, debemos cuidar quien o quienes van a “tutelar” nuestra paz latinoamericana.

Volviendo a lo nuestro, insistimos: salvo pequeñas treguas nunca hemos conocido la paz en Colombia. Las elites malgobernantes siempre nos han negado la construcción de una paz estructural y un pacto social de convivencia para toda la sociedad.

Los colombianos resistimos la autoridad de una minoría cavernaria a la cual cuestionamos su gobernabilidad del territorio y la nación. Resistimos pero nos duele el alto costo que hemos pagado como ciudadanos. Como población civil, deseamos ver el final del conflicto por la vía política, y nos arriesgamos a hablar de paz ahora cuando la sangre cae a borbotones.

MODELOS DE NEGOCIACIÓN PARA UNA NUEVA SOCIEDAD.

Paz romana, paz norteamericana...
Y nosotros decimos que no nos sirve la paz de las tumbas.

En su cinismo, Álvaro Uribe pide dinero a Estados Unidos para hacer la guerra y pide dinero a Europa para hacer la paz.

Los bancos y multinacionales aportan capitales y mientras tanto, para el ciudadano común el resultado es devastador. Las vidas arrebatadas no las podremos recuperar, pero tampoco nuestros actuales gobernantes podrán vivir dulcemente ni disfrutar de los bienes ajenos.

Nos anima una indeclinable exigencia de justicia, más aún cuando los delitos de Lesa Humanidad no prescriben. Siguiendo la misma pedagogía de los Derechos Humanos, rechazamos la intervención de los Estados Unidos en el proceso de Colombia y rechazamos frontalmente su bendición a sus escuadrones de la muerte (paramilitares).

Los “70 ricos” que gobiernan a Colombia quieren además que les demos las gracias por nuestros muertos. A los que cometen este asalto armado contra Colombia les debemos resaltar un mensaje claro, directo y educativo: sus crímenes no quedarán impunes ni podrán disfrutar de su botín.

Tarde o temprano la elite colombiana responderá por sus crímenes. Los empresarios deben pagar por los sindicalista asesinados y los hacendados deben restituir las tierras usurpadas. Los colombianos vemos inaceptable la tutela de los Estados Unidos. Con todo cinismo, nos habla de nuestra paz el gobierno que ha hecho el uso más frecuente de armas de destrucción masiva, reprime docenas de procesos democráticos en todo el mundo, destruye el tejido social, respalda dictaduras, destruye la solidaridad humana, consolida empresas con el aniquilamiento sindical, pudre el medio ambiente, se jacta de los asesinatos selectivos y aplica todas las malas artes que el gobierno y los militares de Estados Unidos aprendieron del nazismo.

Otra dura lección: (Igual que Estados Unidos) Europa tampoco es inocente.
Los gobernantes europeos de hoy posiblemente se escandalizarán si yo como víctima pidiera la horca para nuestros gobernantes, tal como les fue aplicada a los nazis que fueron condenados en el juicio de Nüremberg.

Paradójicamente la Europa que se opone al castigo extremo es la misma Europa que hace silencio mientras a nosotros nos matan como a moscas. Esperan nuestra muerte silenciosa mientras las multinacionales europeas se adueñan de nuestras riquezas. Mientras la “culta y civilizada” sociedad europea hace silencio, la Europa empresarial respalda al sicario Uribe Vélez.

A su vez la prensa mundial hace silencio sobre las fosas comunes de San Onofre Sucre. Ya sabíamos que Europa, es experta en silencios, pues nada hicieron las “democracias y los países libres” mientras España seguía siendo un campo de concentración bajo el franquismo. Supuestamente el fascismo fue derrotado en 1945 pero la verdad es que en España el régimen continuó hasta 1975. Hoy las expresiones políticas de la Falange son aceptadas como agrupaciones legales. Silencio. Silencio.

No creo que siquiera uno de cada 10 mil europeos haya oído mencionar las masacres de Barrancabermeja, el genocidio de la Unión Patriótica, el etnocidio actual sobre los habitantes del Atrato y todo nuestro dolor... Es el mismo silencio que facilitó la existencia de los campos de concentración, en los cuales Europa es experta.

Insisto: Campos de concentración en los cuales Europa es experta. ¿Acaso no son campos de concentración lo que propone el gobierno británico para los refugiados y los inmigrantes? No hablamos en pasado, la propuesta es de hoy. Evoco el huevo de la serpiente que se incuba en el jardín europeo: “Hoy se llevaron al campo de concentración a un inmigrante, pero yo no soy inmigrante ni refugiado...

Cuando solucionemos el conflicto, aquellos gobiernos de Europa que han sido cómplices de lo que ocurre en nuestra tierra, querrán hablarnos de paz y negocios. Luego se preguntarán el porqué de nuestra incredulidad. Hay motivos. La supuesta bondad de la Europa empresarial solo ha servido para el saqueo a cambio de baratijas.

Esperamos entonces que Europa intervenga en nuestros asuntos cuando verdaderamente tenga algo que aportar en soluciones de fondo, porque de momento Europa nos mira solo en función de intereses mercantiles inmediatos y en beneficio de círculos financieros y empresariales cerrados. Bajo este modelo, no nos sirve la paz Europea.

Como modelo de negociación reciente, no nos sirve la falsa paz que se gestó en Centroamérica. Cuando se adelantaron los proceso de paz en Centro América, la prensa nos vendió la propaganda de un futuro hermoso para Nicaragua, Honduras, Guatemala y El Salvador. Hoy el resultado es desastroso, con miseria, iniquidad, carencia de justicia social. Sin mentir, ¿Podemos llamar paz a lo que vive Centroamérica hoy? Los escuadrones de la muerte siguen activos en Centroamérica. En Guatemala nunca cesó el asesinato de indígenas.

En El Salvador los escuadrones (paramilitares) se han reciclado como “maras” y ahora son la verdadera autoridad en la poblaciones que viven sometidas a sus extorsiones, violencia sexual, asesinatos y absoluta impunidad porque no hay autoridad que los confronte.

Tampoco México se salva del fenómeno paramilitar. Siguiendo el mal modelo de la paz centroamericana, en Colombia ya vemos el desastre de las bandas paramilitares que gobiernan los barrios de Medellín. El invento paramilitar le revienta en sus propias manos al gobierno.

Buscamos un modelo propio de Reconstrucción Nacional Nuestra primera independencia se esfumó con las tempranas traiciones y algunos de quienes nos libraron del yugo español muy pronto nos vendieron a otras potencias. Esto no nos puede volver a pasar.

Si queremos verdadera paz, esta vez debemos conseguir una verdadera independencia. Si Europa quiere mediar en el conflicto colombiano, más vale que no lo haga con la intención de relevar a nuestros expoliadores. Es imposible la paz sin verdadera democracia. Ante los delincuentes que tradicionalmente nos han gobernado, una y otra vez se han levantado líderes populares para pedir la “restauración moral de la patria”. Estos voceros invariablemente fueron asesinados.

Reiteramos: Es imposible la paz sin respeto a los Derechos Humanos. Tenemos claro que todos los actores armados en el conflicto colombiano, en mayor o menor medida, han cometido delitos atroces contra la población civil no combatiente. Cada agresor de la población indefensa debe pagar por ello, sea cual fuere su bando. Pero a la hora de saldar cuentas ante la sociedad colombiana miraremos el fiel de la balanza y quedarán en evidencia quienes han sido los mayores agresores y quienes se ha beneficiado con esta guerra.

Hasta ahora, los distintos observatorios de Derechos Humanos indican que la mayor parte de la violaciones al derecho internacional provienen del Estado Colombiano, pero aún hay silencio sobre la responsabilidad que le cabe al socio empresarial privado como coautor de matanzas en zonas de megaproyectos. La Reparación y las indemnizaciones no deben ser literatura. Retomo la “paz centroamericana”.

En Guatemala, se condenó la guerra sucia y se señaló como principal responsable al Estado. Algún funcionario dio la cara y presentó excusas y hasta se creó una “comisión de la verdad”. Fuera de la condena en abstracto al Estado de Guatemala, ninguna persona fue llevada a juicio. Torturadores, violadores, masacradores siguen hoy en la política activa. No se han pagado indemnizaciones y ese es el peor mensaje en un proceso: que nadie paga por los crímenes contra la población civil.

“Nadie paga cuando se cometen crímenes contra la población civil”??? ¿Ese es el mensaje que dejamos a nuestra próxima generación?

Si hablamos de indemnizaciones, señalaremos las que le corresponde pagar al estado y tenemos que incluir necesariamente lo que deben pagar los empresarios beneficiarios de la guerra. Las fortunas de los “70 familias” de criminales que nos gobiernan, tienen que destinarse a cubrir las reparaciones de guerra que ya estamos pidiendo.

Si hablamos de expropiar las empresas a los personajes más conocidos de Colombia, como parte de las indemnizaciones por la guerra sucia que ellos han promovido, la mal llamada prensa internacional seguramente se mostrará escandalizada. Entonces debemos recordar que esa prensa tan sensible, hace silencio ahora cuando se usurpan millones de hectáreas de tierra campesina. El rasero de la prensa es simple: si 80 campesinos se toman la tierra de un solo hacendado, eso es noticia. En cambio, ahora que “70 ricos” de Colombia usurpan 4 millones de hectáreas, la prensa solo acierta a decir que la economía va muy bien y la democracia colombiana es fuerte.

Los perros de la guerra han amasado fortuna con nuestros despojos. En riguroso derecho, los sobrevivientes tenemos la firme decisión de cobrar la deuda y más pronto que tarde, los capitales, acumulados a base de desplazamientos, tortura y muerte deberán destinarse a las reparaciones de guerra que vamos a exigir.

Por nuestros muertos no estamos pidiendo migajas. No pedimos migajas, ni siquiera pedimos el pan. En las indemnizaciones iremos por el pan y por la panadería. Deben estar seguros que recuperaremos además el campo que produce el trigo y queremos la tienda en la cual se vendió el pan y en la cual se han feriado nuestros despojos. No queremos migajas.

LA CULTURA, ALMA DE LIBERACIÓN MASIVA.

Parto de una imagen simple: Todos hemos visto las películas de Ford y otros directores sobre el viejo oeste norteamericano en las cuales se deformó la historia del aniquilamiento de la población indígena. Esa deformación de la historia es el mejor ejemplo de la cultura que vivimos. El norteamericano medio nunca ha vivido un sentimiento de culpa en el sentido cristiano del término.

En términos más laicos, tampoco han expresado un asomo de responsabilidad moral por lo que hicieron sus ancestros. No hay estadounidenses que se sientan relacionados con los genocidas y aun piensan que las acciones contra los indígenas fueron necesarias para crear el actual imperio norteamericano.

En todo caso, por obra de “la cultura” el asesinato de indígenas y su reducción en reservas (los campos de concentración de la época) aparecen como cosa del pasado. La cultura libera y “la cultura” también mata. El tema de las películas de vaqueros contra indios parece una simple anécdota pero la verdad es que ahora mismo está activa una nueva generación de etnocidas: ya están señalando a los indígenas de toda América como opuestos al progreso y a la civilización.

Si no lo impedimos, la nueva matanza de indígenas en centro y sur América será el motivo de las nuevas series norteamericanas en las cuales el comisario impone su justicia ante las tribus rebeldes . Mientras el gran público mira la serie de los nuevos vaqueros contra los mismos indios, los recursos naturales de nuestra gente son saqueados.

Las protestas indígenas en México, Perú, Bolivia, Ecuador, Chile, el sur de Colombia ya son incluidas en el nuevo “eje del mal” según la jerga norteamericana. Bajo el marco actual, todos somos terroristas.

Las multinacionales quieren el recurso del subsuelo y no les duele la población que habita hace miles de años en su superficie. Son “población superflua”. En el actual modelo económico - cultural se habla sin rubor de población prescindible. Población prescindible equivale a desplazable, desechable y masacrable.

Durante la primera guerra mundial los diferentes bandos se plantearon el problema de los límites de lo que se puede hacer y lo que ya no sería admisible en un conflicto bélico. Una teoría se planteó desde entonces y sigue en uso: “Se consideró el castigo bélico de las retaguardias como recurso para el socavamiento político de la resistencia armada del enemigo” (Citado en textos del profesor José Javaloyes, Expansión, Madrid, 6 de agosto de 2005).

Dicho en buen cristiano, la idea valida el ataque directo a la población para presionar la negociación política.

El galope de tal teoría por todo el mundo facilitó el asesinato de toda la dirección sindical de Alemania. Luego ascendió el nazismo, se organizó el holocausto, se bombardeó Guernica, se quemó Dresde, se hicieron los atentados terroristas contra Hiroshima y Nagasaky, se masacró la población civil de indochina, se roció con el agente naranja en Viet Nam, se gestó el Plan Cóndor en el cono sur de América y se masacró a la Unión Patriótica en Colombia.

El castigo a la población civil como coerción para impedir el avance de alternativas políticas, está abierto de nuevo en Colombia con el proceso paramilitar.

Si no lo impedimos, muy pronto la enfermedad se extenderá a todo el vecindario. Lo anterior nos sirve de marco para entender lo que está en juego cuando hablamos de la población y las políticas culturales. Los dueños del actual poder mundial saben muy bien el daño que hacen a las estructuras sociales cuando asesinan a nuestros periodistas, maestros, músicos, teatreros, sindicalistas y líderes de opinión.

Ellos saben que un líder sindical, con su base organizada puede impedir el robo de millones de barriles de petróleo. Y también saben que para su proyecto, un simple maestro de escuela, perdido en las montañas de Colombia, también representa el mismo problema.

El más humilde de los colombianos, un maestro de escuela, puede ser la conciencia de toda una generación y les puede sabotear el proyecto insolidario. Por eso el actual poder aniquila al uno y al otro. El problema para ellos es que cada uno de nosotros es un maestro, un sindicalista, un poeta, un teatrero, un artista de la calle, un periodista, un resistente...

Lo cultural puede ser entonces arma de destrucción social o ser el alma de un pueblo, alma de liberación masiva.

En una sociedad en la cual los líderes populares son sometidos al asesinato selectivo, solo queda la vía de maximizar los liderazgos colectivos. El proceso que nos corresponde levantar en defensa de una nueva sociedad en la cual se respetan los Derechos Humanos no pude ser la obra de cuatro iluminados.

Nosotros, no otros, debemos recuperar la historia, la vivencia individual y colectiva de nuestros campesinos y trabajadores. Los colombianos sobrevivientes, desplazados y exiliados tenemos un arduo trabajo que hacer: Vamos a levantarnos, vamos a limpiarnos el polvo y cada uno de nosotros irá a contar ese testimonio personal y retazo de nuestra historia reciente.

Nuestra historia personal es parte crucial del hecho cultural colectivo. Tenemos no solo el derecho sino también la obligación de contar y hacer saber lo que hemos vivido. Cada uno de nosotros tiene información suelta que al ser vista en conjunto nos permite reconstruir los caminos y el rostro de quienes serán procesados por esta infamia.

Nuestro proyecto cultural impone que esta barbaridad no se repita. Proyectos de futuro La ruptura generacional en Derechos Humanos: Debemos criar una generación que no haya conocido la guerra.

Dado que nuestra generación nunca ha conocido la paz verdadera, anhelamos una paz estructural, que vaya más allá de la neutralización de todos los actores armados. Sabemos que la paz se consolidará solo si forjamos nuevas relaciones sociales y nuevas estructuras económicas. Pero los colombianos somos muy realistas.

Tenemos claro que la elite no renunciará a sus infames privilegios. Solo con la fuerza de las organizaciones sociales lograremos derruir el actual estado de las cosas. Consolidar definitivamente una verdadera alternativa popular es un proceso costoso que debe comprometer toda nuestra energía desde ahora hasta ver una nueva generación que por fin sepa qué es la democracia.

Por tal motivo debemos proyectar el proceso actual con visión generacional, más que inmediatista. Solo hagámonos una pregunta: ¿Serán nuestros descendientes unos pequeños fascistas? En todo proceso de reconstrucción nacional y mucho más en la guerra colombiana siempre debemos pensar en el término de dos generaciones: Una generación actual, herida y doliente y una nueva generación de niños que no sean hijos de la guerra.

Una generación que se forme con otra impronta social. Deseamos generosamente que esa nueva juventud no presencie los horrores de la guerra, pero que tampoco viva en la amnesia y en ignorancia de lo que nos ocurre a nosotros en Colombia y en toda nuestra América.

Estamos ante un vacío mayor y es que en nuestro país no existe un proyecto integral que proyecte a la niñez. Sin generación de relevo, seguiremos repitiendo la cadena de violencia. Por ello nos corresponde perfilar desde ahora un nuevo proyecto de infancia y de juventud, el objetivo del proyecto cultural de la nueva patria será arrebatarle las próximas generaciones a la cultura del egoísmo, la inequidad y la violencia.

Criaremos una generación que además vea la solidaridad como la ternura de los pueblos.

Ricardo Ferrer Espinosa, Madrid, España,

Archivo: Defensa activa derechos humanos.doc

http://www.americalatina.gr/

Soy testigo y sobreviviente de las masacres del río Atrato en 1997. Este es mi relato

Hay voces que claman pidiendo justicia desde el fondo del río Atrato. El 1 de junio de 1997 yo iba a ser uno más de los cadáveres arrojados al río Atrato, por los escuadrones de la muerte del ejército nacional: las llamadas Autodefensas Unidas de Colombia. Cada uno de los seres humanos que yacen en esas aguas son mis hermanos. Yo soy, de alguna manera, uno de esos muertos. Desde el fondo del río Atrato, las voces de mis hermanos claman pidiendo justicia. Soy testigo indirecto de estas masacres: recopilé información detallada de quienes perdieron a sus seres queridos. Presenté una denuncia ante la justicia colombiana y luego me ratifiqué en todas mis declaraciones. Posteriormente ayudé a diferentes colegas periodistas con datos de los hechos denunciados. En vez de justicia, desde junio de 1997 hasta 1998, cuando salí de Colombia, recibí amenazas a diario. Sigo esperando. Ninguna instancia judicial de Colombia o del exterior ha servido para compensar a quienes perdieron todo: sus familiares, sus tierras, su tranquilidad. Ahora hago público mi testimonio. Pido a cada lector que, en lo posible, haga las comprobaciones de cada dato que relaciono en este texto. A los habitantes más humildes del río Atrato les debo la vida. Les hice la promesa de denunciar la masacre y buscar un poco de justicia para la POBLACIÓN CIVIL NO COMBATIENTE. Sigo cumpliendo la promesa de denunciar porque diferentes personas, que yo no conocía de antes, se jugaron la vida por mí. Cada bocanada de aire que he respirado desde junio de 1997 se las debo a ellos. Cada pálpito de mi corazón, cada hora que he podido compartir con mi familia ha sido gracias a esa gente que en medio de los escuadrones de la muerte buscó mi mediación. Este es un mensaje a las víctimas del estado colombiano: Los que autores de éstas muertes no podrán callar a todos los testigos, no podrán tapar el sol con sus sucias manos, ensangrentadas manos. Juntos podemos cambiar las cosas y superar el terror que gobierna a Colombia. Ricardo Ferrer Espinosa

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Comunicador - Periodista (Universidad de Antioquia 1997), Especialización en Periodismo Internacional, 2001/ Experto en Documentación (Universidad Complutense de Madrid 2007).
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Unidos podemos terminar la Noche y la Niebla que gobiernan a Colombia !!!

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Ricardo Ferrer Espinosa